El quinto día comenzó de una manera extraña.
Me desperté sonriendo.
No sabía exactamente por qué.
Hasta que recordé la noche anterior.
Luke.
Me levanté rápidamente y me miré al espejo.
—No —murmuré—. No puede estar pasando.
No estaba enamorada.
Ni siquiera sabía si me gustaba.
Simplemente me sentía bien cuando estaba con él.
Eso era todo.
Bajé a desayunar.
Isabella me observó durante unos segundos.
—Estás sonriendo.
—¿Y?
—Ayer también sonreías.
—¿No puedo estar feliz?
—Claro que sí.
Sonrió.
—Solo digo que parece que Miami está funcionando.
No respondí.
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A media mañana recibí un mensaje.
**Luke:** "¿Playa?"
Sonreí.
**Yo:** "¿Eso es una invitación?"
**Luke:** "No. Es una orden."
**Yo:** "Entonces no voy."
**Luke:** "Sabía que dirías eso. Voy por ti en diez minutos."
Negué con la cabeza.
Ese chico era imposible.
Diez minutos después apareció frente a la casa.
—¿Lista?
—No puedo creer que hayas venido.
—Te dije que vendría.
—Pensé que estabas bromeando.
—Nunca bromeo.
Lo miré.
—Eso es mentira.
—Sí.
Nos reímos.
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Pasamos la mañana caminando por la playa.
Luke me llevó a un pequeño lugar escondido entre unas rocas desde donde podía verse el océano.
—¿Cómo encontraste este lugar?
—Mi amigo Noah me lo enseñó hace años.
Me senté sobre una roca.
—Es hermoso.
—Lo sé.
Luke se quedó mirándome.
—¿Qué?
—Nada.
—Me estabas mirando.
—No.
—Sí.
—Tal vez.
Sentí que mis mejillas se calentaban.
Aparté la mirada.
—Eres insoportable.
—Y aun así sigues aquí.
Sonreí.
—Desafortunadamente.
Pasamos horas hablando.
Pero aquella tarde descubrí algo.
Luke sabía mucho menos de mí de lo que yo pensaba.
No sabía que mi familia era conocida.
No sabía que éramos dueños de varias empresas.
No sabía que la casa en la que me estaba hospedando pertenecía a mi familia.
Y, por alguna razón, me gustaba.
Con él podía ser simplemente Valentina.
No la heredera.
No la hija de una familia importante.
Solo Valentina.
—¿En qué piensas? —preguntó.
—En que contigo puedo ser yo misma.
Luke sonrió.
—Entonces quédate así.
—¿Así cómo?
—Sin intentar demostrarle nada a nadie.
Lo miré.
Por primera vez pensé que quizá había encontrado algo que no estaba buscando.
Alguien que no quería nada de mí.
Alguien que no conocía mi dinero.
Alguien que simplemente quería conocerme.
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Pero aquella noche, mientras estaba en mi habitación, recibí un mensaje de un número desconocido.
**"¿Luke ya te contó toda la verdad?"**
Fruncí el ceño.
Leí el mensaje nuevamente.
Mi corazón comenzó a latir más rápido.
Antes de poder responder, llegó otro.
**"No confíes demasiado en él, Valentina."**
Me quedé mirando la pantalla.
¿Cómo sabía aquella persona mi nombre?
Y, sobre todo...
**¿Qué verdad estaba ocultando Luke?**