Alas Negras

DESAPARECIDO

Ya solos en el chalet, Gregg Akins y el ex agente mantuvieron más que una larga, una profunda conversación.

— Akins, ya quedó claro que solo contigo podré hablar acerca de esto.

— Habla entonces. Te escucho

— Antes que nada quiero que sepas que no tengo ninguna intención de recuperar todo aquello que perdí algún día. Y tampoco pretendo caer en sentimentalismos, pero quiero que sepas que jamás te entregaría a las autoridades. No haría eso contigo, ni siquiera con el delincuente de tu primo.

— Yo también soy un delincuente. Peor, un asesino.

— Las circunstancias te condujeron a eso igual que a mí. Ihsân en cambio, es un delincuente por elección.

— De acuerdo. Ahora sin caer en sentimentalismos quiero que me expliques por qué. Tienes la oportunidad perfecta para desquitarte conmigo por todo lo que te ha sucedido.

— Porque nada de eso fue culpa tuya. Todas las cosas malas que me sucedieron han sido por mis propios errores. Por haber puesto a un maldito operativo por encima de mi vida, de mi familia, de las personas que más amaba en este mundo. Lo que menos deseaba era defraudar la confianza que mi padre había puesto en mí al ponerme en su lugar de agente dentro del SIID. Quería hacer las cosas bien. Ser una persona correcta en todo. Tanto que me había prometido a mí mismo no fallar jamás, pero sabes muy bien como acabó la historia. Lo perdí todo. Pedí a mi padre, perdí a Isabella. No pude estar en el nacimiento de mi propia hija. ¿Y todo por qué razón? Por ese maldito operativo que a pesar de todos mis sacrificios acabé perdiéndolo también. Luego fue más fácil para mí echarte la culpa de todo en lugar de asumir las consecuencias de mis propios actos. ¿Sabes? Un día le prometí a Isabella cuidar de ti y protegerte en caso de que lo necesitaras, y sé que al menos esa promesa pude cumplirle, y no me arrepiento de haberlo hecho. Lo volvería a hacer si algún día necesitarás de mi ayuda. ¿Entiendes? Por lo tanto jamás te entregaría a las autoridades y tampoco tengo intenciones de acabar con Kara Kanatlar. Ya no me importan las guías marítimas clandestinas ni desmantelar organizaciones criminales. Quiero una nueva vida con Mi-suk y con el bebé que ella y yo estamos esperando. No volveré a cometer el mismo error, Akins. Es lo que quiero que sepas aunque probablemente no me creas.

— Mmm… Acabas de caer en un horrible sentimentalismo —dijo Akins echándose a reír—

— No has tomado en serio ni una sola letra de mis palabras —prosiguió el ex agente poniéndose abruptamente de pie— pero me lo esperaba.

— Oye, tranquilo. ¿Tú puedes parecer conmovedor y yo no puedo parecer un poco gracioso?

— Pero es que tú no eres gracioso, en absoluto.

— Siéntate. ¿Sabes? Comprendo que desees hacer una nueva vida. Incluso creo que te lo mereces, pero ya no necesitas hacer nada por mí. Recupera tu puesto al menos en las filas de la policía donde no existe tanta corrupción, y convive más tiempo con tu familia. Yo tengo mis días contados en esta vida que nadie podrá evitarlo. Mucho menos tú.

— ¿De qué hablas? Tengo entendido que ya capturaron a todos los miembros de Voronyi Klynch. ¿Sospechas acaso que exista otro grupo criminal detras de ti?

— Tal vez. La hija de Julia Gartmann está viva y forma parte del mismo Clan al que pertenecían sus padres, por lo tanto estoy más que convencido de que alguna cosa tramará tarde o temprano. No me importa lo que suceda conmigo, Wieber, pero sabes que protegeré a mi familia y a Aurorita por sobre todas las cosas. Ahora dime qué planes tienes. Si dices que no piensas traicionarme, qué sucederá?

— Se me ocurrió algo que nos beneficiará a todos.

— ¿Y qué es?

— Aceptaré la propuesta del Fiscal Federal General y limpiaré no solo mi nombre. También el tuyo, el de Ihsân y el de las navieras Kara Kanatlar.

— ¿Serias capaz de tal cosa en verdad?

— Aceptaré tomar la investigación de la muerte del Fiscal Lutić, y tú me ayudarás a dar con todos los responsables

— ¿De qué manera podría yo ayudarte, Wieber? Sabes perfectamente lo que sucedió aquella noche en Rasplatz.

— Precisamente porque sé y porque tú también lo sabes es preciso que me ayudes. Entrégame a Julia Gartmann

— Eso no sucederá

— Akins, sabes muy bien que la gente de esa mujer pertenece al Clan Kocourek.

— Lo sé. Acabo de decírtelo. ¿Y qué con eso?

— Esa gente planeó la muerte del Fiscal Lutić y de un oficial de la policía precisamente la noche que yo tenía intenciones de acabar con Julius Tarantino.

— Eso fue raro en verdad. ¿Qué hacía el Fiscal Lutić en Rasplatz?

— Lo más probable es que me haya seguido, pero desconozco exactamente la razón. A su vez, enviados del Clan Kocourek siguieron al Fiscal, y vieron la oportunidad perfecta para acabar con él y con Ruud en ese lugar. Tal vez esperaban que me viera sin escapatoria por un triple homicidio.

— Tiene sentido

— Akins, ahora que tú acabas de decir que probablemente la hija de Julia Gartmann esté viva, y con intenciones de vengarse de ti, con más razón debes entregarme a esa mujer. Yo te prometo que no solo acabaré con lo que queda del Clan Kocourek. Buscaré a su hija incluso por debajo de la tierra para entregártela personalmente.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.