Alas de sangre

capitulo 13 (sin corregir)

son pocos los registros que tenemos,

pero de momento todo indica una unica cosa.

los pobladores del imperio fueron en su dia capaces de dominar los elementos,

como lo lograron es el secreto que murio con ellos.

pueblos del imperio.

El comedor del cuadrante de los jinetes podía ser perfectamente un almacén con grandes ventanas. Nada más entrar ves en el centro más de un centenar de mesas echas en madera que hace mucho que perdieron el barniz, junto a tablas rectangulares con carente estabilidad que aquí hacen llamar bancos.

A la derecha los alumnos encargados de la cocina reparten la comida de grandes bandejas de barro, hoy tocan las judías de la comida transformadas en una pasta grumosa que hacen llamar pure y acompañadas con filete de pollo. Todo en el mismo plato.

Sigo a Date para sentarnos con nuestro pelotón. puedo ver en la pared izquierda barriles que pueden ser de vino o cerveza que están tras la espalda de los lideres de ala, una buena estrategia para espantar a los que quieran echar un trago.

Finalmente llegamos a la mesa, me siento a la derecha de Date, a mi izquierda Jack ya está comiendo. Frente a él esta Cia que me dedica un cabeceo como saludo y a su lado esta Oren Seifert, una sorprendente casualidad que estemos juntos cuando el año pasado compartí habitación con su hermana. Tiene el mismo cabello rubio platino y ojos azul hielo que ella, aunque su estatura y composición atlética es completamente distinta a las curvas de Mei.

Él se queda un segundo mirándome para luego seguir comiendo y el ultimo en sentarse del primer año es Manu Itos, un muchacho delgado y de rostro andrógeno. Parece que el resto de nuestro pelotón no comerá con vosotros hoy.

--¿Cómo es la comida de tu anterior cuadrante? –pregunta Cia antes de que entre la cuchara en mi boca.

--en base como esta. –me meto la cuchara en la boca. –pero cuando llegas a segundo y descubres como obtener opiáceos, mágica.

Una sonrisa se les forma casi todos, Jack solo sigue masticando hasta que traga y dice:

--yo no bromearía después de poner en ridículo al Pelton. --Los cinco nos quedamos en silencio y él nos mira a cada uno de nosotros. Sonríe, satisfecho. –Plumelia, literalmente te ahogaste con un puñetazo y por no hablar de cuando te sacaron a rastras de la estera. Vergüenza me daría a mí.

--a mí me gustaría verte hacer lo que hizo ella, habiendo tenido tuberculosis. –defiende Cia.

Yo la mentí horas atrás sobre mi problema respiratorio era fruto de las secuelas de esa enfermedad, mientras me vendaba el brazo para evitar que se me infectase al arañazo de Violet. Viendo lo suelta de lengua que es, he hecho bien.

Él se jira para mirarme, pero no con sorpresa o pena, con saco.

Su mirada no me incomoda más que el corse que me tenido que poner de nuevo, asiento con tranquilidad como si quisiera arrancar cualquier duda de su mente.

--ahora comprendo porque te eligió ese limón con alas. –bromea, pero nadie se ríe.

Su aura se encoge ante esta repuesta, esta empieza a vibrar mientras mira de reojo a Oren en busca de apoyo, este lo ignora mientras remueve su plato. Hay una extraña inseguridad en el que no tarda en convertirse en ira.

--¡¿Qué coño os pasa?! –nos grita mientras se levanta. –¡panda de imbéciles!

Date empieza a levantarse con un gruñido claramente intimidatorio, apoyo mi mano en su hombro para frenarla, esta me observa un momento para después empezar a bajar y volver a sentarse.

--Jack. –dice Oren con un tono que se aleja de la amabilidad. –siéntate, nos están mirando.

Los dos se mantienen la mirada durante segundos sin parpadear, lo único que se mueve son los puños de Jack para apretarse más. Finalmente, Oren suspira y vuelve a centrarse en su plato, su aura no presenta ningún movimiento por lo cual no se encuentra preocupado.

Jack en cabio parece un erizo. Esta mira despacio a su alrededor, otros jinetes y cadetes nos observan de manera más o menos disimulada, algún que otro cuchicheo recorre el comedor.

--¡meteros en vuestros asuntos! –grita al aire, consiguiendo llamar la atención de los lideres, Nadine se gira de golpe aun con la comida en la boca. Mierda.

Ella se levanta de un salto seguida de nuestro oficial ejecutivo de pelotón, Til.

--siéntalo. –suplica Manu.

Yo tiro de él y cae en el banco con un ruido seco, Nadine va por la mitrad del comedor con cara de pocos amigos. Los otros cuatro miembros de nuestro pelotón están levantándose bajo la atenta mirada de Til.

-- primera ala, sección llama, tercer pelotón. –nos llama mientras cruza los brazos cuando está a dos pasos de nosotros. –levantaros.

Todos saltamos para ponernos de pies para seguirla, Date y yo nos miramos de reojo a juzgar por su expresión puedo concluir que estamos en un problema.

Nos reunimos con el resto del pelotón en la puerta, no conozco sus nombres, pero son un hombre sin media oreja derecha, manos grades y callosas, su espalda ancha se reduce según llega a su cintura de la cual cuelga una espada con marcas de uso en su funda de cuero negro.

A su lado una mujer con el labio inferior partido e inflamado en porta en el uniforme vainas laterales para sus dagas, las cuales se moldean a la perfección con su cuerpo en forma de reloj.

Al lado de Til, el cual mantiene sus ojos marrones en el suelo cuando está cerca de Nadine, hay otra mujer con finas trenzas de raíz que caen por su nuca, por el poco cuello visible muestra tejido cicatrizado su mano derecha también ha sufrido una quemadura. Curiosamente no lleva armas.

Y el ultimo compañero de segundo … espera, este le conozco.

--¿Uda? –susurro mientras salimos del comedor.

--señorita curandera. –me contesta mientras guarda una mano dentro del bolsillo ocultando su marca de la rebelión. –tenemos que ponernos al día después del castigo.

--es por el grito. –se que es por eso, pero puede a ver algún añadido, conociendo a Nadine. --¿verdad?



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En el texto hay: dragones, dragones fantasia aventuras

Editado: 26.07.2026

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