Alas de Amor "La memoria de un sueño"

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Suspire de una manera agitada, emprendi mi camino por el pasillo cuando me encontre con Sebastian, menciono que mama habia aparecido, es decir, que ahora ella y el me estaban buscando, el y yo tomamons el elevador; al entrar en el, Sebastian hablaba y hablama pero yo sin hacerle caso, habia entrado en mi pensar, sentia como algo se habia deprendido cmo si hubiera perdido algo, como un niño cuanod pierde un juguete que le es preciado y lo busca con decesperacion. Asi me sentia.

—Deivan ¿me estas escuchando?—me mira enojado—de plano, siempre que te hablo tú ni caso me haces, Deivan… Deivan—molesto, argumenta.

El elevador se habrio en e piso correpondiente, vimos a pacientes en sillas de rueda, en muletas y caminando junto a enfermeras y doctores, el primero en salir fue Sebastian un tanto molesto conmigo por mi falta de atención  hacia algunas cosas, bueno a casi todo.

—Disculpame Sebastian, pero pensaba en…

—Algo importante ¿no?-me interrumpe.

—Sí, así es—sin verle a los ojos movi  la  cabeza, afirmando aquello dicho.

Él suspiro en forma preocupada pero a la vez orgullosa y me palmeo el hombro, yo le segui hasta la sala de reuniones, nos encontramos con mi mamá. Los tres nos despedimos de toda las personas  con quienes habiamos conversado, al salir de alli nos encontramos con Karen quien sonriente dijo:

—Me alegra que te hayan encontrado, Mabel.

—¿Encontrado?—sorprendida pregunto y me miro—sí, ya estoy aquí de nuevo con los chicos—le sonríe—Karen tú ya conoces a mi hijo, Deívan, pero te presento a Sebastián, es amigo de mi hijo.

—Gusto en conocerte, amigo de la familia—le dice mientras le extiende la mano.

Sebastián responde de igual manera, le estrecha la mano pero Karen le a próxima a ella, con un tirón y le da un beso en la mejilla, él sonríe sorprendido, a lo que a mi me concierne es que todo es una estupidez, todo  era tonto, seguir las reglas, las normas establecidas por los humanos quienes decían o dicen tener poder sobre los demás; mi mundo en mi cabeza era enorme a ciertos rangos y formas de pensar, para un chico de dieciséis años todo era y es confuso. Y digo dieciséis porque pronto he de cumplirlos.

 




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