WALDHAUSEN PARK – ESSEN
Colocándose un gorro y unas gafas oscuras, Ihsân Majewski tomó su laptop portátil y descendió de su coche. Según el localizador de icloud find, había llegado hasta el lugar donde se encontraba la joven Vasilisa, sin embargo, echando un vistazo a su alrededor, no lograba visualizarla por ningún lado.
Por breves instantes sus pensamientos le hicieron temer lo peor. Quizás La secuestraron y arrojaron su teléfono móvil en aquel lugar, pero tampoco podía verlo por ningún lado.
— No pienses tonterías —se dijo así mismo elevando la mirada hacia un frondoso árbol—
Sin asimilar lo que sus ojos veían, se arrancó las gafas oscuras y con una sonrisa parecía haberle vuelto el alma al cuerpo.
— Красивая принцесса, забравшаяся на дерево? Этого я не ожидала. (¿Una hermosa princesa trepada a un árbol? Eso no me lo esperaba)
— Твои слова красивые, но я отсюда не слезу. Я не вернусь в Молдавию, пока не получу ответ от моего дедушки. (Tus palabras son bonitas, pero no me bajaré de aquí. No volveré a Moldavia hasta no recibir una respuesta de mi abuelo).
— О чём ты говоришь, Василиса? Твоя мать очень переживает. (¿De qué hablas, Vasilisa? Tu madre está muy preocupada por ti).
— Я не изменю своего решения. (No cambiaré de opinión).
— И могу я узнать, какого ответа ты ждёшь от своего дедушки? (¿Y puedo saber qué respuesta esperas de tu abuelo?).
— Я вернусь в Молдавию с мамой только в том случае, если мы с тобой будем помолвлены. (Regresaré a Moldavia con mi madre únicamente si tú y yo quedamos comprometidos).
— О чём ты говоришь? Я сообщу твоим охранникам, что нашла тебя, и они придут за тобой. (¿De qué hablas? Le avisaré a tus guardias que te encontré y vendrán por ti).
— Если ты это сделаешь, я прыгну отсюда. (Si lo haces, me lanzaré desde aquí).
— Что это за поведение? Если бы ты так мало не общалась с моей кузиной Авророй, я бы поклялась, что ты заразилась всеми её капризами. (¿Qué actitud es esa? Si no hubieses convivido tan poco con mi prima Aurora, yo juraría que te ha contagiado de todos sus berrinches).
Sin más vueltas que dar, Ihsân comunicó a los guardias de la joven que la había encontrado para que vinieran por ella inmediatamente, pues el mismo temía que en el lugar se pusieran a llamar la atención de transeúntes y alertaran a la policía.
También notificó a Tatiana Zeytzeva con el fin de acabar con esa angustia diciéndole que pronto retornarían al hotel.
— Мне нужно, чтобы ты спустилась оттуда, Василиса. Если ты этого не сделаешь, ты привлечёшь внимание людей, и из-за тебя у меня могут быть проблемы. Ты этого хочешь? (Necesito que bajes de allí, Vasilisa. Vas a llamar la atención de las personas si no lo haces, y podría meterme en problemas por tu culpa. ¿Eso quieres?)
— Я просто хочу остаться здесь с тобой. (Solo quiero quedarme aquí contigo)
— Но это не правильный способ добиться этого. Мне нужно, чтобы ты спустилась оттуда прямо сейчас. (Pues esa no es la manera correcta de querer conseguirlo. Necesito que bajes ahora mismo de allí).
Los guardias no tardaron en acudir hasta el parque, pero únicamente ante las advertencias de Ihsân de lo que podría suceder, la joven Vasilisa se dispuso del árbol a descender.
— Я пойду с тобой. (Iré contigo)
La joven tomó la mano izquierda de Ihsân quien con tal de abandonar aquel parque, accedió sin la mínima objeción.
AALTO TEATHER – ESSEN
Anna Haggard, quien se encontraba en el Balletsaal formando parte de los ensayos cuando Akins irrumpió en el lugar con un ensordecedor grito, se dirigió hasta otro de los salones dónde en esos momentos, Gina Alicia impartía clases con sus alumnas, para contarle todo lo que acababa de suceder.
— ¿Qué dices? —preguntó con asombro avisando a sus alumnos con una seña de manos que la clase entraba en receso mientras abandonaba el salón y Anna continuaba explicándole la situación—
— Aurorita corrió en dirección al camerino, pero tu hermano fue por ella y la sacó a rastras de un brazo.
— ¿De qué hablas, Anna? Akins no lastimaría a Aurorita jamás.
Despavorida, Gina se dirigió hacia los camerinos, pero uno de los maestros le advirtió que ya se habían dirigido hacia la salida.
— Sube al coche, ahora.
— Me estás lastimando.
— ¿Y lo que tú haces conmigo que es? Que subas, ahora. Es una orden —vociferó ante el desolador llanto de la joven que abrazaba a Copito de nieve— Dame la llave del coche, Waldo.
— Puedo llevarlos a dónde me pida, jefe.
— Que me des la maldita llave.
Al guardia no le quedó de otra que entregarle la llave del coche, y Akins quien ni bien la había tomado, subió al mismo y arrancó cuál un ser poseído y descontrolado.
— Akins… hermanito, detente.
Los gritos de Gina Alicia fueron en vano. A gran prisa, la misma alcanzó la salida, pero ya se habían marchado.
— Waldo, por favor ordena que los sigan de inmediato.
Con el control de mando compartido entre todos los guardias, Waldo no dio chances de que se alejaran más del lo debido sin que los refuerzos siguieran su camino.
— Señora Bruchhagen, no se preocupe que los alcanzaremos.
Prontamente un vehículo estacionó junto a Waldo quien abordó de inmediato. En la pantalla del GPS pudo observar que Akins parecía dirigirse rumbo a Herdecke y lo hacía a gran velocidad.
— ¿Piensas que llorando de esa manera conseguirás que haga pasar todo lo que hiciste. Te confié todas mis pesadillas. Todos mis temores. ¿Y tú en que los convertiste? En novelas, canciones y guiones para videoclips?
— Solo quería que los superaras y que entendieras que ninguna de tus pesadillas fueron reales —decía mientras más y más en llanto se hundía— Karîm, estás conduciendo muy rápido. ¿Acaso quieres que nos matemos?
— Es exactamente lo que quiero
— No podemos morir todavía.
El joven observó a través del retrovisor y pudo notar a dos vehículos siguiendo al suyo de cerca. Uno de ellos se adelantó acelerando la marcha y fue entonces que él decidió disminuir la velocidad, quedando a cierta distancia más atrás. Ya presentía que algo estaba mal, por lo que intentó retroceder en reversa, pero el coche que venía detrás se atravesó cerrándole el paso.
Akins frenó con brusquedad volviendo a tomar impulso acelerando la marcha. Aquello resultó en vano, pues no había manera de escapar. El vehículo que se le había adelantado también le cerró el paso.
Ya no tenía dudas. Aquella era una emboscada. Una de esas en las que morir no le importaba, pero que al observar a Aurorita a su lado, las cosas cambiaban.
— Nos van a matar, Karîm.
— Todo estará bien. Asegúrate correctamente el cinturón —decía haciendo lo mismo—
Akins encendió el radio que lo conectaba con Waldo.
— Nos acaban de emboscar, Waldo.
— Estamos cerca, jefe. Solo mantengan la calma.
— Les pasaré por encima y seguiré la marcha, pero no dejen vivo a uno solo. ¿Me has entendido?
A los pocos segundos, cuatro hombres con armas en mano ya se dirigían hacia ellos. Palidecida, Aurora tomó a Copito de nieve que había cruzado al asiento de atrás. Allí se percató que otro grupo de hombres armados también se acercaban más y más.
— No hay nada de que temer. Sujeta fuerte a Copito y cierra los ojos.
En reversa, Akins tomó nuevamente el impulso del coche, y ante una incesante lluvia de disparos, aceleró a la mayor velocidad que le fue posible, atravesando incluso con una arriesgada maniobra el vehículo que tenía por delante.
Waldo y una comitiva de guardias en sus respectivos coches, llegaron finalmente, y al poco tiempo parecía haberse desatado una interminable guerra entre dos bandos.
Las ganas de volver, al chico lo carcomían, pero mantener a salvo a Aurorita definitivamente se lo impedía. Intentó alejarse lo más que pudo, sin embargo una visión, estrepitosamente lo detuvo.
— ¿Madre?
Aquella palabra de Akins hizo que Aurora los ojos abriera.
La mujer parecía hacerle señas indicándole que ambos inmediatamente descendieran, mientras un fuerte olor a combustible llegaba al olfato de Akins advirtiéndole una catastrófica escena.
Desabrochó el cinturón de Aurora abriéndole la puerta.
— Corre, Aurora. Aléjate del coche lo más que puedas.
— ¿Qué sucede, Karîm?
— Has lo que te pido —vociferó mientras él hacía lo mismo—
Aferrada a Copito, Aurorita solo pudo correr un par de metros cuando una fuerte y ensordecedora explosión la derribó dejándola por minutos sin todos sus sentidos.
Solo las lamidas desesperadas de Copito de nieve parecían lentamente reanimarla. Sus oídos taponados, nada escuchaban. Aquello le recordaba a un verano en particular cuando Michael le enseñó a zambullirse en la piscina y bajo el agua pasarse minutos sin respirar.
— Todo estará bien, mi hermosa reina .
— ¿Mamita, eres tú? ¿Acaso ya estoy muerta?
— No lo estás, cariño. Cuida mucho a tu hermano. Que él cuidará mucho de ti.
Aurorita sonrió. Ella deseaba tanto volver a ver a su madre que acabó dándole gracias a aquella explosión.
— Aurora… Aurorita… —clamaba Akins del otro lado de la carretera— Aurora…
Caminando unos pasos vio a Copito de Nieve que ladraba incesantemente llamándolo.
Aturdido, Akins logró llegar al otro lado y observó tendida a Aurora. La joven había quedado desvanecida.
Coches que venían en dirección opuesta, al percatarse del terrible incidente, imperiosamente tuvieron que detener su marcha.
Varias personas se acercaron a los jóvenes mientras una mujer llamaba una ambulancia y un hombre contactaba con el cuerpo de bomberos. Todo mientras Akins tomaba a su ángel entre sus brazos.
— La ambulancia está en camino —habló la mujer acercándose—
— ¿Se encuentran bien? —preguntó uno de los hombres—
— Solo quiero que ella esté a salvo.
Otro hombre que venía en la misma dirección que Akins y Aurora y fue testigo de la emboscada, se había alejado hasta que todo el caos cesara. Minutos más tarde oyó la explosión y decidió llamar a las autoridades.
Posteriormente, regresó cerca del lugar de los hechos para contar lo que había presenciado.
— Tienen mucha suerte de estar vivos tras esa balacera y esta explosión. Los incesantes disparos tuvieron que haber dañado el tanque de combustible del coche, y por esa razón estalló.
A lo lejos, sirenas de ambulancia, bomberos y patrulleras, mezclándose se acercaban.
El cuerpo de emergencia fue la primera en proceder socorriendo a Aurorita.
— Solo encárguense de ella. Yo estaré bien —dijo tomando a Copito entre sus brazos y poniéndose de pie—
Al poco tiempo, en lo que el grupo de emergencias socorría a Aurora, tres motocicletas hicieron presencia. Se trataba de guardias de Akins, y uno de ellos era Waldo quien al percatarse del incidente corrió de inmediato hacia el chico.
— ¿Jefe, qué fue lo que sucedió?
— Ese maldito coche no resistió la balacera, Waldo.. Traía a Aurorita conmigo y pudimos haber muerto.
— ¿Ella cómo está?
— Agradezcan todos que ella está bien. Les dije que solo debíamos usar el Defender (Land Rover), pero insistieron con estos juguetes. Desde este mismo momento usaremos todos solo el Defender. Mas que nada para transportar a Aurorita. Ahora síganme hasta el hospital.
Akins, con Copito de nieve entre sus brazos, subió a la ambulancia para acompañar a Aurora y asegurarse de que estuviera bien al despertar.
Durante el trayecto al sanatorio más cercano, Aurorita ya había despertado,, de todos modos los de servicio de emergencia consideraron oportuno que pasara por un proceso de chequeos clínicos para asegurarse de que no haya sufrido ningún daño.
— Karîm…
— Todo estará bien, mi hermosa reina.
Aurora sonrió recordando aquellas mismas palabras de su madre, y sonrió. Akins puso a Copito junto a ella para que lo abrazara con fuerza.
Custodiados por los guardias, la ambulancia llegó al Hospital General de Herdecke dónde Aurorita fue trasladada hasta el sector de urgencias para los chequeos correspondientes.
— El perrito debe quedarse —dijo una de las enfermeras, entonces Akins volvió a tomarlo entre sus brazos—
— Te esperaremos aquí, Aurorita.
La joven agitó una mano despidiéndose.
El joven se acercó hasta uno de los asientos del pasillo para reunirse con sus guardias, pues necesitaba estar al tanto sobre lo que había sucedido.
— Solo aceptaré que hablen para que me digan que han podido acabar con todos esos miserables.
— Lo hicimos jefe, y logramos escapar a tiempo, antes de que la Kripo llegara hasta el lugar.
— ¿La Kripo?
— Según las noticias recientes, la Fiscalía General Federal tomó todos los casos de la región en vista de que los criminales que se encuentran operando aquí poseen redes internacionales que podrían poner en peligro a la seguridad del país. El fiscal Lutič ya no forma parte de las investigaciones.
— ¿Ya le hicieron a un lado? —dijo dibujando su sarcástica sonrisa— Se lo merece por estúpido. Como sea yo saldaré cuentas con ese hombre.
— No sé que tan bueno haya sido que destituyeran a Lutič, señor. Era una persona predecible, y con ayuda de Wieber podíamos incluso lograr persuadirlo, pero tendremos encima ahora a un Fiscal General Federal y a toda la Kripo pendiente de nuestros pasos.
— ¿Y quién es?
— Sigrid Reinhardt
— ¿Una mujer?
— Y una con huesos duros de roer. La misma ha resuelto casos mucho más complejos que los de Lutič
— Era lo que nos faltaba.
— Lo más probable es que también ya se haya enterado lo del incidente de la explosión del coche, y no tardará en querer interiorizarse enviando aquí a un par de oficiales. Debemos estar preparados y atentos a lo que vayamos a decir, señor.
RASPLATZ ICKTEN – MÜLHEIM
A unos cuántos metros de distancia del depósito de ensamblaje de maquinarias agrícolas, el fiscal Lutič y su fiel oficial Ruud decidieron seguir al ex agente Steen, quien con actitudes muy sospechosas había abandonado su apartamento en compañía de un hombre con quien abordó un furgón oscuro hasta el lugar donde se encontraban en esos momentos.
— ¿Recuerdas este lugar, Ruud?
— ¿Cómo olvidarlo, jefe? Teníamos sospechas de que Fedir Kolesnyk había sido asesinado en este lugar, pero no hallamos rastro alguno. ¿Qué cree que esté sucediendo allí dentro ahora?
— No tengo idea, pero en este mismo instante lo averiguaremos.
El fiscal Lutič descendió de su coche decidiendo llegar a pie hasta el lugar de modo a pasar desapercibido, y el oficial Ruud siguió sus pasos hasta que ambos llegaron finalmente a los alrededores del depósito de maquinarias agrícolas.
Los accesos se encontraban despejados y eso le llamó bastante la atención a ambos.
— Debemos hallar una manera de ingresar. El lugar está silencioso, pero de todos modos no bajes la guardia, Ruud.
Luego de haber pegado casi media vuelta por los alrededores del depósito, hallaron unas escaleras pertenecientes a la salida de emergencia.
La pequeña puerta de acceso estaba llaveada, sin embargo se las ingeniaron para poder ingresar disparando el cerrojo con un silenciador.
El acceso estaba despejado y tenues luces apenas dejaban ver el pasillo que decidieron seguir sigilosamente y con precaución.
Conforme caminaban comenzaron a percibir ruidos. Voces y gemidos desesperados que generaron en ambos aun mucha más curiosidad.
— Te dejaría decir tus últimas palabras, pero no tendría sentido. Quiero que mueras. Que desaparezcas de la vida de Isabella y por sobre todo de la vida de mi hija.
— Julius Tarantino, amordazado y amarrado de pies y manos, yacía tendido en el suelo con uno de los guardias sujetándole de los pelos.
— ¿Qué se supone que hará? —susurró el fiscal Lutič—
— Es obvio, jefe. Wieber ejecutará a Julius Tarantino. Tiene un hacha en las manos.
Cómo si se tratase de su último suspiro, que así parecía, lanzó un gemido con vanos movimientos desesperados. El ex agente levantó a gran altura su hacha de modo a que todo el peso cayera sobre el cuello de Tarantino, pero un grito inesperado y unos disparos al aire acabaron frenándolo.
— Tire esa hacha al suelo, Wieber —ordenó el fiscal mientras lo apuntaba con su arma—
El guardia que se encontraba acompañando al ex agente, con un arma en cada mano, se puso en posición defensiva.
— Estoy ordenándole que tire el hacha al suelo.
Wieber finalmente la orden acató pero no lo hizo por temor.
— Esta si que es una sorpresa. Admiro mucho las agallas que tienen ambos de venir precisamente hasta aquí luego de lo que hicieron. ¿Tienen idea de lo que podría yo hacer en este mismo momento? ¿La tiene, fiscal Lutič? ¿Qué hay de ti, Ruud?
El ex agente observó a cada uno de ellos y en vista de que ninguno había contestado, habló.
— Puedo proceder de dos maneras distintas. Llamar a Yasâr Hasnan para que se haga cargo de ustedes, quizás con un poco más de piedad. O llamar a Akins que no dudará un solo segundo en cortarles la cabeza como haré yo con este miserable ahora mismo —vociferó apuntando a Tarantino—
— Será mejor que cuide su tono, Wieber. ¿Olvidó acaso con quién está hablando?
— Estoy hablando con un auténtico imbécil que pese a haber sido advertido de toda la complicidad y corrupción dentro de las filas de la justicia, decidió jugar de la misma manera que todo ese montón. ¿Y todo para qué? ¿Qué es lo que hará, fiscal Lutič, teniendo a Nikolai Kozloi y a Julia Gartmann en su poder? Entregarlos a las autoridades no tendría sentido.
Lutič y Ruud de reojos mutuamente se observaron, pues tras el incendio de la cabaña en Sprockhövel, ni Gartmann ni Kozloi se encontraban ya en sus manos.
— ¿Acaso tenía intenciones de tender una trampa para Yasâr Hasnan y su hijo?
— Le oigo hablar de esa manera y me cuesta mucho en verdad descifrar de que lado se encuentra realmente, Wieber.
— Ni siquiera es capaz de responder, pero ya no importa. Sé que acaban de hacerlo a un lado como una basura, tal y como lo han hecho conmigo.
— Todavía poseo la potestad de proceder, y lo sabe, Wieber
— ¿Y que hará ahora? ¿Antes que la policía allane este lugar, este imbécil habrá perdido la cabeza.
El ex agente Steen volvió a levantar el hacha mientras Lutič, entre gritos le advertía que dispararía. De todos modos nada frenaría sus intenciones. Ni siquiera las balas.
Salpicado de sangre, el filo acabó cayendo al cuello de Tarantino, a la par de incesantes disparos provenientes de alguna parte.