-¿Aeras de Sagitario?-
-Así es-
-Wow, wow, wow. Yo leí todo lo que podía de ti-
-¿De verdad?-
-Si- Asiente un emocionado caídas locas, que no puede evitar sentirse fascinado por conoce a otro Sagitario aparte de su papá -Aunque no llegué a leer mucho, en sí… Solo era un pergamino y pequeñas notas-
-¿Enserio?- Al pelinegro de cabellos alborotados y ojos verdes sorprendidos, se queda sin poder hablar, estando bastante confundido y sin poder creer lo que acaba de escuchar -Pero… ¿Cómo es eso posible?- Se señala a sí mismo con el rostro sumamente perplejo -Yo deje varios escritos de mis aventuras, misiones y vivencias, para mis sucesores…- Se sobre salta un poco -¡¡¡LO GUARDE EN MI TEMPLO!!!-
Aioros se queda completamente boquiabierto, mientras toma un poco de su café helado, con un panquecito de fresa -¿De verdad? Pero…- Parpadea varias veces sin poder creer lo que le comparte su antecesor -Yo en Sagitario, nunca encontré nada- El confuso noveno dorado, observa bastante perplejo cómo reacciona el pelinegro.
-¡¡¡¿CÓMO QUE NUNCA ENCONTRASTE NADA?!!!- Azota con leve fuerza su vaso de frappé de galletas, con cuidado para no romperlo y seguir bebiéndolo porque le ha gustado -¡¡¡SI YO GUARDE TODAS MIS MEMORIAS PORQUE QUERÍA PASARLE MIS CONOCIMIENTOS A MIS SUCESORES!!! Las reacciones del pelinegro son bastante curiosas, no quedan para nada con su serio aspecto.
El actual Sagitario, solo ríe nervioso, dejando ver una amplia sonrisa -Bueno… A lo que sé, se perdieron muchos documentos importantes en la batalla de la guerra santa del siglo XVIII y también cuando las hadas de Hades… Invadieron el santuario…- Esto último lo dice con cierto nerviosismo y preocupación pues esto afecto directamente al contrario en su tiempo.
-Mmmh- Por su cabello y mirada baja, su rostro solo se deja ver un poco, mientras observa su bebida helada son serenidad -Ya veo… Entonces posiblemente fue en ese momento…- Su semblante parece estar más enfocado a la frustración, a la vez que un suspiro se le escapa.
Aioros rápido se apresura a tratar de controlar los daños –Yo-yo… No qui-quise recordarle malos momentos…- Alza sus manos al frente moviéndolas de un lado a otro con rapidez delante de su cara -Lo lamento muchos- Se disculpa de inmediato, pues siente que hablo de más, sin siquiera a verlo pensado, ni querido.
Para Aeras, esta actitud del actual centauro lo enternece un poco, primero le sonríe, después asiente y suspira, para recargar su espalda en aquella silla -No pasa nada. Nada de eso fue tu culpa- Levanta su mano derecha al nivel de su cara para enfatizar –Y a veces es necesario recordar el pasado aunque no estemos muy orgullosos de el- Alza sus hombros en señal de incomodidad y resignación.
-Pero igual, no fue su culpa totalmente- Frunce el ceño decidido, poniendo ambas manos en forma de puño sobre la mesita -Estaban siendo controlados, manipulados, por las hadas del inframundo, y también por su lealtad por el patriarca de aquella época, que también manipuló a muchos— Aioros, se pone firme delante del contrario, mirándolo firmemente con decisión -Aun así, usted no traicionó al santuario en si- Explica con decisión -No debería sentirse mal por completo por eso… Yo…- Aprieta sus labios y manos, ya que repentinamente recuerda un poco sobre lo que fue su infancia. Traga saliva, bajando la mirada, dejando escapar un suspiro decaído -Debo pedirle una disculpa…-
El hombre de cabellos negros se sorprende por esto y sin poder creerlo, ni mucho menos comprender lo que ha escuchado -¿Por qué te disculpas?-.
Ahora rojo de vergüenza y un tanto sobre saltado, habla con voz baja -Es que…- Se rasca la parte trasera de la cabeza, desviando su mirada -De pequeño… Al leer un poco de usted, creo… Que esos escritos fueron hechos por otras personas… Pensé por un momento que usted era un traidor y… Pensé tan mal de usted- Se avergüenza bastante por su actitud de la infancia y pensamiento –Y al verlo y hablar más con usted… Me doy cuenta… Que no debí adelantarme a nada… Aunque igual el patriarca Shion, me habló un poco más de usted y su historia, y me ayudo a entender que usted no podría a ver sido un traidor, ya que… Un Sagitario no podría serlo…- Suspira decaído, sin embargo posee una sonrisa amplia en sus labios, recordando la triste ironía de la historia.
-Bueno… Es agradable saber que ningún Sagitario ha sido catalogado como un traidor hasta el momento- Serio, cruza los brazos delante de su pecho, y manteniéndose firme, con los ojos cerrados, asiente –Sagitario, siempre deberá ser fiel a nuestra Diosa, sin importar nada- Mantiene su postura orgullosa e imperturbable.
Aioros siente alegría por esas palabras, sonríe e igual asiente decidido, sin embargo pronto entiende a lo que se refiere y sus ojos verdes se abren ampliamente -¿Usted… Lo sabe…?-
Aeras, asiente tranquilamente, con los ojos ahora abiertos -Quise ponerme al corriente un poco de lo que ha pasado estos últimos siglos y de mera casualidad leí un poco más de ti, muchacho— Su expresión seria y serena se relaja solo ante la presencia del menor -Fue injusto para ti también que te tacharan de algo que no hiciste y más… Sabiendo de como todo inicio…- Desvía su mirada, sintiéndose algo incomodo por lo contado.
Aioros, afirma con una media sonrisa y también un poco avergonzado -Gracias… Aunque igual, no puedo culparlo de todo…-
-También es un tema complicado, ¿No?- Aeras conoce algo sobre las relaciones interpersonales que existen en el santuario y aunque al conocer algo más de ese trasfondo estaba bastante confundido por ello, no juzga a ninguno.
Niega rápido con la cabeza -No, en lo absoluto- Muestra una preciosa sonrisa, sonrojado por la emoción que late en su corazón -Todo está bien con mi Saga. Fueron circunstancias similares, que si bien… Acabaron con varias vidas, la manipulación que lo atacó, fue demasiado difícil de poder controlar- Aioros siempre estará protegiendo y defiendo a su amado esposo de quien sea.
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Editado: 29.11.2025