Alas sobre Elm Areu ©

Capítulo 4. Nudo en la garganta

¡Maldita!, la blasfemia de aquella tarde casi noche donde el solo respirar costaba tanto

-¿huir era la respuesta? Se preguntaba_

 Y aunque lo fuera no era posible estando en ese sin sentido abismo, no es posible recorrer las calles cuando la sonrisa no destaca como estrella en el horizonte cielo, ya era suficiente tanto trastorno que estaba viviendo Elm después de que su alma se escapará por la ventana, después de recibir el aprecio de un amigo con una traición, después de llorar sin consuelo, después de morir cada instante; el cielo se hacía tiniebla gritando: ¡auxilio!, pues no tenía compañía igual a Areu.

Día sádico y neurótico el que había experimentado ese día, ¡era horrible! Solo quería pegar un grito infinito y quedarse sin aire y luego llorar sin parar, pues la tempestad, la impotencia que Elm vivía en ese momento, era insoportable a lo mejor, porque tallaba con tanta precisión los bordes dolientes que había dejado tanto dolor.

_No puedo más decía en silencio el pobre chico invadido de caos_

Y es que dolía tanto sentirse ausencia y que no encajaba en ninguna parte por más que quería hacerlo

se preguntaba no una sino dos o más las razones por las que tenía que vivir de esa manera el sabor del caos

_solo quiero tomar una brocha, pintar este vuelo y abrazarme en el pensaba mientras una lágrima comenzaba a danzar por sus mejillas_

 Recorrido un largo sendero las lágrimas comenzaron a caer y perderse en los callejones o esquinas de los recuerdos.

A pesar de que Areu había vivido una ración de paz la última vez al ayudar a aquel niño, él estaba mal, quebrantado de miles de maneras que no tendría ni valor de describir, tenía que tomar un viaje a muchos kilómetros de su ciudad y se levantó muy temprano tal vez con esperanzas de un mejor hoy, cálidas brisas empujaban la mañana oscura antes de la venida del añorado sol

_Dios ¿cómo puedo dejar todo esto? pensaba_

_Quiero dormir y despertar en mis sueños escribía en sus notas a las que luego añadiría a sus escritos tan profundos al alma_

Todo eso iba reflexionando mientras el sueño también se lo comía, luego vivió una locura por las calles y nuevos lugares que tenía que visitar, el tiempo se esfumó y llegó el instante en el que tenían que volver, curiosamente esa tarde dejaba un atardecer de locos y teñían sus ojos cafés claro con verde, tomó sus auriculares y puso de esa música que si estás en momentos nostálgicos te quebrantas aún más, bajó los vidrios del auto y dejaba que el viento acariciara su rostro, quería llorar, pero lo contuvo aun en el frío que percibía en su corazón por la oscuridad, los últimos rayos iba dejando el sol y Elm le pedía que no se fuera, pues sentía que era su única compañía en ese momento, ¿será que se quedaría? Ó ¿lo dejaría solo?

_Se siente bien un amor como éste, que no durará para siempre anotó Elm para su libro con un nudo en la garganta_.

_No durará para siempre dijo y se quedó dormido_

Una canción sonaba al día siguiente "Love like this" era su nombre y como le pegó a ese chico que había tenido a carne propia la ausencia, la soledad, tristeza, e impotencia al mismo tiempo. Dura era la piedra por la que caminaba descalzo añorando un cambio y no encontraba salida; adentrándose en la luz de la noche y lo único que pensaba era limpiar su conciencia y sacudir las galaxias para conocer rumbos totalmente diferentes a los que estaba acostumbrado a vivir, miraba por la ventana inventando una forma para escapar de lo que lo ataba, intentaba correr y correr en busca de paz.

_no sé por qué tengo que vivir más de todo esto, si hay momentos en los que ya no aguanto y solo quiero llorar o perderme sin querer saber dónde estoy, es complicado pensar positivo cuando todo resulta tan atrayente y perverso para dañar, no obstante, si por la selva tengo que pasar, lo haré resaltaba en sus escritos_

Es que era fácil perderse si no había motivo, o satisfacción del vivir.

Y nuevamente Areu volvió a demostrar su valiosa armadura que lo hacía sublime ante el mundo, era inimaginable saber cómo era que Elm salía adelante, pero lo dejó remarcado en su libro al decir: _si sigo de pie no es porque yo soy fuerte, sino que Dios me quiere valiente y me levanta aunque no se lo pida_


Todo es esencial pensaba al mirar el horizonte

_sé que esto no ha acabado, pero me derrumbaré si es necesario dijo Elm- en aquel lugar en el que estaba, solo y con la compañía del reluciente sol que pintaba destellos al fondo del paisaje, pues… no se rendiría tan fácil.




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