CAPITULO UNO
UNA MADRE NUNCA SE RINDE
Francia Villanueva se encontraba sentada en su sillón favorito, ese viejo sillón que su esposo Efrain
Madrigales le regaló unas semanas antes de que naciera su hijo Francisco, mientras daban los toques finales
a la habitación que sería para su pequeño hijo no nacido aun, el cual esperaban con tanta ilusión y amor, los
recuerdos hacían que las lágrimas se desplazaban por sus mejillas con tristeza sin ninguna contención, ella
no lograba superar ese dolor en su corazón, en su alma, la ausencia de su esposo primero y la de su hijo le
pesaba tanto más que la de su esposo, porque a él lo había enterrado, pero a su hijo no, había desaparecido,
no hubo cuerpo, no hubo entierro y ahora aun después de tanto tiempo no se resignaba a creer que su hijo no
regresaría, en especial porque ninguna autoridad le había dado ninguna respuesta a ninguna de esas
preguntas que dolían cada vez que las hacía, donde puede estar se seguía preguntando con angustia, una
angustia que trataba de disimular para que su nuera y su nieta no estuviesen tan tristes como estaba ella.
Fijó sus ojos en las luces que a la distancia podía ver a través de la ventana, un largo suspiro salió desde muy
dentro de su alma, de su pecho, desde su dolor, primero perdió a su esposo en un accidente “descuidado”
como decían los reportes, un accidente que todavía no se ha resuelto y luego perdió a su hijo en un
accidente similar, que aun tampoco se había resuelto y todas las pruebas que se habían obtenido,
desaparecieron junto con mi hijo, el cual había sido sacado del hospital con autorizaciones falsas no emitidas
por su esposa, no emitidas por mí que soy su madre.
Ella sabia que todo era movido por los deseos ordenes de los familiares de mi fallecido esposo, ellos eran los
responsables, pero no lograba entender porque mi hijo no había regresado y yo se que está vivo, mi corazón
no se equivoca, no se rinde, no pierde la esperanza.
Ella trabajaba en una de la sucursal secundaria de la empresa de desarrollo en tecnología e informática
similar a la que había fundado junto con su esposo, empresa que aun estaba en litigio, porque esa familia
quería quedarse con ella, por lo que sus abogados le recomendaron solo asistir a las reuniones de
asociados, pero también sabía que esta donde trabajaba como jefa del departamento de manejo de datos,
era una subsidiaria de su empresa, solo que la familia lo ignoraba, ella como ingeniera de Software, además
de licenciada en estadísticas, cumplía un rol importante dentro de la empresa, pero además ella había ido
comprando acciones a nombre de su nieta, pensando en dejárselas en un fideicomiso oculto y asegurar sus
estudios y la posibilidad de que se convirtiera en asociada en ésta, aunque pocos sabían de esto.
Eso no implicaba que ella hiciera su mayor esfuerzo en el desempeño de su trabajo, por eso era apreciada y
respetada por los gerentes los departamento de diseño de la empresa, por eso a sus cincuenta y tres años,
había llegado a ser la jefe del departamento de manejo de datos, cargo que tenía ya casi desde hace cuatro
años desempeñándolo con mucho éxito,
A su vez era dueña de una pequeña firma independiente que diseñaba aplicaciones con uso en muchas
áreas y cada día creaba prototipos de sus diseños, como también algunos, minúsculos receptores de datos
de uso práctico para su uso personal, como el dispositivo de rastreo imperceptible que tenía su nieta en sus
pequeños aretes y que cada cierto tiempo cambiaba de diseño para que no se aburriera y quisiera
quitárselos, no pensaba pasar por el mismo dolor como cuando perdió a su hijo tras su accidente, se lo
llevaron y ni su esposa, la madre de su nieta, ni yo pudimos localizarlo, ya habían pasado casi siete años y
mi hijo no había aparecido, dándolo por fallecido, pero ella en su corazón , ella lo sentía , ella sabia que
seguía vivo.
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Editado: 29.05.2026