Al rojo vivo

2- Un corset peligroso

Silk observó a su amiga y luego se volvió a concentrar en el plato que tenía frente a ella.

-Sabes que no me gustan las fresas , pero están muy bien – comentó llevándose una fresa caramelizada y bañada en chocolate a los labios. De pronto notó que Candy se tensaba y miró hacia la puerta. Acababan de entrar dos hombres, uno de ellos  era el que había encontrado un par de días antes. Silk  perdió la concentración, escuchó vagamente que su amiga decía algo y se alejaba, pero lo único que verdaderamente sabía era que ella aún tenía la fresa entre los labios y que él la estaba mirando fijamente. Se comió la fruta rápidamente de un solo bocado y salió  casi corriendo de allí , pasando al lado de él. Al llegar a la vereda, creyó oír una carcajada masculina.

 

Estaba inquieta, llevaba un par de horas dibujando unos bosquejos y ninguno la satisfacía. Además aún recordaba lo que había sucedido temprano en la Creaciones Apasionadas. ¿Por qué tenía que haberse vuelto a encontrara ese hombre? ¿Por qué había tenido que ser en medio de otra situación extraña? ¿Por qué no se podía quitar su mirada de la mente?. Había estado tentada de preguntarle a Candy si sabía algo, pero cuando habían hablado por teléfono su amiga no había mencionado nada y ella no se había animado.

Regresó a los diseños, porque en un par de días tenía una reunión con un importante fabricante de telas y quería mostrarle algunos de sus diseños para impresionarlo.  “Notte“ era una fábrica que contaba con la mejor tecnología en ingeniería textil, habían logrado crear fabuloso tejidos y ella deseaba conseguirlos para sus diseños, sólo la calidad de la tela garantizaba la calidad del producto. Además si lograba hacer un trato con ellos, podría incluso conseguir que realizaran algunos tejidos que tenía en mente. Sin embargo eran muy estrictos acerca de a quién vendían sus productos, su clientela estaba compuesta por los mejores diseñadores y las más afamadas marcas de diseño, ella apenas era una principiante. Tenía sólo una oportunidad para impresionarlos e iba a aprovecharla.

 

Dos días después, Silk pensó que era injusto que su creación se volviera contra ella. Había elaborado un corsé para una joven novia, era todo de seda y recubierto en encaje hecho a mano, cerrado en la espalda con lazos. Aquel día habían cerrado la tienda más temprano y para ver que no hubiera problemas con la prenda se lo había probado, su empleada la había ayudado a atarlo. Pero la joven se había marchado porque había recibido una llamada urgente de su casa, de esa forma Silk  había descubierto algunas cosas.

Primero que la novia era mucho más esbelta que ella, la prenda le ajustaba mucho, no sólo era que realzaba sus senos excesivamente , sino que estaba empezando a dejarla sin respiración.

Lo segundo era que había cometido un grave error en el diseño, una persona no podía quitarse por sí misma aquella prenda. Había creído que sí, pero acababa de fracasar estrepitosamente en su intento por desatar los cordones ceñidos en la espalda.

Lo tercero fue que su amiga , Candy, no atendía el teléfono cuando la necesitaba.

Y lo cuarto , que se le hacía tarde para ver al director de “Notte”.Le había costado horrores conseguir la entrevista, si no iba, no volverían a confiar en ella.

Finalmente , se resignó. Se puso su abrigo  , tomó la carpeta con los diseños y llamó un taxi. Quince minutos después estaba en las oficinas de la fábrica.

Al entrar , la atendió una secretaria, que obviamente ya se estaba marchando.

-Ah sí, el señor la espera. Pase – indicó la mujer señalando una maciza puerta de roble y la chica se dirigió hacia allí.

-Buenas noche – dijo al entrar y notó que apenas tenía aire para pronunciar aquellas palabras.

-¿Señorita Aimes? – preguntó una voz familiar y al enfocar la vista vio al hombre que había ocupado su mente todos aquellos días.

-¡Usted! – exclamó sin poder evitarlo.

-¡Vaya! – dijo él a su vez y se acercó- volvemos a encontrarnos.

-¿Usted es…? – preguntó ella inútilmente, sabiendo que no había escapatoria.

-Rheet Velvet, Director de “Notte” – se presentó .

-¿Velvet*?[1]

-Sí, y si no me equivoco, usted se llama Silk[2]*.

-Sí, parece que nuestros padres tenían sentido del humor.

-Sí y también el destino – respondió él – Ya ve, yo me dedico a las telas y usted …utiliza la seda.

-Sí, traje mis diseños y mi  propuesta.- explicó ella intentando retomar el tema por el cual había ido allí.

-Según entendí, desea  que le proveamos nuestras telas  para sus productos - dijo él y con un gesto la invitó a sentarse , mientras ocupaba su lugar frente al escritorio.

-Sí, también me gustaría que más adelante diseñen algunos tejidos exclusivos.

-Señorita Aimes, no quiero ser descortés, pero nuestros materiales son muy caros y según he visto en su primera propuesta, usted propone un plan de pagos. No es de la forma en que trabajamos.

-Lo sé – dijo ella y se sintió más que incómoda. En primer lugar no había esperado tener que negociar con aquel hombre y en segundo estar sentada se le hacía muy penoso físicamente. Casi  estaba rezando porque los cordones del corsé estallaran y la liberaran, pero sabía que eso no sucedería, ella lo había fabricado para que eso no sucediera.




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