Ailyn

10

Tenía miedo. 

Tenía miedo de la manera en la que su lobo pedía reconocer al ajeno, miedo de cómo sus manos parecieron hacer cosquillas lo que los obligó a alejarse rápidamente. Y tenía miedo porque el cosquilleo en su mano se iba, se extendía en todo su cuerpo que si no fuera porque su padre la tenía aferrada a su lado hubiera jurado que caería.

Tenía miedo hasta en la manera de cómo su omega interno trataba de gruñir a la de aromas agrios por dejar su asqueroso olor alrededor del alfa. Era la primera vez que un lado posesivo se instalaba en ella y le daba tanto miedo. Había tantas cosas nuevas surgiendo desde sus internos que le daba miedo, porque Ailyn temía a lo desconocido desde que sus ojos no encontraban luz.

Y tenía tanto miedo de que cada vez cuando sus manos tocan las del contrarios, parecía dejar atrás toda oscuridad y jugando una mala pasada de una imagen borrosa, daba miedo porque le inquietaba que de alguna forma su vista volviera a causa de Seong-Jin. 

Entre la charla de los mayores y bajó una mirada inquietante buscó ayuda por parte de sus amigos, pero si pudiera verlos habría notado que ellos tres también buscaban alguna manera de salir de allí. Tal vez debería agradecerle toda la vida a Taehyun y Mimi por haber hecho un escándalo junto a Yeontan en medio de aquella fiesta, agradecerles por haber quitado la atención de sus padres y el matrimonio Choi para salir corriendo de ese lugar.

💕

–¡¿Quién trajo a Yeontan aquí?! — exclamó Taehyung tomando en brazos al felpudo perro quien estaba levemente mojado por el champagne por haber tirado una mesa con copas y botellas.

Los dos menores se  miraron entre ellos, un poco exaltados y con complicidad, no podían decir quien fue su cómplice mayor. El secreto estaba en encargarse que el perrito de la familia Jeon no creará ningún problema, así como tampoco soltar su nombre porque eso ocasionaría un gran dolor de cabeza, aunque él dijo trasero pero lo cambio.

Nadie, jamás, debía saberlo.

–Tío Namjoon   

–Papá 

Y ante esas palabras todos dirigieron sus miradas al alfa moreno que en ese momento se encontraba pálido y con una mirada asustadiza cuando su omega lo quiso enterrar con los ojos.

–¡¿Cómo se te ocurre ayudar a los niños con semenaje cosa?! — gritó el omega pelinegro mientras tiraba su cabello hacia atrás, su rostro ardiente en pena y rabia hizo asustar hasta a su pobre hija que se ocultó detrás de Namjoon. 

–Corazón, no es para tanto ... solo fue una mesa 

–¡¿UNA MESA?! — preguntó con ironía Seokjin observando los vasos rotos junto a las botellas y el líquido, ¿por qué la mesa seguía intacta? 

–Seokjin, cálmate. — pidió el alfa moreno suspirando. — Mala mía por caer ante los ojitos suplicantes de Mimi y Taehyun, ya, fin del cuento. 

–Namjoon ... — murmuró con furia el omega   

–¡Hyung, esta bien! — exclamó Tae llamando la atención de su hermano mayor. — Estoy seguro que Taehyun está detrás de todo esto, especialmente de influenciar a Mimi. — dicho aquello, el omega castaño observó a su hijo menor con mejillas infladas y rojas; sip, fue él.

Yerim y el dúo de alfas miraban la escena tratando de contener la risa, ver a Taehyun en ese tipo de situaciones eran tan normales desde que lo conocieron cuando era un enano sin casta. Incluso era gracioso como el vientre de casi siete meses que tenía Taehyung se marcaba por como Yeontan se intentaba escapar de los brazos del omega. Taehyun frunció el ceño mientras se cruzaba de brazos, buscó a su hermana entre sus amigos y no logró encontrarla, esperaba verla allí burlándose de él por lo que le dirían pero ni siquiera hubo rastros de su aroma. 

–¿Y Ailyn? — preguntó casi en un murmuró observando al trío de amigos que se miraron confundidos pero alarmantes. 

–Creí que estaba con nosotros ... — Yerim se calló mientras buscaba con la mirada a cierta omega que detestaba pero la encontró sola. Completamente sola.

Y ante esas palabras, Taehyung y Jungkook se observaron preocupados y alarmantes, se podía oler en sus aromas. Preocupados por su cachorra, que desde el incidente de aquella vez se habían vuelto más sobre-protectores con la menor pero en ese momento le habían perdido el rastro. Y sus lobos aullaron de miedo.

💕

Corrió tanto que para su mala fortuna no tenía idea donde se encontraba, solo el recuerdo de haber pasado entre las personas, cruzar un ventanal y miles de plantas robustas para ocultarse en lo que ella creía un espacio más privado y tranquilo. Podía oír el ruidillo de los grillos o como algunas burbujas de un lago cercano explotaban de repente, y el silencio le tranquilizó para poder respirar con furor. Sus pulmones se llenaron de aire puro, fresco y un aroma que terminaría echando todo al traste. Y podría odiarlo si no le gustara tanto.

–¿Me has perseguido? — preguntó una voz grave que ya reconocía, la pelinegro volteó de donde provenía exponiendo su rostro rojizo y la pena en el. Pero Seong-Jin tenía una sonrisa graciosa en sus labios. 

–Lo siento, yo ... no te vi. — se sincero la omega, pero la risa algo burlesca del alfa le hizo formar una mueca de confusión.   

–Oye, vamos .. — dijo el castaño con un tono divertido en su voz, se cruzó de brazos y trató que la mirada ajena se posara en él. — Antes de llegar aquí te vi, es imposible que tú no lo hayas hecho.   

–Bueno, yo ... hmh ... — relamió sus labios que se encontraron resecos por el trote anterior, y se abrazo a si misma cabizbajo, el alfa se sorprendió al notar un semblante decaído y embarazoso en la pequeña omega. — Yo no pude verte porque ... no veo. Soy ... hmh... soyinvidente.

Soltó aquellas palabras arrastrándolas juntas y con toda la pena del mundo, por primera vez sentía la sensación de pena ante confesar aquello. Quiso golpearse por tartamudear y sentirse de esa forma, quiso que la tierra la tragar sin tener que presenciar ese silencio incómodo. Lo que Ailyn no sabía era que Seong-Jin estaba tratando de entender lo último que llegó a escuchar, incluso si la voz fue baja; los ojos de la pelinegro eran normales, no había ninguna anomalía en ellos que se pueda detectar a simple vista y de no ser porque la menor se mostrará  tan trasparente con su sentir, él pudo dudar. Pero le carcome la curiosidad. 

–Tus ojos se ven bien, puedo apresar un dulce color caramelos en ellos. — confesó como si nada, ignorando el sobresalto de la chica ante sus palabras y entendiendo por fin la razón por la cual observaban un punto ajeno a él. 



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En el texto hay: omegaverse, omegaverse mpreg

Editado: 19.05.2020

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