Advunculus Bovis

PERDIDO

Mi tío se volvía a Estados Unidos , le organizaron una despedida, mi abuela mis padres y mis otros tíos.

Nos quedamos con mi abuelo y Claudia una de mis primas.

Juego bajo viene, terminamos en una situación que nunca esperaba y fue ahí cuando en la oscuridad, apareció mi abuelo y le revolvió un zapato a mi tío.

A vos te parece?

ya sos grande, tenés que dar el ejemplo por qué no te vas a dormir?

Se van a dormir todos.

Ese momento fue de tensión, sentí miedo a un zapatazo mi abuelo estaba muy enojado Mi tío tuvo que pagar las consecuencias por ser el mayor mi prima fue a dormir a otra habitación. Y ahí se calmó volvió a reinar la calma

El zapatazo fue la forma en que mi abuelo imponía respeto y disciplina.

Hoy en día no se revolvía nada solamente se dialoga hasta llegar al entendimiento.

El tiempo pasa y a medida que pasa trae cambios costumbres que quedan en el olvido sin efecto reemplazadas por algo mucho más efectivo el diálogo, el consejo hasta llegar a la reflexión y el entendimiento. Vivencias anécdotas guardadas en un rincón del corazón que piden salir para ser revividas como si fuese ayer.

Una tarde de domingo estaban en la esquina mi Tío Buey y su amigo Kojak , juntos iban para todos lados recuerdo una vez que fuimos a la pista de patinaje sobre hielo, eran tres que querían romper el auto de mi tío y evitándolo estaba su gran amigo Kojak, casi acorralado ya no tenía escamapatoria, en ese momento, salí con mis amigos y pudimos darle una mano, se calmaron las aguas y evitamos una pelea y que le rompan el auto mi Tio.Recuerdo esa noche de domingo cuando se propusieron ir a un club nocturno, si un cabaret.

El ambiente era bizarro, rozando lo vulgar.Las mujeres tenían casi el doble de mi edad.No me atrapó el deseo.

Me atrapó la situación.

Lo inusual.

Algo que nunca había visto.

Y quedó solo en eso.

No teníamos un peso y fuimos de caradura, era mi primera vez, nunca había entrado a uno, nos sentamos frente al escenario y no pasaron minutos que ya teníamos alrededor nuestro, una mujer cada uno, al darse cuenta que no teníamos un peso, se fueron por dónde vinieron.

Y ahí, tomó la decisión de salir, nos fuimos caminando por la avenida Entre Ríos hacia Av Rivadavia, y pasamos por una disco, Montecarlo una disco para gente 30 años para arriba.

Seguimos de largo hasta llegar a la parada del colectivo y nos volvimos.

El fin de semana siguiente, el objetivo era ir a bailar a esa disco, yo no sabía cómo zafar no pude, tuve que ir, entramos ya sentía que no encajaba .




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