Acordes del Corazón (libro 1. зоrа)

Cap. 49 La vida sigue

En Inside Hill, y aunque los chicos andaban muy atareados con el lanzamiento de su nuevo álbum por lo que lógicamente aquel era el tema principal para ellos, Jesse también se había convertido en un tema recurrente, ya que si bien Mihailo se estaba integrando bien a la agitada cotidianidad de su hermano y sus amigos, seguía mortificado porque en la última semana había visto poco a Jesse y aun no había logrado averiguar qué hacía o a dónde iba después de trabajar. 

 

Aunque la base de operaciones y edificio principal de la corporación Zazvic se encontraba en Dubai, en el último año Dèjan había visitado con extremada frecuencia Londres y casi todos los asuntos le eran transferidos a la oficina de allí, Ioan incluso le había preguntado si tenía planeado radicarse definitivamente en esa ciudad, aunque eso era muy relativo, ya que Dèjan viajaba mucho y siempre había sido así, de modo que aquella noche de sábado después de la cena y mientras los chicos estaban en el salón, se presentó Dèjan inesperadamente.

  • ¡Papá!  --  exclamó Dàmir corriendo hacia él  --  No te esperábamos hasta la próxima semana
  • Terminé pronto  --  dijo él
  • Di la verdad, nos echabas de menos  --  le dijo Kerim y él rio
  • ¿Dónde está Mihailo?  --  preguntó después de saludar a todos y notar la ausencia
  • Eso quisiera saber yo  --  dijo Ajle  --  creo que aun no ha aprendido el correcto uso de un móvil --  agregó

Aquella era otra de las primeras cosas que le había dado Ajle a su hermano, pues siendo que el móvil parecía formar parte integral de su anatomía, lógicamente habría considerado impensable que Mihailo no tuviese uno, pero aunque Ajle lo llamaba constantemente cuando el chico salía, Mihailo en cambio hacía poco uso del aparato. No obstante, lo que tenía fastidiado a Ajle en aquel momento era que lo había estado llamando desde antes de la cena y Mihailo no le había contestado.

  • Si yo estuviese en su lugar, ya habría tirado el condenado aparato al Támesis  --  dijo Kerim
  • No seas absurdo ¿Quién haría ese disparate?
  • Como dije, yo lo haría si tuviese que soportar a un irritante hermano que me llamase doscientas veces en una hora, no lo dejas respirar hombre, así que…
  • ¡Mihailo!  --  exclamó Maggi al verlo entrar e interrumpiendo la perorata de Kerim
  • Pero… ¿Qué haces vestido así?  --  preguntó Ajle con horror  --  ¿Te sucedió algo?
  • No  --  contestó el chico
  • Mihailo…
  • Estaba buscando a Jesse ¿bueno?  --  lo interrumpió él
  • Mihailo, supongo que tendrán otros amigos y tal vez esté con ellos ¿no crees? ¿Ya lo has intentado de ese modo?  --  le preguntó Maggi
  • Amigos como tales no, pero sí algunos conocidos y sí, fui a verlos
  • Y por el humor que traes asumo que no pudiste averiguar nada --  dijo Imran
  • Sí, sí lo hice
  • ¿Y bien?
  • Está trabajando en otro lugar de noche
  • ¿Qué has dicho?  --  preguntó Dèjan

Aunque Mihailo parecía de pésimo humor, comenzó a contarles, aunque cuidando de no mencionar lugares específicos.

Él había hablado con Jesse más temprano, y aunque lo había invitado a salir, Jesse le dijo que no podía, algo que le sentó muy mal a Mihailo y sabía que le estaba mintiendo, pues era sábado y Jesse solo trabajaba medio día. Sin embargo, no discutió y decidió ir a cambiarse, algo que le llevó algo de tiempo, pues no encontraba nada muy acorde con lo que solía vestir antes, de modo que fue a la habitación de su hermano y encontró un pantalón de mezclilla medianamente aceptable, una remera negra, y evidentemente Ajle no había usado jamás ninguna de las dos cosas. En cuanto estuvo listo se fue al almacén, pero luego pensó que había sido muy idiota al no irse a la corporación, pues era obvio que Jesse se había ido de allí a otro lugar sin pasar por casa. Emprendió el regreso furioso consigo mismo y casi chocó con Nick.

  • ¡Hombre!  --  exclamó el chico  --  De manera que el enano no se deshizo de ti, eso sí que es una sorpresa, porque estas últimas semanas había estado convencido de que te había cortado la garganta
  • Déjame en paz, Nick

Mihailo nunca había sentido especial simpatía por aquel sujeto y teniendo en cuenta sus inicios, eso habría sido difícil, pero aun así cuando se veían se saludaban y en ocasiones cruzaban un par de palabras pero no mucho más, mientras que Jesse seguía manteniendo exasperantes duelos verbales con aquel necio. No obstante, al pensar en ello Mihailo se detuvo y lo miró.

  • ¿Has visto a Jesse?
  • No desde ayer  --  le contestó, pero cuando Mihailo estaba a punto de seguir Nick le sujetó el brazo, aunque lo soltó enseguida sabiendo que eso era mala idea  --  ¿Qué pasó con ustedes?
  • Nada
  • Claro, y debe ser por eso que abandonaste el palacio con el enano incluido ¿no?
  • Escucha…
  • No lo intentes, Mihailo  --  lo detuvo y lo miró de arriba abajo  --  ya lo he visto antes ¿sabes? Esa chuchería que llevas en la muñeca, ropas nuevas  --  enumeró y Mihailo se maldijo por no haberse quitado el reloj, aunque no veía nada muy fuera de lugar en su ropa salvo por el hecho de que nada que perteneciese a Ajle podría considerarse apropiado allí  --  Te metiste con los distribuidores grandes --  continuó Nick --  No es mi asunto siempre que no intentes adueñarte de lo mío, porque entonces olvidaré que te debo un favor, pero lo que me extraña es que hayas dejado atrás al enano, eso no se le hace a los amigos




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