Akari
Al despertar habia un peso extraño en el aire, la pesadez de mis ojos abarca mi campo de visión impidiendo que vea con claridad la habitación, pero estoy segura que la razón es lo que sucedió la noche anterior y lo único que me queda es levantarme con toda la fuerza de voluntad que me queda para iniciar mi nuevo dia de trabajo con Bianca
Cuando termino de sincronizar mis canales internos, me levanto de la cama sintiendo que aun no me recuperaba del todo y una extraña sensación de fatiga
—Vamos Akari, no nos podemos dar el lujo de estar tirada en la cama — Digo en voz alta mientras pongo los mechones de cabello que caían en mi rostro atrás de la oreja.
A lo lejos escucho una dulce voz tarareando lo que parece ser una cancion ochentera y mientras voy por el pasillo la voz se hacía mas presente hasta que me encuentro frente a Bianca que tararea mientras se mueve sutilmente al ritmo de la melodía
-Buenos dias hermanita— Se limpia las manos en el delantal rosado que cubre solo la mitad de su cuerpo
-Buenos dias— Sonrío mientras veo el sarten que sacaba un olor que me abrió el apetito
-Hoy tendrás el dia libre, quiero que vayas al Doctor
-¿Que?— Respondo confundida— ¿a que tengo que ir al hospital? Si es por lo de ayer; te dije que estoy bien, no puedo ir al hospital hermana, vine a ayudarte, no quiero ser un peso mas— protesto con rapidez, no quiero ir con el doctor y perder un dia mas en el pueblo
-Esta decidido, se que quieres ayudar pero si estás enferma no podrás hacerlo, lo adecuado es que revises que todo esté en orden ¿si?
-Esta bien....— Me resigno sin mas, tampoco quería discutir con mi hermana — Pero que sepas que es una pérdida de tiempo — Suelto por último y doy un giro brusco para volver a mi habitación para arreglarme e ir al hospital.
Una hora despues acá estoy, sentada en la banca mas rígida e incomoda que pueda existir; si se supone que estas bancas son para pacientes enfermos no me parecen la mejor forma de hacerlos esperar
Una chica que estaba a tres asientos de mi que leía lo que parecía ser el libro de el Castillo Ambulante me pregunta con una sonrisa
-Incomodos ¿Verdad?
-Si, demasiado para mi gusto— Le respondo mientras me remuevo en la banca— ¿llevas mucho tiempo acá?
- Creo que si no me paro de aca en cualquier momento la banca y yo seremos una misma — Suelta una risa que provoca que todos nos volteen a ver — Un gusto, soy Karla — existiende su mano
-Soy Akari — su comentario me hace sonreír, acto seguido estrecho su mano — ¿a que se debe tu visita a este majestuoso lugar? — pregunto mientras me acerco a la banca que esta junto a ella
-Tengo fibrosis pulmonar, estoy aca para hacer unas revisiones rutinarias pero ya sabes, en cualquier momento dejo de estar enferma
Su respuesta me deja un poco desconcertada porque juraba que la fibrosis pulmonar no era una enfermedad curable pero tal vez me e equivocado
-Porque estaré muerta — Suelta de golpe y por un instante no supe como reaccionar, ¿acaso estaba haciendo un chiste sobre su enfermedad?
Y al ver la reacción que tuve continua hablando
-Perdón Akari, queria hacer un chiste, no quise incomodarte, solamente que a veces es un poco estresante tener que estar en estas salas esperando sin nada mas nteresante que esperar tu muerte
-Akari Yozora — La voz fuerte del doctor interrumpe nuestra conversación y agradezco que lo haga, nunca e sabido como hablarle a las personas cuando se trata de una enfermedad, estoy segura que un << Que todo mejore>> <<estarás bien>> no es la mejor respuesta porque es claro que en esos casos nunca hay nada bien.
Entro al consultorio, el olor a alcohol inunda la habitación pero me limito a tomar asiento en la camilla
-¿Desde cuando tienes los moretones ? — dice viendo mis piernas
-Oh ¿esto? — señaló mi rodilla — me e caído, estoy segura que es por eso—Respondo sin mas
Después de varias preguntas mas, el Doctor me pide que espere un rato, que traería mis resultados y yo solo podía pensar en si fue buena opción regresar al pueblo, es en esos momentos en los que pienso que no importa a donde vaya, si cambio de pueblo, ciudad o de pais simplemente no tengo un futuro establecido, no soy nadie relevante y mucho menos seré alguien que cambiará el mundo ni lo revolucionara, tampoco dejaré una marca en la historia y estoy cien por ciento segura que en otra vida fui un NPC, como el de GTA que solo chocaba con el poste una y otra vez, no tiene ninguna relevancia en la trama del protagonista o tal vez fui el poste, probablemente lo sea porque en esta vida me siento igual de vacía que uno
-¿Viene alguien mas contigo? — el Doctor vuelve a formar parte de mi campo de visión junto a unas hojas que parecían ser el resultado de mi examen
-Vine sola — después de esa pregunta hay un silencio que se me hace abrumador que logra que sienta mi corazon querer salir de mi pecho y un cosquilleo se apropia de mi cuerpo, tenía la sensación que ese silencio no era normal
-Recibimos los resultados de tu examen de sangre. Lamento decirte que los resultados no son favorables; Akari, tus exámenes muestran que no es cansancio ni anemia: tus glóbulos blancos están muy alterados, lo que tienes se llama leucemia aguda; es un cáncer en la sangre
Y por un instante el mundo dejó de girar y mi cuerpo reacciono antes que mi mente: mis manos tiemblan, la punta de mis dedos se helaba, mi estómago dio un vuelco y escucho otra vez ese zumbido tan abrumador.
Mi única reacción fue reírme, una risa nerviosa, corta.
-¿Esta seguro? — Mi voz se escuchaba baja — Pero yo me siento bien, usted se equivoca, revise otra vez los resultados, esos no son míos, estoy segura, vuelva a leer — Mis ojos se llenaron de lagrimas que estan reposando al rededor de mi lagrimal aun
- Lo siento mucho ¿necesitas que llame a alguien que venga por ti? Se que este tipo de noticias no son fáciles para digerir
-No, no... —volteo a verlo — yo puedo sola — por fin las lagrimas contenidas salen— ¿Cuanto tiempo?
-Akari, es una leucemia agresiva, sin tratamiento estamos hablando de seis meses, con tratamiento un poco mas
-180 días entonces - digo casi sin aliento
-Eso si no aceptas el tratamiento ¿no piensas tomarlo?
-Deme tiempo para tener una respuesta— Me levanto de la silla y salgo con las piernas entumidas
Al salir veo a Karla, ella me devuelve la mirada y en su expresión hay una mirada de compasión, como si ella supiera que paso en el consultorio pero probablemente lo haga, probablemente Karla estuvo en mi situación pero nada de eso importa