Agencia de Seguridad Civil: Encadenado

Capítulo 2: La Sangre de Dios

Pasaron solo cinco minutos como anunció el general y los soldados ya se encontraban en sus posiciones dentro del aerodeslizador de carga. Marla no dejaba de dudar de ellos, le causaban una extraña sensación por como los observaban. No se alejó demasiado de Andrea, solo a su lado se sentía más tranquila. El vuelo comenzó calmado. Transportaban aquella caja negra en la que viajaba la Sangre de Dios, que con un mal movimiento y todos ahí adentro podían morir.

Volteó para ver a Zeth, pensando en lo afortunado que sería si eso pasara, él ya estaba muerto. Y a pesar de un inminente desplome del avión, el seguiría vivo. Lo envidió un poco y sonrió divertida al imaginarse aquella escena. Una persona lo distrajo. Uno de los soldados se levantó de su asiento y caminó con fusil en mano hacia Zeth. Se sentó a su lado sin siquiera pedir permiso y comenzó a hablarle.

—Tu eres el chico que dio el discurso de graduación ¿Cierto? —preguntó mientras se recargaba en el asiento.

—Si, fui yo —respondió Zeth sin muchos ánimos de hablarle. Kevin y Santiago voltearon a verlo, y no solo ellos. Los demás soldados también estaban viendo con risas burlonas. Marla se molestó con ellos, solo querían molestar.

—¿Dime que poderes tienes? —siguió preguntando el soldado—. Si fuiste el mejor de tu generación me imagino que tienes poderes muy interesantes —Zeth lo observó como si se tratara de un bicho raro—. Dime, no seas tímido. ¿Vuelas? ¿Eres superfuerte? ¿Algo que ver con láser?

—Puedo hablar con los muertos —soltó Zeth causando la diversión de los demás y sobre todo la de aquel soldado.

—¿Es broma, cierto? —decía sin dejar de burlarse—.¿Acaso tienes una bola de cristal o un tablero con un vaso?

—No —El tono de voz de Zeth demostraba lo molesto que estaba. Marla sabía que no le gustaba nada que se burlaran de él, ni de sus poderes—. Tengo esto —Zeth hizo que sus ojos se volvieran completamente negros al activar sus poderes, pero al soldado ni se inmutó.

—¿De verdad eres el mejor de la generación? —volvió a reírse el soldado—. ¿Qué pueden hacer los demás? ¿Disparar burbujas?

—Lárgate antes de que te mate —advirtió Zeth poniéndose de pie.

—Zeth siéntate —Marey se acercó, sujetó a su compañero del brazo y le arrojó una mirada asesina al soldado. Levantó una de sus manos, en seguida creó una bola de fuego—. No necesitamos llegar a más problemas ¿Cierto?

—Michael, ven aquí ahora mismo —ordenó Diaz sin levantarse de su asiento. El soldado hizo una mueca de disgusto, finalmente regresó a su asiento donde el Mayor Diaz lo reprendió.

Marey regresó a su lugar balbuceando en lo bajo mientras observaba su chaqueta con detenimiento. Marla miró a los soldados, seguían burlándose y no le gustaba, pero tampoco se atrevía a hacer algo, era muy débil a comparación de ellos. Aguantó el coraje el resto del camino al igual que Zeth. Llegaron a su destino un par de horas más tarde. El aerodeslizador descendió lentamente, Diaz ordenó a sus hombres formarse alrededor del cargamento y en la rampa del avión. Un sistema de carga magnético fue usado para transportar la carga. Los chicos se posicionaron también alrededor de la caja negra y avanzaron.

En contra de su voluntad, Marla estaba hasta el frente de la caja. Ella sería la primera en defender La Sangre de Dios en caso de un ataque, pero también era el blanco principal de quien tratase de quitárselas.

Entregarían aquel paquete en un laboratorio a las afueras de la ciudad Dorada. En un edificio de forma circular con edificios regados en todas partes, fuera del domo principal. Marla no dejaba de mirar a todos lados rogando que ningún enemigo se apareciera. De repente uno de los soldados cayó al suelo gritando de dolor. Marla no lo dudo y se cubrió a ella y la caja. Un intercambio de balas comenzó a toda potencia. La chica se agachó, olvidando por completo su campo de fuerza. Viró a todos lados tratando de comprender que estaba sucediendo, lo único que encontró fue a un Alonso transformado cubriendo a Andrea de los disparos, gruñendo por el dolor.

—Marla —escuchó decir a Marey a un costado. Se mostraba furiosa levantando una pared de fuego entre ellos y el laboratorio—. Abre el campo de fuerza.

—¿Qué? —gritó la chica— Se supone que no lo hiciera.

—Tenemos que resguardar a los heridos y a Andrea aquí adentro —Un disparó impactó contra el campo de fuerza de Marla, dejando una grieta sobre este. Marla se asustó, había entrenado para hacerlos lo más resistentes posible, y ese disparó lo había estropeado en un impacto—. Hazlo ahora —Otro disparó rosó a Marey en un brazo haciéndola gemir del dolor. - ¡Marla!

—Yo me encargo —Kevin atravesó el campo de fuerza con Andrea a su lado—. Respeto tu privacidad como creadora de este campo de fuerza, pero retomo mi autoridad como Kevin para atravesarlo de todos modos.

—¡Santi! —gritó Marey. Puso una mano en su herida y rápidamente la cauterizó—. Levanta una muralla de tierra con la cual los soldados puedan protegerse mientras descubrimos de donde nos atacan.

—Marey, vienen desde atrás también —anuncio Alonso que sin dudarlo saltó de un lado a otro esquivando los disparos. Dio un brinco alto para caer en medio de un grupo de enmascarados que se acercaban desde el aerodeslizador.

—Yo lo apoyo —Zeth desenfundó el artefacto que Aya le había entregado, desplegó la guadaña y sin temor arremetió contra algunos de ellos. Cortando con cuidado sus cuerpos, hiriéndolos solo lo necesario para dejarlos fuera de combate mientras ellos lo llenaban de pólvora—. Es hora de la carnicería. Wololololo.



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En el texto hay: drama, accion, aventura

Editado: 19.09.2022

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