Eva miró el árbol. Vio que su fruto era bueno para comer, agradable a la vista y deseable para alcanzar sabiduría. Entonces tomó del fruto y comió. También le dio a su esposo Adán, que estaba con ella, y él comió. En ese momento se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales para cubrirse.
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Editado: 08.07.2026