Alas de sangre

capitulo 1 ( corregido)

¡baila viento!

que la lluvia esta cantando...

¡ bailad arboles !

que la lluvia esta cantando...

canción tradicional , pueblos del imperio.

Hoy lloverá, eso me dijeron cuando salía de la posada y por desgracia el cielo no contradecía el pronóstico del posadero, una putada para los viajeros.

Asique me veo forzada a aumentar la velocidad de mi paso por el sendero del bosque, tengo que llegar a alguna cueva antes que el agua al suelo o todo mi equipaje se echaría a perder.

-- ¡Boom!

Resuenan los truenos mientras comienzo a correr, puedo ver a lo lejos la boca de una cueva en un conjunto rocoso más adelante. Cuando piso la entrada llena de estalactitas me doy cuenta de que hay algo extraño, la falta de humedad y frio generaba una peligrosa comodidad.

Miro atrás, el agua cae de manera torrencial volviendo el exterior más grisáceo. No puedo arriesgarme a andar bajo la lluvia, mi carga es demasiado valiosa ... me arriesgo a acampar aquí, extiendo la capa de viaje lo más próxima a la entrada por si me veo obligada a huir.

Me siento sobre ella con un suspiro, a pesar de la lluvia el bochorno de primeros de junio no da tregua, pero aun así es la mejor época para cruzar las montañas. Miro la mochila, la cual ocupa gran parte de la capa, hago un rápido repaso mental: la comida, algunos utensilios y mis pequeños cuadernos de notas de mi paso por Basgiath.

Este lugar tiene un aura muy extraña, mis ojos marrones perciben unos hilos rojizos que se mueven en ondas grades y lentas que recorren toda la cueva, el dueño está en casa, quizás no debería haber entrado.

Las horas pasan y la lluvia solo aumenta de intensidad, el cansancio lentamente me vence y por más que trato de evitarlo caigo dormida, pero mis sueños no son relevantes en comparación a mi despertar.

Un olor que quema la nariz y obliga toser me despierta, azufre. Al abrir los ojos veo ante mí una garra amarilla como el limón, un color que jamás había visto en un dragón. No necesito más para saber que el viaje a terminado.

El humo negruzco sale de su hocico, congelada por el miedo no termino de decidir me si gritar o correr. Tiemblo de miedo cuando sus fauces comienzan a abrirse, ya está, no he conseguido salir de la provincia de Morraine y estoy muerta. Una lagrima de impotencia se desliza por mi mejilla.

Al cabo de unos segundos me atreví a entreabrir los ojos, ¿a qué espera? ¿le gusta matar mirando a los ojos de sus presas?, eso es cruel incluso para un dragón. Se encuentra aún frente a mí, evito mirarlo a los ojos. Llama mi atención su cola, que se mueve a gran velocidad con un filo en forma de daga la punta.

Muy despacio empiezo a sentarme, con la cabeza gacha, mientras me muevo el dragón se levanta con un gruñido bajo causando que me vibre el pecho. Los hilos rojos que en vuelven al dragón empiezan a enredarse con los míos, enroscándose unos en los otros, generando una cinta naranja y roja.

Con cuidado levante la vista y unos ojos dorados como soles se expandieron sorprendidos.

-- buenas tardes -- saludo con un timbre tembloroso.

El dragón entrecierra los ojos y agacha la cabeza a mi altura, un carraspeo sonó en la garganta y el calor empezó a llenar el espacio entre nosotros, me levante de golpe, a mí no me calcinaran.

--¡esa boca bien cerrada!, sé que me entiendes.

Este parpadea sorprendido mientras echa la cabeza para atrás, guardando las distancias.

-- ¿eres jinete? – pregunto una voz femenina desde la parte más profunda de mi mente.

-- lo lamento, pero no, – por mucho que le duela a Karoi – soy curandera.

--no lo pareces.

Miro mi ropa, una falda de azul intenso con el borde rojizo que me cubre hasta los tobillos, un paño con motivos florales sobre un corpiño negro, en mis brazos están cubiertos por una camisa de mangas acampanadas blanca como la cal, en mi cuello luzco mis colgantes con runas protectoras y en la cabeza un paño verde que protege mi cabello negro y trenzado.

-- visto con mi ropa tradicional, pero tengo el uniforme en la mochila.

Despacio rebusco en la mochila y extraigo el uniforme azul claro para mostrarlo brevemente.

-- ¿eres buena?

Con un suspiro me relajo, parece que el jinete de este excepcional sujeto se habrá herido de vuelta de los juegos de guerra, aunque me sorprende que siga vivo tras dos semanas del evento.

-- tengo experiencia atendiendo jinetes, tranquila.

-- ¿y dragones?



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En el texto hay: dragones, dragones fantasia aventuras

Editado: 14.06.2026

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