Al día siguiente no podía dejar de pensar en la fotografía.
La chica parecía conocer muy bien a Luke.
Quizá demasiado bien.
Cuando lo vi en la playa, decidí actuar normalmente.
—Hola.
—Hola.
Luke sonrió.
—¿Quieres caminar?
—Claro.
Intenté no preguntarle inmediatamente.
Pero no pude.
—¿Quién era la chica de ayer?
Luke se detuvo.
—¿Qué chica?
—La que estaba contigo.
Su expresión cambió.
—¿Dónde viste eso?
—No importa.
—Sí importa.
—Solo responde.
Luke suspiró.
—Se llama Emma.
Sentí algo extraño.
—¿Tu ex?
—No.
—Entonces, ¿quién es?
—Una amiga.
Asentí.
—Está bien.
—¿Por qué preguntas?
—Por curiosidad.
Luke sonrió.
—Estás celosa.
—¡No!
—Sí.
—No estoy celosa.
—Definitivamente estás celosa.
Le di un pequeño empujón en el hombro.
—Cállate.
Se rio.
—Me gusta.
—¿Qué?
—Que te importe.
Me quedé callada.
—No quiero que te confundas —dijo.
—¿Con qué?
—Emma es solamente una amiga.
—No tienes que explicarme nada.
—Quiero hacerlo.
Nos miramos.
Y por primera vez ninguno de los dos hizo una broma.
—Valentina...
—¿Sí?
—Me gustas.
Mi corazón se aceleró.
No esperaba escucharlo.
—Luke...
—No tienes que decir nada.
—Es que...
No sabía qué decir.
Me gustaba.
Mucho más de lo que quería admitir.
Pero tenía miedo.
—Todavía estoy intentando superar lo que pasó con Ethan.
Luke asintió.
—Lo entiendo.
—No quiero volver a equivocarme.
—Entonces no tengas prisa.
Sonrió.
—Podemos ir despacio.
Y eso fue exactamente lo que necesitaba escuchar.
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Esa noche busqué nuevamente el número desconocido.
No había mensajes.
Hasta que llegó uno.
**"Pregúntale quién es realmente Emma."**
Sentí que algo no estaba bien.