Aeternus

ODESSA

El área verde del instituto era casi tres veces más grande que el edificio principal; un enorme jardín con tres fuentes y pasto verde que algunas flores invadían por aquí y por allá.
Lo crucé con calma desde los dormitorios hasta el comedor, disfrutando de la ligera brisa que la lluvia de la noche había dejado y los pocos rayos de sol que se asomaban de entre las nubes todavía grises.

Tomé asiento en una de las mesas más cercanas al ventanal del jardín. La lluvia no tardó en caer de nuevo y la misma brisa que antes me había refrescado la piel, ahora empujaba el agua contra el edificio. Los accesos se cerraron casi de inmediato, dejando como única escapatoria el tortuoso pasillo que lo conectaba a los dormitorios.

Me atoré con la comida al reír cuando un grupo de estudiantes cayeron en serie, arrastrados cada uno por el que llevaban detrás. Se levantaron y siguieron corriendo hasta el edificio llenos de lodo, pero divertidos con su incidente. El profesor Othello cruzó el recibidor con una sonrisa imposible de ocultar mientras buscaba entre el montón de llaves la indicada para abrir las puertas para el grupo de amigos.

Para cuando terminé mi desayuno la lluvia se había convertido en tormenta, y no tuve más opción que quedarme en el edificio. Los últimos años me las había ingeniado para no pasar por ahí a menos que fuera en extremo necesario; como la noche anterior.
Aproveché el tiempo para recorrer el edificio e identificar cada salón al que, muy pronto, tendría que correr cada mañana.

Cuando volví al recibidor, el profesor Othello había instalado una mesa con los mismos folletos de siempre, esos que dejaban sobre el escritorio o la barra en cada dormitorio al inicio del año.

— Señorita Sloane – me invitó a acercarme – Pude notar que usted y sus amigos fueron los últimos en volver anoche. ¿Se divirtieron?
— No creí que los profesores supieran al respecto.
— No lo saben. Solo la directora y un servidor. En realidad, fue ella quien me pidió los vigilara.
— ¿Desde cuándo lo hacen?
— Desde que el padre del joven Karalis estudió aquí.

Las fiestas en la casona Karalis eran tradición desde los inicios del instituto, pero nunca creí que Amelie supiera de ellas. Sorin siempre contaba las hazañas que logró su padre en sus años de estudiante y supuse que algún maestro se daría cuenta tarde o temprano; pero ninguno imaginó jamás que estuvieran al tanto de todo desde un inicio.

— Descuide, nadie está en problemas. En realidad, le hablé porque quiero entregarle algo.

Me entregó uno de los folletos, uno de los que tenía guardados entre las páginas de un libro; como si fueran un secreto.

— Todo el programa de combate será diferente este año. Traerán a una nueva profesora para el entrenamiento de todos.

Antes de que pudiera hacerle una pregunta, un grupo de nuevos estudiantes lo ocupó. El folleto invitaba a los estudiantes de segundo año o posteriores a acudir a la sala ese mismo sábado para una evaluación y nivelación antes de regresar a clases.
Al abrir el folleto, ansiosa por saber más al respecto, encontré una hoja externa adjunta al original: una lista con todos los nombres de los alumnos inscritos.

. . .

Yvaine había conseguido convencer a Sylvan de faltar a la fiesta de Sorin esa noche para ayudarme a entrenar antes del gran día.
Pasé casi toda la mañana practicando todo lo que mi cuerpo recordaba con ayuda de mis amigos. Desperté temprano para correr al día siguiente y entrené con Sylvan hasta que ninguno tenía fuerzas ni para respirar.

El sábado todos acudimos a la sala de combate. Había más plataformas y cabinas para tiro con arco. Todo el material y armamento había sido reemplazado por material nuevo.

La nueva profesora nos esperaba paciente sobre una de las plataformas, con los brazos tras la espalda y una sonrisa que era a penas visible. Era bajita, con el cabello ondulado y castaño hasta las orejas y los brazos descubiertos para lucirlos. Lucía imponente, como si fuera a tirarte de un golpe a la primera y mínima falta de profesionalismo en su clase.
Nos observó atenta por un rato, como si nos analizara uno por uno tan rápido como pudiera.

— ¡Muy buen día a todos! Mi nombre es Odessa y como ya se imaginarán, seré su entrenadora este año. – se aclaró la garganta y dio un pequeño brinco en su lugar antes de desplazarse por la plataforma – Por favor, aquellos alumnos que llegan a esta clase por primera vez vayan al fondo del salón, elijan su equipo y tomen asiento de aquel lado. El resto escuche con atención.

Más de la mitad de la sala se despejó cuando el alumnado se alejó para elegir su arma.
El resto nos concentramos frente a la plataforma donde se encontraba la profesora. Viéndola más de cerca, su rostro me parecía similar.

Noa asignó a cada quien una pareja. Escuchándola, caí en cuenta que el orden en la hoja que el profesor Othello me había entregado no solo revelaba la lista de alumnos.
Melian dio un paso al frente cuando lo mencionaron y me buscó entre la gente cuando escuchó mi nombre. Me hice espacio para pasar, colocándome a su lado y sentí la pesadez de todas las miradas sobre nosotros.

— Te vi practicando estos días.
— ¿Crees que sea suficiente para ella?
— Seguro que sí. Descuida, nos irá bien.

Los hermanos Orson habían sido mis mejores amigos desde pequeña. Desde que tengo memoria, pasaba las tardes en el jardín junto a mi casa, jugando con Melian y Jaques hasta que nuestros padres nos obligaban a entrar.

Los tres, incluyendo a Kanae, tenían el cabello lizo y negro y, debido a sus facciones marcadas -aun cuando su rostro estaba relajado- parecería que estuvieran enojados. Melian era alto, igual a su padre y, aunque Jaques estaba cerca, no lograba alcanzarlo. Kanae aún era pequeña, pero seguro que al crecer sus hermanos tendrán que levantar la mirada para verla.

Calentamos alrededor de diez minutos en los que la profesora ayudó al resto de los estudiantes a elegir su equipo. La mayoría se retiró a los primeros minutos, seguros de que estar ahí no era lo suyo; los pocos que se quedaron terminaron uniéndose a nosotros para calentar y, posteriormente, fueron invitados por la profesora a presenciar la evaluación.



#1584 en Fantasía

En el texto hay: romance, amistad, suspenso magia

Editado: 07.03.2026

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