Ashley Lombardi.
Durante años, he sabido como se siente estar en el centro, ser completamente amada y feliz, pero justo en este momento, siento que la burbuja en la que me he resguardado toda mi vida, acaba de estallar, dejando todo en trizas.
Lo que hace un momento era un lugar lleno de paz, ahora paso a ser un lugar lleno de tensión.
La cara del hombre que me ama y se encargó de dármelo todo, se descompone ante la noticia y me siento culpable, demasiado, ya que este debió ser su día.
Soy mayor de edad, estudié en las mejores escuelas y luego, por pedido de mi padre y gusto personal, decidí enlistarme en la milicia, como lo hicieron mi hermano; Mateo y él.
Siempre dejo en claro que yo era su mayor orgullo, su única hija mujer, el anhelo más grande de su corazón, su amor más puro y aunque aún no ha dicho nada, yo ya me siento como la tonta que lo acaba de decepcionar de la peor manera.
- Esto tiene que ser una broma – me dice, tratando de mantenerse sereno, pero mi falta de respuesta y el que termine apartando la mirada y bajando la cara, no le deja ninguna duda de que no se trata de una broma, por mucho que nos gustaría que solo fuera eso; una broma. - No puede ser posible Ashley Lombardi, - niega - no puedo aceptar esto, ¡No puedo aceptar tu irresponsabilidad! – me dice, frustrado, ya que esto, de alguna forma, retrasa todos los planes que teníamos para mi futuro y aún peor, significa que su estrellita acaba de darse un enorme golpe de realidad.
Mis ojos se cristalizan ante las palabras de mi padre, soy consciente de que todo esto es mi culpa, en cualquier otro momento de mi vida, estoy segura de que trataría de llevarlo con la mayor serenidad posible, pero en este momento no, no puedo, tengo un mezcla de sentimientos y pensamientos tan grande, que solo siento las lágrimas de culpa rodar por mis mejillas, mientras no soy capaz de refutar nada, porque él tiene razón, fui una idiota, pensando que esto no pasaría a mayores, que sería una relación más, algo que quedaría en el pasado en cuanto conociera a alguien que valiera la pena, pero no y ahora aquí estoy, sin saber que hacer o cómo actuar, pero lo que es peor, sin ninguna pisca de arrepentimiento.
- Sabes perfectamente lo que pienso sobre ese hombre, te lo he dicho mil veces – dice – Y te pido por favor, que no digas nada por defenderlo, Ashley, porque te aseguro que lo voy a meter preso, le haré pagar el hecho de haberte deshonrado, te lo juro - amenaza a diestra y siniestra, mientras se pasea por la sala con su arma en las manos.
- ¿A quién vas a meter preso? - el entrecejo de mi hermano mayor se frunce, cuando entra, con un tazón de palomitas de caramelo y una botella de la soda favorita de papá.
- Al imbécil que se atrevió a embarazar a tu hermana, se arrepentirá el resto de su vida de tener esa única vez con mi princesa - sigue caminando por la sala. – Lo voy a mandar al final del mundo, para que no se te vuelva a acercar.
Mateo como siempre no capta las cosas a la primera, me mira, con notorio interés, antes de preguntar lo que supuse.
- ¿Cuál única vez? ¿De qué hablas?
Tengo ganas de lanzarle una de las estatuillas de la mesa, pero me limito a guardar silencio, papá mira a su primogénito como si fuera obvio de lo que habla, frustrado, pasándose la mano por el cabello castaño.
- ¡La única vez que tuvieron relaciones, Mateo, el motivo por el que tu hermana está embarazada! - estalla, ya no se si esta frustrado, estresado, molesto o todas a la vez. – O acaso tengo que explicarte ¿Cómo se hace un bebé?
Mateo puede ser mi hermano y adorarme con el alma, pero siempre tiene algo más que agregar y en este momento, presiento que lo que sea que salga de su boca, puede hundirme.
- ¿Enserio tú crees que esto - señala mi vientre - fue cosa de una única vez?
Ambos lo miramos mal.
Se está ganando que le lance la maldita estatuilla.
- ¡Cállate! - le gritamos al unísono, mi cara esta roja, mis ojos hinchados y debo tener un aspecto horrible.
- Es que enserio, Ashley, ¿me vas a venir a decir a mí, que te embarazaste a la primera? - siento que mi rostro se vuelve rojo más y más, maldito Mateo. – Además, no somos tontos y seamos sinceros, lo que sea que Nate White tenga contigo, no es cosa de ahora, puedo jurar que como mínimo lleva pasando unos tres años – me toma de la cara, obligándome a mirarlo - ¿Me equivoco?
No, no se equivoca.
El que no refute le da respuesta suficiente a papá, que me mira aún peor de lo que ya lo hacía, sé que es difícil esto para él, porque significa que no soy tan perfecta como él creía.
Estoy por abrir la boca para decirle a mi hermano que se calle cuando mi padre me interrumpe.
- Ni se te ocurra responder eso, Ashley, porque en lugar de meterlo preso le meto un tiro - me advierte, furioso.
Me cubro el rostro con las palmas de mis manos, sollozando, mi padre lo aparta enseguida, revisándome.
- ¿Qué te pasa?
No respondo, sigo llorando, porque ahora soy una decepción para esta familia, siento que estoy fallándoles, porque ellos me lo han dado todo y yo cometí este error... siento como si todo se me viniera encima, la discusión con Nate, lo que sentí en la clínica cuando me dieron los resultados, todo me consume y…