Acordes del Corazón (libro 8. На успешан начин)

Cap. 26 Reconocimiento

 

La noche anterior a la partida hacia Sarajevo, Dàmir estaba disgustado, pues a pesar de no haberlo planeado, él suponía que todo el grupo viajaría con él, sin embargo, al parecer a todos se les había presentado algo de última hora, y, aunque le aseguraron que llegarían a tiempo, él estaba del peor humor.

  • Es el colmo - dijo a la hora de la cena - aparte de tener que ir a un lugar al que no quiero ir, tendré que hacerlo solo. Valientes amigos los míos
  • ¡Óyeme! - exclamó Jesse - ¿Nosotros estamos pintados en la pared?

Dàmir intentó una especie de disculpa, pero como en verdad estaba muy molesto, y aunque no era lo usual, seguiría comportándose como un crío malcriado.

  • Ya basta, Dàmir - dijo Dèjan - no están obligados a ir juntos a todas partes, y, en cualquier caso, el compromiso es tuyo y no de ellos.

Aquello no colaboró en nada a hacerlo sentir mejor, pero por fortuna como Ivy viajaba con ellos, entre eso y la inquietud de los más pequeños, lograron distraerlo al menos durante el viaje. Dèjan en cambio lo pasó pésimo, porque si bien Jesse no había superado su malestar cada vez que se montaba en un avión, aquel viaje pareció sentarle aún peor y estuvo descompuesta durante todo el vuelo, de manera que cuando llegaron, estaba pálida y sudorosa.

Como habían viajado temprano, Dèjan había planeado llevar a los niños al Zoo, pero como Jesse seguía teniendo muy mal aspecto y él no quería dejarla así, Charlie y Alice se encargaron del paseo de los niños. Hacia las tres de la tarde, y como Jesse se sentía algo mejor, bajaron a comer en compañía de Ivy y de Dàmir. Jesse intentaba que Ivy probase el postre mientras Dàmir reía, porque sabía que a su novia le gustaba poco el dulce, cuando Dèjan compuso expresión de disgusto, ya que vio que se acercaban su madre y Mirjana, el asunto era que Admir venía con ellas y eso le descompuso mucho el ánimo. 

  • ¡Abuela, tía! - exclamó Dàmir poniéndose de pie para abrazarlas, pero ignoró completamente a Admir
  • Pareces sorprendido, dete - dijo Zara
  • Y lo estoy - contestó él - ¿Qué están haciendo aquí?
  • Por una parte, tío Ivar nos avisó, y por la otra, papá recibió una invitación de la embajada de Bosnia

La primera pregunta que se formó en la mente de Dàmir fue: ¿De veras?, pero como seguía en su política de ignorar a aquel sujeto, no agregó nada y en cualquier caso no podría, porque en ese momento entraron los niños con mucho escándalo.

  • ¡Papá! - venía gritando Jonathan - ¡No te imaginas lo que…!

El chico se detuvo con brusquedad, no tanto por las personas que estaban en la mesa, sino porque aquellas criaturas eran muy preceptivas, así que les costó poco captar la hostilidad en la mirada de Admir, como Dèjan también lo había notado, estaba a punto de decir quién sabía qué, cuando un trozo de pan dio con extraordinaria precisión en el rostro de Admir y los niños prorrumpieron en ruidosas carcajadas que fueron coreadas por Dèjan mientras Jesse intentaba que Víctor dejase sus inquietas manos tranquilas.

  • Pequeño… - comenzó Admir, aunque no pasaría de allí, pues se encontró con los ojos azul hielo de su nieto 

Charlie que había estado intentando que los niños fuesen a sentarse en la mesa contigua, sujetó con rapidez a Liam, porque ya el niño había introducido su mano al bolsillo y Charlie tenía pocas dudas acerca de lo que había en este.

  • ¿Es que tienes que ir a todas partes con esa cuerda de desa…?
  • Eh, eh - lo detuvo Jesse
  • Lo usual es que los padres vayamos a todas partes con nuestros hijos - dijo Dèjan en tono helado
  • Y si tanto le molestan nuestros niños, entonces ya puede largarse - completó Jesse

Admir debió considerar que, en beneficio de su integridad física y salud mental, era mejor marcharse y fue lo que hizo.

  • Lo lamento, hijo - dijo Zara
  • No es tu culpa, madre - dijo en tono seco, lo que le valió que Jesse le golpease la cabeza
  • Que tu padre sea un asco, no te da derecho a hablarle así a Zara ¿estamos?
  • Disculpa, mamá - dijo él de forma inmediata

No obstante, como Zara seguía sintiéndose miserable, Dèjan se pasaría el resto de la tarde comportándose como solía hacerlo Dàmir, algo por lo que Jesse se burlaría mucho luego, pues en su opinión, Zara era muy tonta al tratarlo como si tuviese cinco años, que fue lo que comenzó a hacer al verlo tan triste, aunque Jesse seguiría pensando que era un manipulador de la peor especie.

 

Cuando ya estaban a punto de salir hacia el teatro, llegaron Justine y Donatello.

  • ¡Vaya! - exclamó Dàmir después de los saludos - Al menos sé que me queda una amiga que sí me quiere

Aunque habitualmente Dàmir evitaba decir nada ni siquiera medianamente cariñoso a Justine en presencia de Donatello después de lo que ella les dijese a Mix y a él cuando estuvieron en Jör, pareció olvidarlo en aquel momento, así como ignoro las miradas asesinas de Don cuando él y la chica se apartaron. Afortunadamente ya iban de salida, así que el asunto no pasó a mayores y se pusieron en marcha.

  • Es inaudito que ese niño vaya a presentarse a un acto protocolar vestido con esa facha - dijo Admir mientras caminaban hacia los autos
  • Estas siendo muy necio, abuelo - escuchó a Drasko - Dàmir es una estrella del metal, de modo que no hay modo de que aparezca en público de otra forma que no sea así - agregó




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