Alas Negras

A UN PASO DEL CIELO

STAATSANWALTSCHAFT (UNIDAD FISCAL REGIONAL DE ESSEN)
Aquella mañana todos los miembros del departamento de la Unidad Fiscal Regional habían sido notificados de manera inesperada acerca de una reunión de la cual ni siquiera el Fiscal Lutič tenía conocimiento. El mismo en compañía de su agente policial de confianza, Ruud, había pasado el día entero anterior investigando lo sucedido en la cabaña de Sprockhövel.
Por desgracia, sus intenciones de recabar pruebas acerca de los responsables fueron muy poco fructíferas pues el incendio consumió todas las cámaras del circuito cerrado. En esos momentos todos sus planes de resolver al menos una parte de sus investigaciones parecían desmoronarse por completo.
Según las primeras pericias, todo apuntaba a que sus valiosos prisioneros no eran más que cenizas. De todos modos decidió aguardar los resultados de la Autopsia médico-legal y antropología forense.
Con una rabia insostenible e incapaz de contener, llegó a la Unidad Fiscal, y como si no tuviera suficiente, fue recibido por la Generalbundesanwalt (Fiscal General Federal), Sigrid Reinhardt, quien a partir de entonces tomaría todos los casos relacionados unos con otros debido a los pocos avances referentes a los crímenes y atentados contra la seguridad Regional e incluso Nacional.
Al tratarse de miembros internacionales de alta peligrosidad operando clandestinamente en el país, le correspondía a la Fiscalia General Federal tomar cartas en el asunto.
— Fiscal Reinhardt, que sorpresa e inesperada visita.
— ¿Fiscal Lutič, como le va? Espero que bien al igual que sus investigaciones.
— Siéntese, por favor —habló observando de reojos al oficial Ruud— ¿Le han ofrecido ya algo de beber?
— Fui muy bien recibida. Gracias..
La Fiscal Reinhardt tomó asiento
— ¿Y bien? ¿Puedo saber el motivo de su presencia?
— Mi presencia no se trata de ninguna visita de cortesía, e imagino que puede sospecharlo, Fiscal Lutič.
— Su visita me resulta extraña, pero puedo imaginarme que no es por simple cortesía. Hemos estado trabajando incansablemente en todos los sucesos ocurridos, por sobre todo en la ciudad de Essen, y si bien no hemos podido avanzar como lo hubiésemos deseado, todo es cuestión de tiempo. El hecho de que los crímenes hayan sido perpetrados contra personas no muy limpias que digamos, nos ha llevado a investigaciones mucho más complejas.
— Estoy al tanto, y precisamente esa es la razón de mi presencia, Fiscal Lutič. Iré directo al grano. A partir de este momento la Generalbundesanwalt tomará los casos de la región.
Por momentos, el Fiscal Lutič quedó sin decir nada, pensando en Louis Wieber, en todas sus palabras y en todo lo que habían hecho con él.
— ¿Lutič, se encuentra bien?
— ¿Pretende usted apoderarse de los casos que se encuentran a mi cargo, Fiscal Reinhardt, y me pregunta si me encuentro bien?
— Lo dice como si se tratara de algo personal, Lutič. Usted mismo acaba de decir que los crímenes perpetrados no han sido precisamente contra personas limpias de historiales turbios. Si organizaciones criminales peligrosas de gran peso internacional comienzan a atentar contra la seguridad de alguno de nuestros estados o de nuestro propio país, le corresponde a la Fiscalia General Federal tomar cartas en el asunto e intervenir como corresponde.
Golpeando el escritorio, el Fiscal Lutič se puso abruptamente de pie.
— Lo han sabido siempre, pero nunca les importó capturar a ninguna organización criminal que ha operado durante décadas en nuestro país.
— Modere un poco el volumen de sus palabras, Fiscal Lutič. ¿Olvida que está refiriéndose de ese modo ante un superior?
— Han girado en torno a Said Majewski únicamente por llevar la sangre legítima del gran Saqqad Hasnan, que lo llevó a heredar todo el Imperio de las Navieras ya vinculadas a organizaciones criminales muy poderosas, sin embargo, la Fiscalia General Federal nunca ha tenido las agallas suficientes para extender sus investigaciones y poderlas desmantelar. Pero cuándo el ex agente Louis Wieber, en ese entonces jefe de operaciones del SIID estuvo a punto de dar un gran golpe con su operativo en Chipre. Uno que haría caer a dos de las organizaciones criminales internacionales más grandes del mediterráneo con tentáculos en nuestro país. ¿Qué ha hecho la Fiscalía General Federal? Lo ha presionado con plazos absurdos que no deberían existir en ningún operativo de alta complejidad. Anularon su operativo y no conformes con eso, le arrebataron el puesto que su propio padre le había confiado dentro del SIID y lo apartaron de las filas de la PFA para que quedara sin el mínimo poder de acusarlos a todos de obstrucción y corrupción.
— ¿Se da cuenta de lo que está diciendo?
— Se perfectamente de lo que estoy hablando, Fiscal Reinhardt, y déjeme advertirle una cosa. Conmigo no harán lo mismo. Pueden apartarme de las investigaciones de los sucesos ocurridos en la región, pero cuento con archivos sumamente importantes en mis manos que me pertenecen únicamente a mí porque he trabajado incansablemente días y noches por ellos. Puede tomar asiento, Fiscal Reinhardt —prosiguió señalando su silla con un disgusto ya desbordado— Desde este momento tomará mi lugar y se encargará de trabajar por sus propias investigaciones.
El Fiscal Lutič abandonó su despacho evitando por completo la humillación de que lo apartaran delante de todos los oficiales a su cargo. A la salida, con el oficial Ruud siguiendo sus pasos, se topó con otro oficial. Uno al que había encargado retirar los resultados periciales realizados a los dos cuerpos calcinados que fueron encontrados dentro de la cabaña de Sprockhövel.
— Precisamente en este momento me dirigía a su despacho, jefe.
— ¿Tienes los resultados?
— Se encuentran en estos sobres, señor
El Fiscal Lutič los tomó.
— Ni una palabra acerca de estos sobres, Silas. Confío en ti
El oficial Silas asentó
— Habrá muchos cambios a partir de ahora y probablemente algunos agentes de la Kripo tomen el lugar de varios de ustedes.
— ¿Agentes de la Kripo? — La Generalbundesanwalt ha tomado los casos de nuestras investigaciones —irrumpió el oficial Ruud—
— Si llegas a mantener tu puesto en las líneas de nuestras investigaciones, bien por ti, pero ni una sola palabra de todo lo que sabes, Silas. Deja que la Fiscalia General Federal trabaje y realice sus propias investigaciones. Nosotros hemos trabajado como corresponde, y mis investigaciones no se las entregaré a nadie. Si te apartan, comunícate con Ruud para que nos volvamos y sigamos trabajando juntos.
— Si la Kripo estará de por medio, es muy poco probable que permanezcamos en nuestros puestos de línea investigativa.
— Lo sé. De todos modos permanece aquí hasta saber lo que sucede.
— Lo haré, señor
El Fiscal Lutič, en compañía del fiel oficial Ruud, de la Unidad Fiscal se marchó.




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