Aetheria

La Ley Ancestral

Desde el origen de los tiempos, los sabios de Aetheria dictaron una regla que nunca debía romperse: Los clanes pueden reunirse, comerciar, luchar juntos en defensa del planeta o convivir pacíficamente durante las fiestas, pero jamás, bajo ninguna circunstancia, podían unirse en matrimonio o formar una familia con alguien de un clan diferente.
La razón era aterradora: si un ser de dos clanes distintos concebía un hijo, el niño no heredaría los poderes combinados de sus padres. Al contrario, nacía con un poder extraño, inestable y oscuro, totalmente distinto a los elementos. Estos seres, llamados Los Desviados, no conocían la bondad ni la paz; desde que abrían los ojos, su única naturaleza era la destrucción, la ruina y el caos. Eran como una enfermedad que consumía todo a su paso, sin control ni remedio.
Y la pena por romper esta ley era igual de cruel: si se descubría que alguien había tenido descendencia con un miembro de otro clan, la mitad de las personas de su propio clan serían ejecutadas sin excepción, como sacrificio para intentar contener el desastre que el niño traía consigo. Por esta razón, las fronteras eran vigiladas celosamente, y el miedo a la mezcla estaba grabado en la mente de todos desde que nacían.




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