Aetheria

La Regla Sagrada

En el planeta Aetheria, todo giraba alrededor de su gran océano de aguas turquesas y brillantes. En su centro, se alzaba la Isla Sagrada, una tierra fértil llena de antiguos monumentos, el corazón de todas sus tradiciones. Alrededor de ella, como puntos de una estrella perfecta, se extendían otras cuatro islas, cada una hogar de un clan con un don extraordinario, heredado desde tiempos inmemoriales y siempre protegido bajo una ley ancestral estricta y temida.

Al norte, estaba la Isla de los Vientos, hogar del Clan Zéfiro. Sus habitantes eran ágiles y ligeros; podían caminar sobre las nubes, deslizarse entre las corrientes de aire y lanzar ráfagas capaces de derribar árboles. Eran gente libre, alegre y muy rápida en el combate.
Al sur, se extendía la Isla de la Llama, dominio del Clan Ignis. Vivían entre volcanes activos y ríos de lava. Controlaban el fuego a su voluntad: podían crear llamas que calentaban o quemaban, y su piel era tan resistente que soportaban temperaturas extremas. Eran apasionados, valientes y muy fuertes.

Al este, se encontraba la Isla de las Aguas, donde reinaba el Clan Hidros. Conectados profundamente con el mar, podían mover el agua, crear olas gigantes, caminar bajo el agua sin respirar e incluso sanar heridas leves con su poder. Eran sabios, tranquilos y muy estratégicos en la batalla.
Y al oeste, se hallaba la Isla de la Tierra, territorio del Clan Terra. Sus gentes eran robustas y firmes; podían levantar rocas, endurecer su cuerpo como piedra y hacer crecer plantas a gran velocidad. Eran leales, protectores y poseían una fuerza física inmensa.




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