-¿Aeras de Sagitario? El caballero dorado de Sagitario del sigo XVI-
-Poseía una personalidad bondadosa y seria… Pero debido a un… ¡¡¡¿LAVADO DE CEREBRO?!!!-
-Su lealtad por la Diosa Atena cambio, siguiendo los ideales, de para ese entonces… Patriarca Itiá…-
-Despreciando a los débiles, tratándolos como unos insignificantes mosquitos…-
-Oh… Se escucha muy feo esto…-
-Fue presa de las hadas del inframundo… Ya que mediante esta forma era en ese entonces la única para controlar a un santo de oro…-
-Lo sabía… ¡¡¡SABIA QUE ALGUIEN QUE USO SAGITARIO NO PODRÍA SER UN TRAIDOR!!!-
-Se enfrentó a tres caballeros de plata y el caballero de oro de tauro…-
-Solo así… Pudieron detener su ataque…-
-Wow, es impresionante-
-Sun nombre significa “Viento” en Griego…-
-¿Cómo era él?-
-Tez clara, media unos 1.88 metros… Bastante alto-
-Su cabello era negro… Y…-
-Aioros, ¿Qué estás haciendo?-
Aquel llamado asusto enormemente al niño que yacía con un viejo pergamino en mano, sentado en el suelo del noveno templo.
-¿Pa… Patriarca…?- Gira su cabeza rápidamente, para toparse con aquellos cuarzos que lo miran bastante confundido, ya siendo un hombre bastante mayor, aún posee un porte bastante intimidante y hasta escalofriante.
-¿Qué estas haciendo? ¿Por qué actúas así?- Se fija lo que aquel niño trae entre sus manos, causándole mayor duda y curiosidad del por qué este pequeño tenga algo así -¿Qué haces con ese pergamino?-
-Oh… Bueno… Yo… Es que…- Nervioso el pequeño Griego, sin saber para donde voltear, ni como ocultar la evidencia.
-Aioros, futuro Sagitario… Dime… ¿Qué es lo que te esta ocurriendo?- No se le puede ocultar mucho al gran patriarca, conoce bastante bien las acciones y gestos de este niño y del otro similar en edad… Sin contar de otros más pequeños que igualmente entrenaran para algún día volverse los santos de esta generación.
Esta atrapado, para él es muy difícil siquiera lograr mentir, pues… No está en su naturaleza aquello… De todas formas se va a meter en problemas según él.
Ya que se atrevió hacer algo que no debió, pero su propia curiosidad e inocencia le gano.
-Patriarca… Es que…- Apenado por lo que dirá y más por como ahora el peliverde con algunas canas lo fuera a ver…
Siempre se sintió orgulloso de ser el ejemplo que daba hacia los demás aprendices, sintiéndose muy feliz por ello, ahora esto se vendría a bajo sin duda.
Un suspiro sale, se ha levantado del suelo, para hacer una reverencia, mantenerse en ella, sin ver a los ojos a pontífice –Quería saber algo… De mis antecesores… Y…- Desvía la mirada hacia un lado, nervioso en toda la extensión de la palabra.
No dice nada, lo espera pacientemente para que continuó y siga su relato, entiende en cierta forma que ha pasado.
-Busque entre los pergaminos antiguos algo de más allá del caballero de oro del siglo XVIII- dice esto, mientras intenta acomodar dicho objeto para entregarlo rápido –Encontré algo… Muy poca información en sí de Aeras de Sagitario…- Apenado se encuentra, cabizbajo, solo imaginando y pensando que es lo que dirá el patriarca por sus acciones.
Aquellos cuarzos miran al menor, de una forma algo severa, pero intenta relajarse, aunque ocultando una faceta más protectora en sí.
-¿Por qué no me preguntaste?- Curioso por saber a qué se debía la falta de confianza en este tiempo.
-Es que…- No era la repuesta que pensaba tener, pero ello se pone mucho más nervioso repentinamente –Últimamente lo veo más ocupado con los deberes, misiones… Entrenamiento de los demás pequeños y de su discípulo… Que… Creí que eran solo tonterías mías... No quería interrumpirlo-
La principal motivación por callar sus dudas internas es porque si notaba al peliverde demasiado ocupado en diferentes actividades que consumían todo su tiempo y apenas lograba entrabar unas cuantas palabras.
Siempre existen días así, pero no por eso se debe pensar que no exista algo de tiempo de repente para otras cosas o personas.
-Si era una duda que tenías o curiosidad, pudiste desde luego hablarlo conmigo- Es demasiado gentil con ellos, sin duda lo está siendo.
¿Tal vez sea porque… En ellos ve en carta forma a sus viejos camaradas de guerra?
Son unos niños inocentes que las estrellas han indicado que serán los próximos en vestir esas pesadas armaduras, que sin duda tienen una carga emocional, que ni el mismo podría soportar y lo ha tenido que hacer.
-Pero…- Dudoso, siempre respetuoso, no podía anteponer sus necesidades y dudas ante los deberes del pontífice, lo creía una falta de respeto.
Un suspiro cansado sale, los ojos del mayor se cierran y abren como un parpadeo lento -¿Has quedado satisfecho con lo que leíste?-
-¿Eh?- No sabe si al final será castigado, regañado o mínimo alguna mirada severa, pero… No una pregunta tan curiosa –Bueno… No… No se sabe mucho de él…- Ahora teniendo el pergamino en rollo abrazado a sí mismo, manteniendo la reverencia.
-Algunos pergaminos fueron dañados en la última guerra santa, aun estando resguardados en la biblioteca principal- No se sentará en el suelo, prefiere mejor una silla cómoda.
El niño mira atento ante las acciones del peliverde con aquella túnica de color negro imponente, aunque sin usar la macara característica, ni el casco.
-Ven, siéntate- Lo invita a tomar asiento en el templo que algún día el menor ocupara como hogar para proteger.
-¿Eh? Si- Asiente, levantándose del suelo, para colocar primero el pergamino sobre la mesa, y sentarse en aquella silla rústica de madera solo barnizada.
Hasta que viera al niño sentado cómodamente, nota lo atento que esta, curioso como cualquier infante, y una cálida sonrisa, entiende que debe proseguir.
-Esto lo se por la armadura de Sagitario, no hay más evidencia del pasado de algunos dorados de aquel siglo y los de anteriores…- Suspira como si se lamentara internamente esa suerte –Muchas cosas ocurrieron mucho antes de que siquiera yo naciera-
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Editado: 29.11.2025