Dios hizo que Adán cayera en un sueño profundo. Mientras dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar. Con la costilla, Dios formó a una mujer y se la llevó a Adán. Al verla, Adán dijo: “Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Será llamada Mujer, porque del hombre fue tomada”. Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne. Ambos estaban desnudos, Adán y su mujer, y no sentían vergüenza.
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Editado: 08.07.2026