"La niebla se arrastraba por las calles de Moorland como un recuerdo inquietante, helándome hasta los huesos. El silencio se apoderaba de la ciudad, roto solo por los ecos distantes de pasos apresurados. Desde mi ventana, podía sentir el peso aplastante de una decisión que no me atreví a tomar. La rebeldía se había vuelto más peligrosa de lo que imaginaba. Pero, ¿podría enfrentarme a la Hermandad, incluso si eso significaba perderlo todo?" —L.H.