Dios castigó a la serpiente: “Por esto que hiciste, maldita serás entre todos los animales. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo toda tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la de ella”.
A Eva le dijo: “Multiplicaré tus dolores en el parto. Con dolor darás a luz a tus hijos. Tu deseo será para tu marido, y él tendrá autoridad sobre ti”.
A Adán le dijo: “Por hacerle caso a tu mujer y comer del árbol prohibido, la tierra queda maldita por tu culpa. Con trabajo duro comerás de ella todos los días de tu vida. Te dará espinos y cardos. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado. Polvo eres, y al polvo volverás”.
Adán llamó a su mujer Eva, porque ella llegaría a ser la madre de todos los que viven. Dios hizo túnicas de pieles para Adán y Eva, y los vistió. Luego dijo: “El hombre ahora es como uno de nosotros, pues conoce el bien y el mal. No vaya a extender su mano, tomar también del árbol de la vida, comer y vivir para siempre”. Entonces Dios expulsó a Adán y Eva del huerto de Edén, para que trabajara la tierra de la cual había sido formado. Al oriente del huerto puso querubines y una espada ardiente que se movía en todas direcciones, para custodiar el camino al árbol de la vida.
#1221 en Fantasía
#677 en Personajes sobrenaturales
#144 en Paranormal
#55 en Mística
Editado: 08.07.2026