Adele: La Sangre de Bruja. Libro I.

CAPITULO 3

Al día siguiente Adele llamó al abogado. La atendió la secretaria, pidió datos de contacto, el motivo de la llamada y la aseguró que el abogado se comunicara con ella.

Una hora después Adele recibió una llamada.

—¿Señorita Webbs? – la voz suave por teléfono de un hombre sonó con un tono oficial.

—Si.

Mi nombre es Cristofer Sherbis. Soy abogado. A mí me llegó información que usted necesita defensa judicial.

Adele pasó de la cocina al comedor con la taza de café en una mano y el teléfono en otra. Se sentó en el sillón.

—Estoy dispuesto a representarla. – dijo el hombre.

En media hora Adele y el abogado estaban en un bar donde él la invitó. Era un hombre de mediana edad. Bien vestido.

—— Revisé su caso, señorita Webbs. Creo que usted puede ganar este juicio. La recompensa que vamos a pedir será…

Adele suspiró fuerte.

El abogado se calló en el medio de una frase.

—— Entiendo —— dijo el hombre y le miró a los ojos —— esto no le va a devolver a su madre. Pero es lo que se le alivia un poco para lograr que se haga justicia. Ah, una cosa más. No se preocupe por mis honorarios. Los voy a cobrar una vez que ganemos en juicio.

—— Gracias. —— Adele tomó un trago de café.

—— Esto es todo por hoy. —— el hombre guardó la carpeta en el portafolio.

Adele lo escuchaba, pero registraba poco lo que pasaba alrededor. Todavía tenía un grado de depresión severa. Todavía no se le despertó el sentido de venganza que seguramente viene en poco tiempo.

—— Gracias —— dijo al hombre. —— y gracias por el café, es bueno en este lugar.

—— Por ultimo le quería decir —— el abogado la tomó de la mano —— puede confiar en mí. ¿Usted cuenta con algún testigo?

Adele le contó sobre Evelin.

El abogado se quedó pensando.

—— Esta bien. Páseme los datos de su amiga, me gustaría hablar con ella.

—— ¿Un abogado? —— Edgar se agarró de la cabeza. —— Parece que tu no entiendes que todos los abogados en principio te prometen lo que sea, pero después que pierden el juicio te miran con lastima, piden disculpas y te entregan una cuenta altísima. ¿Tú puedes pagarlo?

—— Pero el abogado mi dijo que…

—— ¡A mí me tienes que escuchar, no al abogado! A ningún abogado le importa nada sobre ti, pero a mí sí, me importas. Porque te amo.

—— Entonces quédate conmigo en todas. Y no solo en las que te parecen correctas.

Edgar la miró sorprendido.

—— Me parece Ady, tú no sabes que es amor.

—— Probablemente, pero tengo una percepción que es estar en las buenas y las malas.

—— Si, pero a veces es tratar de sacar tu persona amada de las malas, antes que sea tarde.

***

El abogado la despertó a Adele con su llamada telefónica.
La chica abrió los ojos y se fijó en la pantalla.

—— Hola.

—— Buenos días señorita Webbs —— la voz del abogado sonaba muy rara.

Adele se quedó escuchando.

El hombre hizo una pausa es como tomando el aire.

—— Mire… señorita Webbs… le tengo una mala noticia…

Adele se sentó en la cama.

“Es imposible ganar a este juicio.”

“A Adele la van a meter presa por romper la puerta de la oficina del maldito doctor.”

“Llegó el fin del mundo y ahora todos los juicios son secundarios”.

Todo esto se le cruzó por la cabeza en un segundo. Pero la verdadera mala noticia era mucho peor que todo esto junto.

—— Le quería comentar que recién me llegó una respuesta a mi reclamo de presentar a Evelyn Cartwrite como testigo en el proceso judicial. La presencia de la testigo no es posible.

“¡Evelyn me falló! ¡La asustaron! ¡La mataron!”

——¿Por qué no se va a presentar Evelyn? —— preguntó Adele apretando los dientes.

Parece que el abogado empezó a leer un protocolo. Las palabras se caían duras como ladrillos.

—— Esta noche el cuerpo de la señorita Evelyn Cartwrite fue encontrado en la entrada del edificio donde residía la victima…

“¡NO QUIERO VIVIR!” —— pensó Adele.

— …posible causa de muerte es la caída de la ventana del departamento del octavo piso…

“LA VIDA ES UNA MIERDA!”

— la muerte fue registrada en el periodo de tiempo entre las dos y cuatro horas de la madrugada…

Adele dio un golpe con el celular en el respaldo de la cama. Después otro.

“¡NO QUIERO ESCUCHAR ESTO!”

Las palabras empezaron a salir entrecortadas.

— … en la morgue…

—— …el médico forense…

——…la comisaria…

—— …lo bienes pertenecientes a la víctima…

El celular voló al rincón más lejano del dormitorio y se explotó contra la pared tirando los pedazos de plástico como chispas.

Adele cerró el puño, lo metió en la boca y apretó los nudillos con los dientes.

Un rugido de animal salió entrecortado de la boca de la chica igual que palabras recientes del teléfono.

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En el texto hay: venganza, brujeria, amor macabro

Editado: 05.02.2025

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