se notifica la perdia de tres mienbros de primero.
de la primera ala, sección llama, tercer pelotón.
dos de ellos seran quemados en las intalaciones,
el restante enviado a casa.
resgristro, savado 20 de octubre.
Solo un roce de labios.
Lo suficiente para que su pulso vuele bajo mis dedos.
Abro la boca un poco más, mi lengua acaricia sus dientes pidiendo permiso, ella me deja pasar.
La devoro, envuelvo su lengua y la mía, una lucha húmeda como cálida.
Su mano sube por mi cuello, enredándose en mi pelo.
Ella se incorpora causando que me siente en su regazo, su otra mano agarra mi cintura para pegarme más a su cuerpo. El calor que emite traspasa la tela de su uniforme.
Salgo de su boca para dejar una estela de besos por su cuello.
--se supone que tú tienes novio –pronuncia con dificultad.
--¿lo ves por aquí? –he sonado más ofendida de lo pensado. –porque no se ha presentado en mi momento más vulnerable, lo puedes dar por muerto.
El recuerdo del pasillo vuelve a mi mente, como quería que dijera algo, lo que sea, que su mano tirara de mi para enfrentarme, pero nada o simplemente que el hubiera sido el primero en irse.
En todas las otras versiones yo tenía algo, una posibilidad.
No nos engañemos. Su oportunidad ya paso.
--deberías descansar. – Date se me para un poco de ella. –se está haciendo tarde.
--no tengo sueño.
Ella acaricia mi rostro, su palma es áspera por todas las horas sujetando la espalda.
--tienes que dormir. –dice mientras se levanta haciendo que me siente de nuevo en la cama. –túmbate que te tapo.
Con un gruñido pongo la nuca sobre la almudada y noto como la áspera tela ce cubre el cuerpo hasta la altura del cuello, el sonido de madera crujiendo a mi izquierda indica que Date se ha sentado de nuevo.
--buenas noches –dice.
Unos golpes en la puerta me despiertan, el crujir de unas bisagras viejas y los pasos de alguien que siempre está de pies entran en la habitación.
--Plumelia, ¿estas despierta? –una voz vieja y seseante hace que me incorpore de golpe.
--¿Date? –pregunto al aire. Esperando un apretón en el hombro o una caricia en el pelo.
--la llevamos al cuádrate esta madrugada. No pueden a ver visitas partir de las doce, lo sabes bien brigada. –la silla se arrastra y escucho la tela tensarse cuando se sienta. –soy Nolon, el reparador. Vengo a ver como gestiono mi aprendiz su primera reparación de emergencia. ¿podría abrir los ojos?
--Vallase a ala mierda. – me tumo dándole la espalda. –sabe de sobra que no es posible revertir mi situación.
Escucho como exhala.
--no vengo a repararla, solo a puntuar a una reparación. –hace una pausa como si buscara las palabras. –tú no eres la causa de mi visita.
Los músculos de mi espalda se tensan uno a uno cono un arco a punto de disparar.
--creo que no le oído bien, --hablo mientras me incorporo para encararlo como puedo. --¿podría repetirse?, pero más cerca de mi oreja.
Escucho como se inclina y siento su aliento en la mejilla, antes de que pueda pronunciar algo lo agarro por el pelo y hundo su rosto en el colchón mientras le doy una colleja con la otra mano.
--¡en su puta y miserable vida vuelva a decir eso a un paciente! –sus manos tratan de tirar de alegarme, pero yo solo froto su rostro contra las sábanas mientras los sigo golpeado. –siempre es la prioridad el enfermo ¡siempre!
Él consigue soltarse de mi agarre, su respiración es errática. Hay un teso silencio donde no decimos nada, uno frente a otro esperando…
Date:
Fijo la daga contra la columna de madera del almacén donde los miembros de primero de mi pelotón nos hemos reunido para hablar. Está sujeta un dibujo de dos rostros dibujados a carboncillo frente a frente, a la derecha Violet y a la izquierda Plumitas.
--buenos días a todos y gracias por estar aquí. –el almacén se vuelve un poco pequeño con cinco personas y el material. –seré directa. –señalo con mi dedo índice el retrato de Violet. –hay que sacarla los ojos, ¿ideas?
--rebobina un poco. –pide Cia sentada sobre unos sacos de arena que hay cerca de la puerta. --¿Cómo has llegado a esta conclusión?
--Violet ha estado envenenado la comida de las personas, sin conocimientos previos. Lo que lleva a accidentes. Como nuestra compañera de pelotón.
--a mí también mi han envenenado y no hemos hecho una reunión de emergencia. –Oren habla con la apoyado contra la estantería que hay tras de mí, esta está llena de botes polvorientos.
--comprende la diferencia de prioridades Oren, --Jack esta sentado contra la pared que tengo a mi derecha. –o crees que la almohada ha intentado estrangularla esta mañana. –comenta señalando con la palma abierta a los chupetones que me dejo Plumelia.
--nos estamos desviando –digo mientras tiro de nuevo del cuello de mi camisa para cubrirme la piel.
-- pues entonces, Cia debes una garrafa de cerveza. –Manu a levantado la cabeza del cuaderno de mis dibujos, del cual he arrancado la hoja que he clavado a la pared. El esta sobre una caja de madera de grades dimensiones, colocada a mi izquierda, con las piernas cruzadas. En el suelo descansan nuestros libros. –te dije que de esta noche no pasaban.
--ya decía yo que hacia mucho que no miraba a ese marcado… --comenta ella mientras mira pensativa hacia la izquierda y apoya su mentón entre su dedo índice y pulgar.
--¿habéis apostado? –miro a los cuatro de manera alternada.
--si ¿y? –Jack se cruza de brazos. –no veo lo malo.
--bueno, --hago una pausa para recuperar la pacencia. --volviendo al tema. Hay que sacarle los ojos a Violet para vénganos por lo que ha hecho a Plumelia. ¿ideas para hacerlo?
--¿y yo que? –Oren se cruza de brazos. –yo también quiero mi venganza.
--la aremos beber laxante también. –lo miro. --¿contento?
El asiente con una sonrisa alegre, al acabar saca un papel del bolsillo.