Dia 10 en el cuadrante de jinetes:
Hoy hemos comenzados los retos, plumitas casi no lo cuenta,
y si bien me a dado un susto de muerte, me a vendado una muñeca con una crema que solo me ha puesto a mí,
también la he visto semi desnuda y jadeando, a causa de su problema respiratorio.
la próxima vez que este así, será encima de mí.
Diario personal de Date Tibo.
Siento que mi cabeza ha adquirido pulso propio.
Bum.
Bum.
Con cada pulsación los ojos se me salen de las orbitas.
todo sigue estando oscuro, el corazón revienta contra las costillas mientras me incorporo, mis manos sienten la suavidad de la saga que envuelve mi rostro.
Puede que haya perdido la capacidad de ver el aura, pero la visión no.
Tiro de la tela hasta que cruje volviéndose pedazos.
Parpadeo una vez, dos, tres.
--¡no, no, no! –mi voz retumba en la sala haciendo eco.
Tiro de la mata y me meto bajo ella hecha un ovillo como una niña asustada, el cuerpo tiembla mientras gimoteo. Todos los sonidos se intensifican de golpe y las sábanas son cada vez más ásperas.
Nunca había conocido la oscuridad, la oscuridad da miedo.
Algo se mueve a mi lado, escucho como se incorpora. Como se hunde el colchón donde se sienta.
Una mano se apoya en mí y me bloqueo, el cuerpo me arde, pero no soy capaz de respirar.
--estas a salvo. –una voz femenina, me resulta familiar. –solo estamos nosotras plumitas.
--¿Date? –la voz sale rota bajo las sábanas.
--estoy aquí. –siento su pulgar acariciarme.
--todo está muy oscuro, --mi cuerpo tiembla ante esas palabras. –tengo miedo.
--no hay nada que temer, siente las sábanas. – acaricio la manta que me cubre. –escucha a tu alrededor. –solo están nuestras reparaciones. –estamos en una habitación pequeña, la cama está en el centro contra la misma pared que la puerta, hace un momento me desperté en la silla que está a la izquierda del cabecero y como fuente de luz esta la luz de la luna entrando por la ventana de la derecha. No hay nada ni nadie más.
Despacio me muevo, ella quita la mano mientras salgo y apoyo la espalda contra los barrotes de hierro del cabecero.
No encuentro la diferencia de tener los ojos abiertos o cerrados, antes si la había si cerraba los ojos solo veía el aura y si los abría el resto del mundo.
Ahora solo un manto negro.
--Date.
--estoy aquí. –ella envuelve una de mis manos entre las suyas.
--¿me han reparado?
La escucho tragar en el silencio y apretar mi mano más fuerte.
--Nolon no estaba cuando llegamos y cuando por fin el reparador de segundo apareció era tarde, los tejidos del ojo relacionas con la visión habían colapsado. La situación es irreversible, eso me dijeron que te explicara.
Noto como una gota tibia escurre por mi rostro, Date me la limpia con el dorso de los dedos, sus nudillos son ásperos. para después acercarse un poco más y abrazarme. Apoyo mi cabeza en el hueco de su cuello.
El cuerpo me tiembla, se lo que ocurrirá después de esto.
¿Cuánto tiempo tardaran en descubrirlo?, semanas o días si deciden que es urgente.
Me convertiré en chamusquina cuando la información no cuadre y mi imagen estará en portada de todo el reino como traidora.
Mis manos se aferran al uniforme de Date, tiemblan de la fuerza que estoy haciendo, una de las manos de ella sube y baja por mi espalda para tranquilizarme.
--¿en qué piensas ahora?
--se quién me ha envenado. –muy bien, mintiendo hasta el final.
Ella se separa y me sostiene por los hombros.
--dame nombres. –noto en la presión de su agarre y en la gravedad de su tono que no está muy contenta.
–Violet.
--¿la pelo plateado?
Asiento, mientas me recuesto sobre su pecho. Ella me acaricia los mechones sueltos de la trenza, que roza mi espalda como una culebra, y los mete detrás de mi oreja.
--Oren me había comentado algo similar, que la “debilucha” esta echando algo raro a las comidas, pero la seguías la pista de cerca. –hace una pausa para rodearme con sus brazos. --¿Por qué no has dicho nada?
--Porque me hule que está protegida por su líder de ala.
Hay un silencio en el que ella me acaricia la cabeza y deposita un beso en mi coronilla.
--déjalo en mis manos. –susurra tan bajo que el viento es un grito. –deberías descansar, volveré mañana después de comer.
--pero…
--han pasado las doce, --dice mientras se separa y se levanta. –pronto tocaran el silencio y no poder pasar al cuadrante.
Agarro la manga de su uniforme, mientras el estómago se me contrae. No puede dejarme sola, ¿y si la oscuridad me devora?, ¿Qué Violet quiera acabar lo que ha empezado? O aún peor él su protector quiera callarme.
--te necesito, no te vayas. –mi voz tiembla y cada vez respiro más rápido. –solo esta noche, por favor.
Ella no se mueve, sigue hay quieta.
--¿Date?
--eso no se le dice a una amiga. –hay algo raro en su habla. Si pudiera ver el aura lo sabría. –se podría llegar a malinterpretar.
Mierda, se a lo que se refiere, lo que llevo ignorando todo este tiempo. La ranzón Bodhi, dos putas semanas esperando a que diga algo, que se ponga celoso. Pero cuando no se presentó en la segunda reunión supe que me seba evitando.
Que se joda, que le den a ese estúpido.
Utilizo toda la fuerza que me queda para tirar de Date, sus botas chirrían contra el suelo y su cuerpo rebota contra el colchón. Mi mano recorre su brazo mientras me mezo sobre ella.
Cuando mi palma siente su mejilla apoyo las yemas de mis dedos en su mandíbula para alzar su rostro.
Y la beso.