Alas de sangre

capitulo 18 (sin corregir)

no hace falta ver para mirar.

dicho popular.

--¿qué mosca le pico? –me pregunta Date varias horas después en el gimnasio.

--sonó hasta forzado, –contesto mientras vendo una rodilla a un chico del segundo pelotón este se retuerce aun por el dolor de la recolocación. –no me puedo quitar una mala sensación del cuerpo.

Los ojos de ella se entrecierran, como si pudiera ver más de lo que soy capaz de decir.

--¿y eso?

--no es por ser supersticiosa… --Date se cruza de brazos y levanta la ceja. –vale, no sé cómo explicarlo, noto que va a ocurrir algo.

Esta sensación no tiene ninguna relación con mi capacidad de ver el aura, yo solo puedo ver un futuro instantáneo y si bien tengo la teoría de que cualquier acto desencadena una serie de consecuencias de culla interpretación varía según el momento.

La hiper sensibilidad y nerviosismo que se están acumulando en mi cuerpo no es normal, ni cuando menstruo me pongo así.

--¿todo a partir de que Jack se perdone contigo? –ella gira la cabeza para mirar a la estera donde la llaman. –hablamos luego.

--te cuidado. –advierto mientras se aleja, mientras término de fijar el vendaje. –no hagas movimientos bruscos en lo que queda de mes.

El asiente mientras me alejo para hacer una ronda, avanzo entre cuerpos sudorosos y jadeantes. Algunos hombres se han quitado la camiseta estrategia pensada para reducir la superficie de fácil agarre, el resultado es mayor riesgo para contraer enfermedades cutáneas por lo poco higiénicas que están las esteras.

La semana pasada pedí a Nadine que comunicara la urgente necesidad de limpiarlas, paso de mí.

--¡crac! ¡crac! –el sonido de la madera del suelo al romperse detrás de mi me devuelve a la realidad.

Dos dagas a los pies de Jack hacen que mis nervios salten, Violet se las ha lanzado, Un impulso hace que avance hacia ellos.

Algo me agarra el pantalón.

--Oren. no es momento para…

Esta pálido, no claro rosado, blanco cenizo. Sudor le corre por la frente y el agarre le tiembla. Me siento a su lado para apoyar la mano en su frente, joder está muy caliente.

--¿has comido algo raro? – le reviso las puntas de los dedos, los tiene hinchados. –una fruta morada, por ejemplo.

--he comido lo de todos. –el echo de que sea incapaz de mantener la vista a un punto fijo me alarma.

--¿Quién te ha servido? –pregunto mientras saco unos polvos dentro de un pequeño saquito y los vierto en la botella de agua.

--Violet. –consigue pronunciar en medio de una arcada.

--vale. –estoy agitando la botella para que se mezcle. –te vas a tener que beber esto e ir a la enfermería de inmediato. No estás en situación para pelear.

el niega con la cabeza causándole un mareo que por poco hace que se caiga de espaldas. A mis espaldas ignoro los gritos de Emeterio para que Oren se levante y luche. Yo no tengo potestad para detener un reto.

--una mierda, no voy a perder esta oportunidad.

Se apoya en mi hombro para levantarse y aun así avanza dando tumbos hacia la estera, lo sigo de cerca para que no se haga daño si se cae. Me detengo justo cuando la tela pestilente toca la punta de mis botas.

--te estaba buscando. –la voz de Date pada a segundo plano cuando le veo ponerse en guardia, ha tenido que reprimir una arcada. --¿a este que le pasa?

--cuando vomite, ayúdame a sacarlo de ahí.

No dice nada en el periodo en el que Violet le consigue meter una patada en las costillas o un puñetazo que le arrebata el poco equilibrio y choca con el suelo, ella corre a bloquearlo poniéndose encima, cada puñetazo que le propina es un problema mas que añade a la lista.

Cuando tiene los carrillos inflamados, un sonido áspero sale de el y vomita. Violet se aparta asqueada.

Ambas corremos hacia él, Date lo levanta y le obligo a tragarse la mezcla, mientras Emeterio, aparentemente ajeno a la situación, declara ganadora a Violet. La cual sonríe mientras yo le tengo que limpiar a Oren los restos del vomito con el purgante con mi manga, algo dentro de mi se retuerce.

Esto solo ha comenzado.

--vámonos. –digo mientras paso el otro brazo y corremos hacia la enfermería.

Siempre he detestado el diseño de Basgiath. Esta tan enfocado en la defensa que entorpece el funcionamiento del movimiento, el gimnasio ubicado en la segunda plata está a la otra punta de las escaleras norte.

Si Oren estuviera desangrando ya estaría inconsciente, la escalera de caracol obliga a Date a cargarlo a su espalda como única manera de trasladarlo de manera segura. Si Oren tuviera alguna fractura en la columna no podría salir de la plata.

Pero lo que más me jode de este cuadrante son los veinte metros de piedra suspendida en el aire, donde perfectamente podría haber puestos avanzados de curanderos, pero está prohibida la entrada a toda persona ajena.

Con razón se acabó apodando al puente como: el corredor de la muerte.

Las puertas abiertas del cuadrante de los curanderos siempre hay camillas preparas para casos grabes, los turnos son de cuatro horas y solo lo realizan curanderos plenamente formados.

--¡Oren! –grita su hermana cuando cruzamos las puertas. –por los dioses…

--intoxicación, bayas Fonili. –digo mientras lo tumbo en la camilla. –ha evacuado la mayoría, pero necesita el antídoto.

--yo me encargo. –Mei empuja la camilla hacia las instalaciones.



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En el texto hay: dragones, dragones fantasia aventuras

Editado: 06.09.2026

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