Acordes del Corazón (libro 1. зоrа)

Cap. 45 Incertidumbre

Un suspiro de alivió pareció brotar de todos los pechos, y mientras los hermanos seguían abrazados y abundantes lágrimas se desbordaban de sus ojos, Maggi había caído en el sillón y se cubría el rostro con las manos, de modo que Dàmir se sentó a su lado y pasó un brazo por encima de los hombros convulsionaos por el llanto.

  • Vamos Maggi, no hay motivos para llorar  --  le dijo, aunque estaba perfectamente al tanto de que se trataba de lágrimas de emoción

Dèjan se había extraído su pañuelo del bolsillo y lo sacudió ante el rostro de Jesse que se sobresaltó al ver aquella cosa blanca frente a él.

  • ¿Qué sucede contigo?  --  preguntó airado  --  ¿Ahora también quieres que lave tu ropa?
  • No, solo estoy siendo amable y te lo ofrezco para que seques esas lá…
  • ¡No estoy llorando!  --  dijo más furioso aún
  • De acuerdo, entonces es bueno saber que has decidido lavar tus ojos, aunque eso no aplique al resto de tu persona, aun así consérvalo  --  le dijo metiéndolo en el bolsillo de la chaqueta de Jesse  --  tal vez sirva para quitarte un poco de mugre de la cara

Jesse lo miró con odio manifiesto y cualquiera habría notado que, aunque con dificultad la punta de su cabeza alcanzaba al hombro de Dèjan, estaba cercano a darle un puñetazo. Sin embargo, se contentó con la incendiaria mirada y después se giró y comenzó a caminar hacia la puerta.

  • ¡Ey! ¿Dónde vas? Aun no has desayunado
  • Y no lo haré, porque si tengo que hacerlo en tu compañía sufriré una indigestión

El único que se había percatado del pleito de aquellos dos había sido Ioan y miró a su primo con una expresión entre divertida y exasperada.

  • En verdad estás pidiendo a gritos que Jesse te acomode un puñetazo  --  le dijo

No obstante, Dèjan no le prestó atención, pues tenía la incómoda sensación de haberse extralimitado, y lo que lo preocupaba no era el hipotético puñetazo que podía darle Jesse, sino que en verdad el niño estaba furioso.

Entre tanto, Mihailo miraba a su recién encontrado hermano sin poder creérselo, pues si bien era cierto que había soñado muchas veces con encontrar a su familia, sabía que aquello era imposible, de modo que en ese momento hasta tuvo miedo de estar en uno de sus locos sueños y casi estaba esperando que Jesse le dijese que despertara.

Un poco después Mihailo aceptó la taza que le estaba ofreciendo Maggi, pero ignoró el resto de lo que había en la mesita rodante, pues en lo que menos estaba pensando en ese momento era en comer y cuando ambos estuvieron un poco más tranquilos y Ajle había recuperado el color, comenzó a marear al pobre Mihailo con una indecente cantidad de retazos de su vida mezclados con preguntas que iban desde cuál era su color preferido hasta la fecha de su cumpleaños.

  • Ajle ten compasión  --  le dijo Kerim  --  no le das ni tiempo a escuchar mucho menos a contestar

Sin embargo, Ajle quería saberlo todo, pero en cuanto comenzó a preguntarle acerca de su infancia y siendo que el incordio aquel parecía haberse perdido el importante hecho de que Mihailo había crecido en un orfanato, el chico bajó la cabeza.

  • Si no recuerdas está bien, yo tampoco recuerdo nada  --  le dijo mal interpretando el silencio y la incomodidad de Mihailo
  • No se trata de eso, es que… ni me gusta recordarlo ni te gustaría saberlo
  • ¡Vamos hombre! Soy tu hermano ¿entiendes? Así que claro que me gustaría saberlo

Kerim puso los ojos en blanco y a Dàmir le provocó golpear a Ajle, pero antes de que ninguno de los dos pudiese hacer o decir nada, Mihailo le estaba hablando.

  • Crecí en un orfanato Ajle, así que créeme cuando te digo que no es una bonita historia

Recién en ese momento fue que el entendimiento pareció penetrar aquella laberíntica y caleidoscópica cavidad donde debería estar el cerebro de Ajle y dejó el asunto cambiando rápidamente de tema.

  • Tienes que acompañarme  --  le dijo poniéndose de pie
  • ¿Acompañarte? ¿A dónde?
  • Acabo de comprar un departamento, así que tenemos mucho trabajo  --  dijo sujetándolo por un brazo y comenzando a caminar hacia la puerta
  • Espera Ajle, tengo que trabajar  --  le dijo y el chico se detuvo mirándolo como si de pronto se hubiese convertido en alguna especie desconocida
  • Desde luego que no  --  le dijo y se giró hacia Dèjan  --  Creo que debes irte buscando otro trabajador Dèjan, porque a este acabas de perderlo
  • Lo imaginé  --  le contestó Dèjan  --  Puedes marcharte Mihailo
  • Señor Zazvic…
  • No te preocupes por nada y ve con tu hermano
  • ¿Lo ves? Todo resuelto, así que andando  --  dijo tirando de él  --  Primero debemos…  --  sin embargo, Mihailo volvió a detenerse
  • ¡Jesse!  --  exclamó y miró a todos lados
  • Se marchó hace un momento  --  le dijo Ioan
  • Tengo que hablar con él  --  dijo en tono de preocupación y haciendo que Ajle lo soltase
  • Oye pero…
  • Déjalo Ajle  --  le dijo Kerim  --  ese chico ha sido como su hermano y es lógico que se preocupe y quiera hablar con él
  • Solo espera un momento, Ajle  --  agregó Dàmir, y aunque Ajle no parecía muy dispuesto, igual tuvo que esperar




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