¡acostúmbrate otra vez!

Capítulo 3 - La prueba

La mañana llegó más rápido de lo que Kenji esperaba.

Apenas había dormido.

Cada vez que cerraba los ojos pensaba en el papel que ahora estaba sobre su mesa.

Sakuragaoka FC — Pruebas juveniles.

Kenji se sentó en su cama.

Miró la pelota que estaba en el suelo de su habitación.

—Hoy… —murmuró.

La tomó con ambas manos.

—Hoy empieza de verdad.

---

Eran las tres y media de la tarde cuando Kenji llegó al club.

El campo era enorme.

Césped verde, arcos grandes con redes nuevas, líneas blancas perfectamente marcadas.

Nada que ver con el campo de tierra del parque.

Había al menos treinta chicos calentando.

Algunos estiraban.

Otros hacían pases.

Otros practicaban tiros al arco.

Kenji se quedó parado unos segundos observando.

—Es grande… —susurró.

Un chico pasó corriendo a su lado.

—¡Muévete si vas a probarte! ¡Van a empezar!

Kenji reaccionó y corrió hacia el grupo.

Un silbato sonó.

—¡Escuchen! —gritó una voz firme.

Era Takeshi Morimoto.

El entrenador estaba en el centro del campo con una planilla en la mano.

—Hoy vamos a hacer una práctica simple.

Los chicos se alinearon.

—Primero veremos control de balón y técnica básica.

Luego levantó la vista.

—Después jugaremos un partido.

Algunos chicos se miraron nerviosos.

Kenji solo sonrió.

Un partido.

Eso era lo que quería.

---

Los ejercicios comenzaron.

Control de balón.

Pases cortos.

Conducción entre conos.

Kenji se movía con naturalidad.

El balón parecía obedecer cada movimiento de su pie.

En la fila detrás de él, dos chicos hablaban en voz baja.

—Ese nuevo…
—Sí… se mueve bien.

Morimoto observaba desde un costado.

Cada jugador pasaba por el circuito.

Algunos eran buenos.

Otros estaban nerviosos.

Pero cuando Kenji empezó el recorrido, el entrenador levantó un poco la cabeza.

Kenji pasó el primer cono.

Luego el segundo.

Cambio de ritmo.

Control con el pecho.

Bajó el balón suavemente.

Luego lo levantó con el pie y lo dejó caer detrás de su espalda antes de continuar.

Uno de los asistentes del entrenador murmuró.

—Tiene talento.

Morimoto no respondió.

Pero no quitó la vista de Kenji.

---

Después de casi una hora, el entrenador hizo sonar el silbato otra vez.

—¡Bien! ¡Ahora vamos a jugar!

Los chicos reaccionaron inmediatamente.

Eso era lo que todos querían.

Morimoto comenzó a señalar jugadores.

—Equipo rojo…
—Equipo azul…

Kenji terminó en el equipo rojo.

El partido comenzó.

Los primeros minutos fueron caóticos.

Muchos chicos querían demostrar demasiado.

Nadie quería cometer errores.

Kenji recibió su primera pelota en el minuto tres.

Controló.

Levantó la mirada.

Había tres defensores delante.

Sonrió.

Perfecto.

Intentó pasar al primero.

Lo logró.

El segundo se acercó rápido.

Kenji intentó otro regate.

Pero el defensor metió el pie.

La pelota salió rebotada.

—¡Recupera! —gritó un compañero.

Kenji corrió tras ella.

Logró recuperarla cerca del área.

Giró rápidamente.

Disparó.

La pelota pasó cerca del palo.

—¡Uhhh!

Desde la banda, Morimoto frunció ligeramente el ceño.

—Otra vez solo.

Uno de los asistentes preguntó:

—¿Es el chico del parque?

Morimoto asintió.

—Sí.

El asistente cruzó los brazos.

—Tiene talento.

Morimoto respondió con calma.

—Pero todavía no entiende algo importante.

En el campo, el partido continuaba.

Cinco minutos después, Kenji volvió a recibir la pelota.

Esta vez tenía a un compañero completamente libre por la derecha.

—¡Aquí! —gritó el chico.

Kenji lo vio.

Todo el campo pareció detenerse un segundo.

Podía intentar otro regate.

O podía pasar.

Recordó las palabras del entrenador.

"El fútbol no es un deporte de una sola persona."

Kenji empujó la pelota suavemente hacia la derecha.

Un pase perfecto.

Su compañero quedó solo frente al arquero.

Disparó.

Gol.

—¡¡GOOOOL!!

El equipo rojo gritó emocionado.

El chico que marcó corrió hacia Kenji.

—¡Buen pase!

Kenji levantó una ceja.

—¿Ves? Yo también puedo pasar.

Desde la banda, Morimoto sonrió apenas.

Muy apenas.

—Interesante.

El partido continuó.

Pero algo había cambiado.

Kenji seguía atacando.

Seguía intentando cosas difíciles.

Pero ahora también miraba a sus compañeros.

Y por primera vez en ese campo…

Parecía estar jugando en equipo.

El silbato final sonó quince minutos después.

Los chicos respiraban agitados.

Morimoto caminó hacia el centro del campo.

Miró a todos.

Luego habló.

—Los resultados de la prueba se anunciarán mañana.

Algunos chicos suspiraron nerviosos.

Otros parecían confiados.

Kenji simplemente tomó su pelota.

Miró el campo una vez más.

Su corazón latía con fuerza.

El primer paso ya estaba dado.

Pero el verdadero camino…

apenas estaba comenzando.



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En el texto hay: genios, futbol, prodigios

Editado: 12.03.2026

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