es imposible que un dragon corra largas distancias,
el peso de sus cuerpos dislocaria las rocillas, en el mejor de los casos.
en la siguiente hoja muestro la tabla peso y altura con la distacia obtenida,
conclusión: cuanto mas pequeño mas distacia.
Biologia e historia de los dragones.
--estamos aquí –señalo una montaña en el mapa. –y Basgiath es esa estructura en el pico de la siguiente montaña.
A lo lejos se puede ver la fortificación, como una pequeña casita sobre la montaña, la cual se ilumina con los primeros rayos del sol que sale a nuestras espaldas.
--llegaremos al anochecer, si no descansamos. –por muy rápido que hemos andado estos seis ya ha pasado la prueba escrita. –hoy es la prueba del Parapeto y no llegare a tiempo para hacerla, comienza a medio día.
Dragona no contesta, mira al horizonte cagado de oscuras nubes que amenazan con descargar toda el agua, después mira sus patas delanteras.
--sube. –ordena mientras gira la cabeza para mirarme. –no voy a permitir la deshonra de llegar tarde.
O no conozco ese tono, se la ha metido algo en la cabeza y no va a parar hasta conseguirlo.
--no volaras, antes llegamos tarde.
--¿Quién te a dicho que vamos a volar?
La mochila rebota en mi espalda por cada zancada que da dragona, me agarro ala cuerda que la cruza la parte superior de las escapulas para no caerme en los momentos que salta. El cielo ya se ha negrecido y los rayos asoman entre las nubes. La humedad está en el ambiente
--baja la velocidad. –pido mientras nos acercamos a una formación de soldados. –los vamos a envestir.
Dragona abre la boca y lanza una llamarada, todos los soldados se lanzan a los laterales para no morir abrasados y pasamos si mirar atrás.
--problema resuelto.
Estamos a la mitad de la bajada de la montaña cuando las primeras gotas de agua caen al suelo, un nudo se me hace en el estómago, mis cuádrenos se echarán a perder. Miro al cielo gris tiene algo distinto el aura magenta de las nubes tiene una tendencia a agruparse, como si hubiera un vórtice en la academia.
Con las horas el agua cae con más intensidad, los charcos resuenan bajo las patas de Dragona, algunos son tan profundos que llegan a salpicarme, y todo parece envuelto en una densa cortina que limita la vista.
--si te cansas puedes detenerte. –sugiero mientras el agua me escurre por el rostro. –la lluvia cada vez es más fuerte.
--no te preocupes esto es cosa de Aimsir. Parece que la general Sorrengail está ayudando a su hija.
--menuda ayuda. –tengo que agárrame más fuerte a la cuerda a causa de un salto.
--en realidad aumenta las posibilidades de eliminar a gente. Si tu vástago está bien equipado no hay riesgo de que muera resbalándose.
--que cruel.
Llevamos la mitad de la subida cuando la lluvia empieza a amainar permitiendo que Dragona aumente el paso, corre tan rápido que al jadear expulsa un humo gris que causa tos.
Llegamos a Chantara un pequeño pueblo que suministra a Basgiath, un adorable lugar de casa de madera y calles empedradas, estas se encuentran bacias como encharcadas.
A unos metros un niño se a quedado en medio de la carretera y al contrario de los otros transeúntes no se aparta.
--agárrate.
Antes de terminar de entender lo que me ha dicho ella aumenta la velocidad y yo cierro los ojos, quedando como ultima imagen el niño haciéndose una bolita. Un momento después siento el impacto de una caída, Dragona sigue corriendo, miro a tras el pequeño se levanta despacio y una vez de pies sacude un brazo diciendo adiós.
La lluvia ha cesado, pero aun nos que dan unos metros para llegar, puedo ver como a la distancia se cierran las grandes puertas de madera. No lo hemos logrado. Dragona se detiene frente a ellas con un derrape, su respiración jadeante no es comparable con la rabia de sus ojos.
--¡quítame el cabestrillo! –su voz esta mezclada con el gruñido mas aterrador que he oído jamás.
--pero tu ala … --digo mientras bajo
Si previo aviso calcina la cuerda con una llamarada que la envuelve al completo y desintegra parte de la medicina que tapona sus heridas. Estira el ala derecha y puedo ver como no está curada del todo.
--sube. –su tono no tiene margen de discusión. miro mi mochila, pesa demasiado, me la quito y la tiro al suelo. --¿Qué haces?
--no debes cargar peso de más.
Mira la mochila un monto para después alzarla al cielo, instantes después se impulsa levemente y despegamos.
El estomago se me contrae durante la subida, el viento me remueve el cabello y todos los músculos de mi cuerpo esta centrados en no caerme. Cuando superamos el muro de piedra aparece ante nosotras una escalera de caracol que asciende varios cientos de metros y después llegamos al parapeto, a la distancia oigo gritos y unas llamas.
Dragona se detiene en el muro del patio, al lado de las grades puertas. El ala tiembla, pero no tengo tiempo para decir nada porque una a unas trescientas cabezas nos miran.
Ella desciende planeando, tras barias vueltas aterriza en el patio con una envidiable gracilidad, en cabio yo estoy más mareada que un pato.
--baja con el mayor orgullo posible. --Con la atenta mirada de trecientas personas trato desmontar lo mas tranquila que puedo aparentar. En el centro de la tarima y delante de los generales se encuentra el hombre a quien le debo una deuda insaldable. –quieres presentarte.
Son incapaz de decir algo, la formación cuchichea, los dragones me analizan con los ojos entre cerrados, los generales como profesores sonríen y yo me estoy mareando de nuevo. Miro a Dragona, esta asiente y sin decir nada despega me quedo inmóvil mientras nuestro vinculo se desata.
De entre los mandos sale un general que quizás su nombre sea Panchek se pone delante de los lideres de ala. Todo el mundo se calla.