—¿Quién está intentando separarnos? —pregunté.
Emma miró hacia la calle antes de responder.
—No lo sé.
—Eso no tiene sentido. Tú viniste hasta aquí para decirme algo y ahora dices que no sabes nada.
—Sé algunas cosas.
—Entonces dime.
Emma respiró profundamente.
—Luke tuvo problemas después de terminar con su ex.
—¿Qué clase de problemas?
—Alguien comenzó a enviarle mensajes. Igual que a ti.
Sentí un escalofrío.
—¿A él también?
—Sí.
—¿Y qué decían?
—Que alguien iba a arruinar su vida si contaba la verdad.
Me quedé en silencio.
—¿Qué verdad?
Emma negó con la cabeza.
—Eso tienes que preguntárselo a Luke.
—¿Y tú por qué sabes todo esto?
—Porque yo estuve ahí cuando comenzó.
Antes de que pudiera hacer otra pregunta, Emma se marchó.
Me quedé en la puerta sin saber qué pensar.
Cuando regresé a la habitación, encontré a Luke esperándome afuera.
—¿Podemos hablar?
Lo miré.
—Sí.
—Emma vino a verte.
No era una pregunta.
—Sí.
Luke bajó la mirada.
—Entonces ya empezó.
—¿Qué empezó?
—La parte de mi pasado que quería dejar atrás.
—Luke, necesito que confíes en mí.
Me miró.
—Tengo miedo de que cuando sepas toda la verdad, cambies la forma en que me ves.
—Eso lo decidiré yo.
Se quedó callado durante unos segundos.
—Mañana te contaré todo.
—¿Todo?
—Todo lo que pueda.
Asentí.
Luke se marchó.
Y por primera vez desde que lo conocí, sentí que detrás de su sonrisa existía una historia mucho más complicada de lo que imaginaba.
Esa noche recibí otro mensaje.
**"Mañana sabrás quién es realmente Luke."**
Miré la pantalla.
Esta vez no sentí miedo.
Estaba preparada para descubrir la verdad.