Alex Red y el Séptimo Elemento. Parte 1: El mushky negro
Por Axel gernandez
Sección 1: Un ángel con algo de ogro
—No somos tan humanos... —Alex suspira—.
¿Los ángeles existen entonces? ¿Cómo se puede encubrir toda la existencia de lo sobrenatural? —indaga de carrerilla, cada vez más interesado en la conversación.
—Los ángeles existen, como las sirenas, los hechiceros, los trolls, los orcos y un sinfín de criaturas que los humanos consideran mitos —explicó Rosanna—.
Básicamente, se clasifican en cuatro clases sobrenaturales: criaturas humanoides inteligentes, animales fantásticos, como el caso del mushky, demonios y espíritus.
» Los no mágicos normalmente no perciben lo sobrenatural en su estado puro. Por ejemplo, un humano corriente vería solo un husky; no sería capaz de divisar la estrella de seis puntas.
—Bueno, hasta el último momento vi un simple girasol en esa planta mágica que cultiva mi madre —comenta Alex.
—Aunque eres sobrenatural, sobrino, todavía no te has abierto a creer en la magia. Como te decía, esto ocurre con numerosos elementos mágicos. Su mente humana los engaña, aunque existen excepciones —continuó Rosanna—
—Espera —interrumpió Alex—. El otro día me pasó algo raro.
Rosanna levantó una ceja.
—Estaba fuera de casa. Caminé hacia un sitio y empecé a sentir una especie de presión... como energía. Si avanzaba, aumentaba. Si retrocedía, desaparecía. Y ahora que lo pienso, una persona estaba allí cuando me pasó, y la verdad ni se inmutó.
—Entonces, probablemente estabas cerca de un punto geomántico. Existen lo que se denominan líneas geománticas, que se interceptan en diversos puntos o centros energéticos a lo largo de la tierra y el mar.
Mientras más alejado estés de ellos, es más difícil desarrollar tus habilidades mágicas o sobrenaturales.
—Eso no explica lo del hombre.
—Un humano común que ni se enteró de lo que ocurría, pues físicamente no puede. Algo debe haber notado, pero no importó lo suficiente.
Te pongo un ejemplo práctico, un no mágico puede reconocer a un vampiro en su forma de transformación, pero al instante sufre de una migraña.
Todo lo que se ve en las películas no es cierto, así que ni me preguntes. Pero ten en cuenta algo: no debes absolutizar nada en el mundo mágico. —finalizó Rosanna con alegría.
—No te mentiré. Aún me cuesta creer que existan vampiros y duendes por las calles —afirma Alex, con algo de miedo.
Rosanna le sonrió.
—Existen, obviamente, mientras se mantengan vivas las líneas mágicas. Algunos apuntan a la magia como el quinto elemento básico creado por los Dioses.
Se menciona en forma de código secreto en el Aldian. Muchos misterios han sido descubiertos por la comunidad mágica, pero realmente no estoy instruida en el tema.
—Se le conoce como CÓDIGO SECRETO MUSHKY, por relaciones numerológicas entre sus colmillos y las lecciones de nuestros dioses. Se estudia mucho en escuelas de ángeles. —agregó Casimir.
Alex estaba pasmado, pero no quiso interrumpir.
—La magia como tal es dominada por los hechiceros, los cuales realizan evocaciones con gemas elementales. Luego les siguen los centauros, también grandes dominadores —Rosanna intentaba resumirle lo básico—.
Otras criaturas pueden realizar magia, pero se muestra más débil. Por ejemplo, tu madre la usó cuando limpiaba el desorden del galgog, ya que los ogros son capaces de usarla si la extraen de la naturaleza, para lo cual existen disímiles maneras.
»Y sí, tu madre es un ogro, pero no te horrorices con los estereotipos de los cuentos de hadas.
—Tienes la certeza de que tu madre es una santa —menciona Casimir, analizando los gestos de Alex—. Con sus gustos raros, pero eso es característico de su raza.
Tampoco todos los vampiros son malos, como tampoco todas las hadas son buenas. El bien y el mal no se relacionan con lo que eres, sino con tu condición humana. Todos cargamos con luz y oscuridad en nuestra alma, y es nuestra decisión a cuál obedecemos.
—Exacto. Yo, en cambio, obviamente soy una banshee, pero no poseo una forma oficial de transformación como Linda, por así decirlo.
Cuando me transformo, prácticamente soy la misma. A veces me cambian de color las uñas, me crece la nariz, me salen granitos en la oreja o mis cabellos cambian de color a naranja.
Rosanna se señaló a sí misma con una sonrisa.
—Ya has observado que, incluso en mi forma humana, no soy muy agraciada.
Además, notaste que aún puedo tratar de ocultar estos rasgos de banshee, pero soy perezosa y prefiero que me acepten como soy.
Por eso lo de los gritos. Anunciamos la muerte. Lo evito, créeme, pero si los oyes, eres sobrenatural, sin duda —afirmó Rosanna.
—No puede ser que yo... ¡Ya veo! Mi madre es un ogro, Casimir tal vez sea un orco. ¿Cómo diablos, siendo hermanas, son de especies tan distintas?
No puedo creer, como hablaste antes de los dioses de Aldobi, como si fueran seres reales —se burló Alex.
Editado: 28.09.2026