Acordes del Corazón (libro 1. зоrа)

Cap. 28 La Guitarra

La semana siguiente fue una verdadera locura, Dàmir pensaba que los reporteros terminarían por cansarse al no encontrarlos por ninguna parte, pero aquellos de sus amigos que seguían en contacto con ellos les dijeron que los condenados parecían haber montado residencia permanente en el campus. Con las cosas así, John que a todo procuraba sacarle provecho, se las ingenió para conseguir a cinco individuos y una chica que tuviesen algún parecido con sus amigos y su hermana y los hizo entrar al campus. Evidentemente y como él había planeado, alguien los identificó y se desató la locura, pero John también se había asegurado de que tuviesen donde esconderse para cambiar de aspecto y no resultasen lastimados o tuviesen que dar explicaciones.

Esa noche y como cabía esperar, habían sido de nuevo noticia y Dàmir estaba furioso con John.

  • Cálmate hombre  --  le dijo John refugiándose tras Maggi, ya que sabía lo peligroso que era Dàmir 
  • ¿Qué me calme? Pusiste en peligro a esos chicos, grandísimo idiota
  • No, no lo hice, te aseguro que estaba todo preparado
  • En esta ocasión tengo que estar de acuerdo con Dàmir en que fue algo muy estúpido, John  --  dijo Kerim
  • ¡Vaya! Se supone que eres mi amigo

John solía quejarse de que una vez que Dàmir había aparecido en el horizonte, Kerim había desertado tanto de las filas de su grupo como del equipo y de hecho el día que Kerim había puesto la renuncia al equipo de rugby, John se había ido derecho a buscar a Dàmir y había comenzado a gritarle. No obstante, otro de los jugadores con algo más de sensatez que John, le recomendó calmarse recordándole de lo que Dàmir era capaz. Afortunadamente y como todas las rabias de John, esa se le pasó muy pronto y todo volvió a la normalidad, pero no dejaba de quejarse eventualmente diciéndole a Dàmir que Zora, y él particularmente, le habían robado a Kerim.

  • Esto no es una cuestión de amistad John, sino de sensatez
  • Y en cualquier caso ¿cuál era el fin de hacer algo así?  --  preguntó Imran
  • Estrategia  --  dijo John
  • ¿De qué hablas?  --  preguntó Ajle
  • Esta era una forma tan buena como cualquier otra para mantener el interés de la prensa
  • Estás decididamente loco, John Wells  --  dijo Dàmir aun con ira
  • ¿Y no se supone que queremos que nos dejen en paz?  --  preguntó Edvin
  • No, no se supone que los dejen en paz, porque en eso tiene razón Steven, necesitamos el interés de los medios y siendo que ya los descubrieron, ahora es necesario que sigan tras ustedes
  • John tiene razón  --  intervino Giuliana  --  a los reporteros de farándula les encanta andar de cacería, pero deben tener algo que cazar y como ustedes no están disponibles, la idea de John es genial, ya que eso los mantendrá ocupados pensando que en cualquier momento pueden aparecer de nuevo
  • He ahí una chica inteligente  --  dijo John con satisfacción

Aunque Dàmir entendió el punto, seguía sin gustarle la idea de arriesgar a nadie, pero John le aseguró que quienes lo habían hecho eran modelos profesionales y en ningún caso estudiantes de la universidad. El asunto se repetiría en varias oportunidades y en diversos puntos de la ciudad, con lo que Zora se mantendría inamovible en las noticias demostrando con ello que John ciertamente no estaba loco. 

 

El día del décimo noveno cumpleaños de Dàmir y como de costumbre, lo primero que vio al despertar fue el rostro de su padre.

  • Feliz cumpleaños, hijo  --  dijo dándole un beso en la cabeza
  • Gracias papá  --  dijo él incorporándose en la cama

No obstante, la familiar visión tenía un añadido ese año y era que su habitación se hallaba inusualmente concurrida, y en cuanto el fijó lo ojos en la pequeña multitud, un grito perforó sus oídos.

  • ¡Feliz cumpleaños, BEBE!  --  exclamaron los chicos

A continuación Dàmir sintió como si un tren a toda marcha lo hubiese arrollado, porque aquellos salvajes  literalmente le cayeron encima.

  • Vamos niños, déjenlo respirar  --  escuchó la voz de Martha por encima del jaleo
  • ¿Qué hiciste, papá?  --  preguntó el chico cuando todo el asunto se calmó  --  ¿Los tiraste de la cama a todos?
  • Yo no tuve nada que ver, pero ahora les voy a agradecer hacerse a un lado  --  dijo Dèjan y los chicos se apartaron obedientemente despejando el campo visual de Dàmir lo suficiente como para ver algo más
  • ¡Abuelos!  --  exclamó él

Tarik y Katrina avanzaron sonrientes hacia él y después de los abrazos y los besos, Dàmir miró a su padre en forma acusadora.

  • ¿Por qué no me dijiste que los abuelos venían?
  • Eso habría arruinado la sorpresa

Una vez que todos abandonaron la habitación, Dàmir se apresuró a bañarse y a vestirse para bajar a desayunar. Evidentemente el desayuno estuvo tremendamente animado, y después todos le hicieron entrega de sus presentes, pero si bien Dàmir estaba muy contento con ellos, el que desató la emoción más grande y que casi lo condujo a las lágrimas fue el de Dèjan.

  • Bien, ábrelo  --  le dijo Dèjan señalando la caja
  • ¿Qué metiste allí, papá?  --  preguntó el chico al ver la enormidad del embalaje  --  Si no me hubieses dado ya una casa, pensaría que es una  --  bromeó mientras se deshacía del envoltorio y cuando quedó a la vista el contenido, ahogó una exclamación pero finalmente emitió otra  --  ¡Papá!




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