rara vez un curandero obtine un rango mayor a cabo mayor sin experiencia previa en convate.
esas escepciones son concedidas como reconocimiento a una investigacion,
en su mayoria militares.
--normativa del cuadrante de curanderos, por el general Den
--¿Qué tienes en contra de estas carreteras?
La mañana esta pasando y aun no nos hemos decidido. En mi opinión seria mas eficiente ir por las carreteras principales, pero Dragona se niega.
--piénsalo, ¿Cómo llevarían los transeúntes ver un dragón andando por la carretera?
Su tono evitativo me arranca la paciencia, así no llegaremos a ningún lado.
--¡pues aun peor en las carreteras secundarias!, la gente en los pueblos no esta acostumbrada a ver dragones.
--pues tenemos un problema.
Con un suspiro ojeo el mapa, este me lo regalo una cadete de tercero de infantería tras curarla en una práctica, son las carreteras del cuarto noreste de Navarre.
--que tal esta ruta. –señalo una línea roja que cruza el mapa. –es directa y no cruza por carreteras solo que es por las montañas.
--¿Cuánto tiempo será?
Hecho cuentas, estamos en la cordillera que limita la provincia de Morraine y la provincia de Eisum. La línea roja es una vía militar, desconocida para los civiles por lo cual tendré que ponerme el uniforme de curandera.
--quince días si no tenemos retrasos.
Han pasado cinco días. Cinco días de tranquila caminata, con vistas de enormes montañas y caminos rocosos que estoy añorando ahora mismo.
--tengo todo el derecho a preguntarla. –me repite por tercera vez un cabo mayor de un pelotón que está haciendo ronda por los caminos, su uniforme azul oscuro esta empapado por el calor, el sudor le baja por la frente morena. Dragona ha tenido que esconderse detrás de la loma del camino para que no la vean. –te lo preguntare por última vez, ¿por qué tienes conocimiento de esta ruta?
--mi mapa es militar, ya se lo he dicho. –digo mientras se lo muestro, por tercera vez. –por favor, déjeme continuar, tengo prisa…
Él me quita el mapa y lo ojea tras un rato pedo recuperarlo, lo guardo antes de que me lo pida de nuevo.
--¿necesitas ayuda?, porque no tengo problemas en calcinarlos.
--dame también tu documentación. –exige el líder de pelotón, mientras yo me muerdo la lengua para no hablar con Dragona.
--señor, se está pasando de la raya. Déjeme pasar.
--tus. Papeles.
Ante su inflexible tono saco toda mi titulación, junto a los papeles de mi grado en el ejército, los ojos se les salen de las cuencas cuando lee este último.
--¿este es el momento donde te tengo que poner una falta disciplinaria?
--perdóneme, brigada. –su tono nervioso, es normal, hasta hace nada ha tratado a alguien dos rangos por encima del suyo sin respeto. –aquí tiene su documentación. Por cierto, el campamento está a dos días de viaje si guie este camino.
--gracias cavo mayor. –digo mientras guardo la documentación. –si no les importa, haceros a un lado.
Ellos obedecen y yo me giro hacia la loma.
--¡todo resuelto puedes salir!
Dragona lo primero que asomo fue la cabeza, despacio. miembros de infantería se tensaron de golpe cuando dragona se asomó finalmente todos bajaron la vista, pero una mujer susurró:
--los rumores son ciertos, Karoi tiene una aprendiz.
Con una sonrisa comencé ha andar cuando Dragona llego a mi altura, son este tipo de comentarios los que me distinguen del resto de mi cuadrante dándome una mejor reputación.
Pasaron dos días mas y el cavo mayor tenía razón, tiendas de campaña de distintos tamaños son iluminadas por pequeñas hogueras ofreciendo algo de visibilidad para esta noche sin luna. El campamento se expande por toda una esplanada un poco más abajo que nosotras.
--hay dragones. – su tono esta lejos de ser tranquilizador. Sin previo aviso extiende su ala izquierda y me cubre con ella, obligándome a agacharme. –no te muevas.
Los dorados hilos que son el aura del aire se enroscan unos en los otros mientras el sonido de un aleteo se hace más fuerte, cuando el aura violeta de la hierba empezó a agitarse vi aparecer otra aura rojiza frente a nosotras.
Es un verde con cola de maza, al cual no puedo ver la cabeza por el ala de Dragona, sobre su lomo hay un jinete.
--¿lo conoces? –susurro.
--as formulado mal la pregunta, tendrías que decime, ¿es un enemigo?
--¿lo es?
--pronto lo veremos. –contesta mientras el jinete desmonta.
Se acerca de manera cauta, con la vista baja y se detiene frente a nosotras. Ella le gruñe cuando trata de verme bajo su ala, acusado que el otro dragón también gruña.
--¿pudo hablar con tu jinete en privado? –pide una voz femenina.
Puedo ver como el aura de Dragona se enlaza de la misma manera que tengo yo con el otro dragón y vibra, eso mismo hace la parte de ella cuando nos comunicamos.
Al principio los dos están calmados, pero cuando el aura del otro dragón se vuelve puntiaguda empieza a agacharse y gruñir, mala señal.
--¿se puede saber qué pasa? --Ella no contesto, es más, hizo lo mismo. – relájate… que nos vas a matar.
--tenemos que irnos. –Dragona empieza a retroceder, yo la sigo bajo su ala. La jinete se ha apartado dando vía libre a su dragón, este soltó una dentada al aire. --¡corre!
La mochila rebota en la espalda, detrás de mi hay una línea de fuego que ha hecho ella. El dragón verde la sostiene entre sus grarras mientras se alza en el aire, su jinete ha saltado el fuego y me esta a punto de alcanzar.
Me deshago de la mochila para ganar velocidad. nunca he corrido tanto, las piernas tienen pequeños calambres y los pulmones arden, la túnica se me enreda en las piernas, pero poco importa ya ella se ha lanzado encima de mi poniendo todo su peso para inmovilizarme.