Algo asi como un novio

Capítulo 2. Primer cumpleaños

La noche fue horrible, como era costumbre desde hace más de 3 años, siempre teniendo pesadillas, con los horrores que tuvo que vivir al lado de su ex esposo. Por eso es que no entiende cómo es que él pretende que intenten una relación nuevamente, si todo fue un completo desastre. Si bien es cierto que los dos primeros años fueron increíbles, también es cierto que el hombre frío que Jacquie conoció después de la muerte de sus padres se transformó en alguien que no quiere recordar, que le dejó tantas heridas y tantos miedos, que aun, después de más de tres años, sigue sin sentir nada por ningún hombre, por muy atractivo que sea, amable que parezca o inteligente que demuestre ser, nadie logra captar la atención de ella como mujer.

Los hombres realmente no le interesan y está segura que las mujeres no son lo suyo. Por lo que ahora se pregunta si alguna vez podrá tener nuevamente una relación en la cual se sienta querida, comprendida, apreciada, deseada y sobre todo respetada.

Definitivamente ella no toleraría que ningún hombre la tratare como Volker lo hizo en aquel momento. Recibir insultos degradantes hacia su persona por su color de piel y sus rasgos indígenas, herencia de su madre, o de su sexualidad fue terrible, aunque lo más humillante fue haber recibido escupitajos en la cara por parte de él, o eso creyó ella en su momento. Eso realmente nunca lo esperó, siempre pensó que escuchar a la persona que decía amarte, gritándote inútil, indígena, sucia, vendida y otros adjetivos similares, pero de la forma más vulgar posible era lo peor, pero realmente no lo fue, esas palabras acompañadas de gestos soeces se convirtieron en su diario vivir cada mañana y  cada noche. Su único momento de respiro era cuando estaba en la Tienda atendiendo a los clientes que nunca paraban de llegar.

***

Realmente esas semanas de maltrato verbal fueron terribles, ella deseó de todo corazón que terminaran pronto. Estuvo buscando por internet como manejar esa situación y encontró en algunos chats que decían que esos cambios, posiblemente, se debían al consumo de sustancias psicoactivas. Ella puso en duda que así fuera, pues nunca lo vio en ese tipo de actividades, él ni siquiera fumaba.

Hacía mucho que compartían el dormitorio solo por costumbre, pero al cerrar la puerta solo frío se sentía al interior. El acostumbraba dormir completamente desnudo, pero ahora siempre tenía camiseta y un pantalón de pijama.

En un intento por salvar lo que aún se mantenía de la relación se acercó a la iglesia donde esporádicamente asistía y donde algunas personas lograban reconocerla como visitante y pidió hablar con un consejero. La persona que la atendió la escuchó y le hizo unas recomendaciones que podrían ayudar a mejorar la situación, al finalizar oro por ella para que Dios le diera sabiduría y se hiciera Su voluntad sobre la vida de ella.

Quiso poner en práctica lo que le aconsejó el señor Eugenio y lo invitó a tomar un café en un sitio fuera de casa, él asistió y Jacquie emocionada le pidió a la camarera que se acercara. Su vergüenza y tristeza fueron tales, cuando frente a la mujer le dijo que no quería nada y que hablara rápido, que no él tenía tiempo para perder en tonterías. Ella pidió solo su café y le habló desde el corazón.

─ Sabes que te amo, sabes que quiero estar contigo, pero es difícil si no me dices que te pasa, porqué estás tan molesto. Quiero que las cosas vuelvan a ser como antes, ¿sabes lo sola que me siento? ¿Todo lo que he tenido que pasar estos cuatro meses desde que murió mamá? Luego la muerte de papá. Quiero a mi lado a ese hombre del que me enamoré. ¿T-tú me amas? ─ Cada frase la decía mirándolo a los ojos, esos que solo reflejaban ira y odio contenido, pero la última pregunta la hizo con lágrimas en los ojos.

El silencio que duró solo unos segundos, fue tan tenso que solo consiguió romper algo más en su interior.

─ No tengo interés. No ahora, tú no eres la mujer con la que me casé. ─ Cada palabra salía de su boca como dagas filosas creadas con la única finalidad de herir.

─ ¿Qué es lo que he hecho para que me mires de esa forma?

─ No puedo mirarte de otra forma, tu eres como esto. ─ agarró una servilleta de papel que tenía el logo del lugar y la arrugó, para luego echarla dentro del vaso de café casi vacío.

Con la poca dignidad y fuerza que le quedaba se levantó, pago su café y salió del lugar. No podía seguir así, eso no es lo que ella buscaba en un matrimonio, ese trato no se lo merecía ninguna mujer. Se sentía tan dolida que solo pudo caminar hasta una de las plazas cercanas y llorar, llorar hasta que sintió que se quedaba seca por dentro. Gracias a Dios era de noche y en ese lugar no había mucha iluminación, porque no quería ser el centro de las miradas de todos los transeúntes.

Unos minutos más tarde, cuando su respiración era casi normal y sus ojos se había secado se puso de pie dispuesta a irse, era tarde, pasaban las nueve de la noche, sus hermanos seguro estarían muy desesperados, ella siempre llegaba puntual para cenar juntos, aunque últimamente cada uno se iba a su cuarto cuando empezaban las discusiones entre ella y Volker. Al llegar a casa él estaba dormido, ella solo tomó su habitual baño y se acostó a su lado. Ya no había deseo, miró la espalda cubierta de su esposo intentando recordar lo que antes era tan frecuente y que a veces pensaba que no era normal.

Los pocos meses que llevaban en la casa de su infancia habían ido de pésimo a terrible, pero esa noche, en la que solo pudo compartir un pastel de cumpleaños con sus dos hermanos, quienes la abrazaron y cantaron con medianas fuerzas una canción de cumpleaños, fue realmente doloroso. Para todos fue muy difícil, celebrar el primer cumpleaños de la familia sin sus padres. Sabían que ya no sería igual y ese 17 de septiembre estaba siendo mas duro de lo imaginado.

─ Hermanita, necesitas descansar, estos días han sido difíciles, deberías pedir tus vacaciones y alejarte un poco de todo esto. ─ dijo Johana a su hermana mayor, refiriéndose con "todo esto" a Volker y la situación entre ellos, era joven pero no tonta y sentía la tensión entre ellos y en algunos momentos alcanzó a escuchar atisbos de discusiones que eran acalladas en cuanto alguno de ellos hacia presencia.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.