La oficina de Khoeli en el centro de la división especial estaba completamente ordenada. Las paredes, de un gris frio, reflejaban la seriedad que envolvía todo lo que sucedía en el lugar. La única fuente de luz provenía de una lampara de escritorio de bajo voltaje. Cada rincón de aquella habitación estaba diseñado para fomentar la concentración.
Ella se encontraba sentada en su silla, mirando fijamente la pantalla de su computadora, donde se desplegaba un nuevo caso. A simple vista podría parecer uno de los casos comunes que suelen llegar al FBI y que han visto más de mil veces: una víctima brutalmente asesinada en su hogar. Sin embargo, lo que había en los detalles es lo que revelaba la verdadera naturaleza de aquel caso en particular. La víctima tenía marcas en el cuello que no eran comunes. Señales que ella no podía ignorar.
Su teléfono vibró: "Revisa los informes de la DSC. Puede que haya algo que te interese."
Con un suspiro, cerró el informe y se levantó. Su misión ahora era compleja: infiltrarse en la división de seguridad criminal, conocer sus patrones y tomar nota de cualquier caso que pudiera involucrar criaturas sobrenaturales. Todo de manera discreta, sin que nadie sospechara de ella, que al igual que su equipo, no era completamente humana o… absolutamente para nada humana.
Aunque su rango era alto y su nombre reconocido dentro del FBI, mantenía un perfil bajo fuera de la división especial. Su trabajo era efectivo, impecable, pero su naturaleza misteriosa le había ganado la reputación de ser una mujer reservada, alguien en quien no se podía confiar por completo, pero cuya eficacia era indiscutible.
Salió de su oficina, ajustándose la chaqueta y caminó con paso firme hacia la sala de operaciones. No había tiempo que perder.
Esa misma noche, el equipo de la DSC ya estaba en la escena del crimen. En un barrio tranquilo de Whasington; un hombre había sido encontrado muerto en su casa, con señales de haber sido brutalmente atacado. La escena era inquietante, pero a simple vista, no parecía involucrar nada fuera de lo común. La DSC estaba acostumbrada a los casos complejos, pero algo en este caso parecía no encajar.
Adrian Holt observada cada detalle con atención, como siempre solía hacerlo. No necesitaba alzar la voz para imponer silencio. Su presencia bastanta para hacerlo. Alto, de expresión severa, siempre vestia pulcro, como si el orden lo ayudara a mantener el caos al que se enfrentaba a diario. Su rostro, marcado por lines finas que hacían notar sus años de duras decisiones, su mirada de alguien acostumbrado a evaluar personas en segundos de una manera tan directa que podía causar terror en algunos. No buscaba agradarle a los demás y, pese a ello, a veces inspiraba confianza sin quererlo, o todo lo contrario.
Su perfecta capacidad visual le permitió darse cuenta de las extrañas marcas en el cuello de la víctima, eran profundas, precisas, su rareza era tal que ni el equipo de forenses lograba identificar con certeza cómo habían sido hechas. Aunque no estaba listo para admitirlo, Holt sentía que había algo en la escena que no podía comprender del todo.
Fue en ese momento cuando escuchó pasos acercándose. Se dio vuelta y vio a una mujer con una presencia inconfundible. Nunca la había visto en persona y aún así sabía de quién se trataba. Era una de las mentes más brillantes de la agencia especial, famosa por su eficacia y por su capacidad para resolver casos complejos, pero también conocida por su naturaleza reservada, casi distante.
—Agente ¿Qué la trae por aquí? —Preguntó, frunciendo el ceño. Había oído rumores de la agencia especial, pero jamás había estado en contacto directo con algún agente que perteneciera a tal división.
Khoeli le ofreció una mirada tranquila y un asentimiento de cabeza de forma cortés.
—He estado revisando el caso. —Dijo simplemente, mirando a su al rededor.— Creo que podría ayudarles a resolverlo.
Holt la observó con una mezcla de curiosidad y escepticismo. No era común que agentes ajenos al caso se involucraran tan rápidamente y, menos alguien con la reputación de Khoeli. Sabía que, aunque su intervención no era habitual, su nombre tenía peso dentro del FBI.
—¿Y qué sugiere exactamente?
Khoeli caminó hacia el lugar donde la víctima había sido encontrada, agachándose para examinar los detalles con una atención meticulosa. Sabía que debía actuar con cuidado; la división especial era un secreto bien guardado y si había algo que no podía permitir, era que su verdadera misión saliera a la luz.
—Estas marcas no son causadas por un arma común. —Explicó en voz baja, mientras observaba las cicatrices en el cuello de la víctima.— Parece haber un trasfondo... diferente.
Holt frunció el ceño, su mente ya procesando las posibles explicaciones. Sin embargo, el tono de Khoeli le decía que había más de lo que parecía.
—¿A qué se refiere con "diferente"? —Preguntó, ahora más intrigado.
Ella se levantó lentamente, sin apartar los ojos de las marcas en el cuello. No podía revelar demasiado. No podía hablar de lo que estaba sucediendo realmente, pero tampoco podía dejar un caso como ese sin resolver. La misión que le había sido asignada era clara: vigilar a la DSC, detectar cuando un caso sobrenatural estuviera involucrado y mantener a toda costa el secreto de la división especial.
—Quiero decir que este caso parece más grande de lo que aparenta, lo mejor será actuar con rapidez antes de que las cosas empeoren.
Holt la miró con un dejo de desconfianza, pero también con una ligera preocupación.
—¿Cómo sabe todo eso?
Khoeli lo miró breve, sin miedo ni duda en sus ojos.
—A veces la DSC no es la única agencia que investiga ciertos casos, agente. —Respondió con una sonrisa casi imperceptible, que no hacía más que aumentar el misterio a su alrededor.
Él la observó en silencio, una nueva capa de incertidumbre envolviendo sus pensamientos. Sabía que tenía que confiar en ella, al menos por ese momento. El caso era demasiado extraño como para descartarlo de inmediato.