Bajó todos los pisos de la ASC sin que los demás agentes se dieran cuenta. Sabía muy bien porque estaban atacando la agencia y debía hacer algo para defender a todos los agentes. No le gustaba la idea, él no era así, pero Isa le enseñó que a veces para ser un héroe se debían hacer cosas que muchos verían mal. A él no le gustaba ser de los malos, quería ser bueno como Andrea y como los demás chicos, pero si las cosas se salían de control y él tuvo la oportunidad de hacer algo y no lo hizo, «¿no sería igual de malo que los Altos?»
Sujetó con firmeza sus dos espadas para no sentir sus manos temblar. Cada paso que daba en el frio pasillo del último piso de celdas aceleraban su latir. Era como tener un tambor que subía la intensidad al pasar los minutos. Cerró los ojos evitando que los recuerdos volvieran a su mente, no quería saber nada mas de ellos.
—Todo estará bien —Isa le sujetó el hombro. Mike se tranquilizó al sentir su cálido toque—. Recuérdalo, Mike, lo que haces está bien. Serás el héroe para tus amigos.
—Pero… yo no debería hacer esto —respondió el afligido joven—. Es la principal regla para ser un agente y si la rompo yo…
—Si la rompes salvaras cientos de vidas, incluidas la de tus amigos —Isa abrazó al chico, le acarició el cabello—.¿Acaso no confías en mí?
—S-sí, yo confío en ti —Mike se enjugó las lágrimas que se asomaron en sus ojos.
Siguieron caminando por el desolado camino, escuchaban con atención lo que sucedía afuera. En cualquier momento Mike debía volver a ayudar a los agentes a pelear con el ejército de Dunkel, pero debía cumplir primero con la comisión que le dio Isa. Se paró frente a una celda. Tomó aire, pues sentía que la respiración se le cortaba. Lo soltó lentamente. Estaba frente a la celda de la más grande pesadilla que tuvo en los últimos años, Ryanace.
—Es normal tener miedo, Mike —Isa se acercó a la puerta. A pesar del tiempo encerrado, en el que su cuerpo se fue debilitando, aun sentía el poder emanar del Rey Blanco—.Este hombre es temible.
—No es solo eso —Mike estaba alterado. «¿Qué pasaba si no lograba hacerlo?» Si lo despertaba todos correrían peligro, pero si lo mataba como Isa le estaba pidiendo sus amigos no lo perdonarían y se quedaría solo. No solo Marla lo rechazaría como ya había pasado. Todos, incluida Andrea, estarían en su contra—. No quiero que los demás me rechacen, yo… es lo único que tengo.
—Mike, sé que lo que te pido afectará tu vida de una u otra manera —Isa cerró los ojos, manteniendo la calma—.Pero si no supiera que este es el mejor camino no te lo pediría. Yo más que nadie quiere que las cosas sean diferentes. Ojalá no tuviéramos que luchar, pero el futuro indica todo lo contrario.
—Atención a todas las unidades —escuchó la voz de Aya por el comunicador—. Acaban de derribar la torreta sur, los soldados están trepando. En cualquier momento atravesaran la cúpula del techo o los cristales blindados.
—Debemos darnos prisa, Mike —Isa se volvió a la celda y buscó la pantalla con la que abriría la puerta. Mike no dijo nada.
—¡Están entrando! —gritó un agente por el comunicado tras lo cual se escucharon disparos de las neutralizadoras.
—¡Andrea, abandonamos posición! —indicó Sansón por el comunicador.
—¡Defiendan la ASC! —gritó Andrea—. ¡No dejen que esos malditos se salgan con la suya!
—¡Mike ahora! —Isa volteó desespera a Mike. Tenía la mano sobre la pantalla táctil que abriría la celda.
—¿Mike, donde estas? —Andrea le llamó por el comunicador—. Necesitamos de tu ayuda aquí arriba.
—¡Mike!
—¡Mike!
—¡No puedo hacerlo! —Mike soltó las espadas y se llevólas manos a la cabeza. Sentía que la presión haría que se le salieran los ojos de su lugar o su cerebro que explotaría—. Isa, gracias por cuidarme estos dias, por ayudarme a no sentirme solo… de veras lo agradezco, pero… —Mike levantó la mirada—, No puedo hacerlo. La ASC no hace ese tipo de cosas y no pienso dejar a mis amigos, es lo único que tengo en este mundo… aunque ellos se vayan de mí, yo… los quiero proteger. Andrea —llevó una mano a su oído—. Lo siento, estoy en camino.
Mike llenó su cuerpo de electricidad, dio un últimovistazo a Isa, pensó que estaría decepcionada de él, cosa que le hubiera entristecido, pero la mujer sonreía complacida. De un salto Mike llegó a la mitad del camino a la escalera. Subió a paso acelerado, brincando de un lado al otro a la velocidad del rayo. Salió al recibidor y entonces parte del techo de desplomó.
Algunos agentes estaban debajo de los escombros, no vieron venir el ataque desde arriba, pero Mike podía hacer algo para evitar su muerte. Se encarreró hacia el centro, comenzó a tocar el concreto, transformándolo en suaves plumas. La entrada del edificio se iluminó de un azul eléctrico derivado de los poderes de Mike. Dejó a una última persona fuera de peligro y de las plumas creó sus espadas y trajo a sus confiables compañeras Rachel y Laisha.
—Andrea ¿Están bien? —preguntó mientras comenzaba a ascender por el edificio. Disparó a cuanto soldado del ejército de Dunkel veía.
Los agentes se agregaron a la batalla, vio a los soldados usar sus armas neutralizadoras, a la gente de la rama administrativa y de experimental desenfundar pequeñas armas. Apuntaban al agujero por donde caían los enmascarados. Mike cambió de armas, tomó sus espadas envueltas en electricidad y mientras daba poderosos saltos cortaba a sus enemigos. Subióde un piso a otro cortándolos y disparándoles, intercalando armas según lo necesitara.