Algo asi como un novio

Capítulo 14. Propuesta

─ Hermanita, ya que no estas usando tu canica, me la puedes prestar, te juro que la cuido como lo más precioso que tú tienes. ─ Dice a Javier mientras descansa su cuerpo contra la nevera cruzado de brazos. Sonríe de la misma forma en lo que lo hace a sus conquistas, él sabe que cuando sonríe de esa manera nadie le niega nada, bueno, casi nadie.

─ Ni creas, eres muy loco, ─ Repone mientras revuelve la harina con la leche para los panqueques del desayuno, levanta el hombro de la misma forma de siempre y Javier se siente perdido, ella no va a ceder tan fácil ─ te la presto y quien sabe cuánto me costará después.

─ Hermanita, te lo prometo, mira que no la estás usando. ─ junta sus manos como si estuviera orando y coloca esos ojos de perrito que le dan risa, ella no cae ante esas patrañas.

─ No, ─ Hace énfasis en ese no, sonriendo mientras lo dice y complementa diciendo ─ cualquier día voy a usarla de nuevo, no quiero depender de Federico para siempre, además en cualquier momento puede tener algo mas que hacer y no quiero estar tomando taxi.

─ Por favor, si, si, si, di que sí. No seas malita, ─ Hace un gesto parecido al de Kiko en el Chavo del Ocho que la hace reír, mostrando que está vencida ─ además puedo llevar a Lissi al jardín y dejar a la tonta en la universidad.

─ Te lo presto por hoy, de ti depende si te lo presto otra vez. Y no le digas tonta a tu hermana. ─ Arroja un poco me masa a la cara de su hermano que la abraza y la levanta dándole una vuelta y varios besos.

─ Si, eres la mejor hermana del mundo. ─ La suelta y sale corriendo antes de que le dé un coscorrón.

─ Solo porque te presto mi carro, esto es increíble. ─ Bufa y sopla un mechón de cabello que se escapa de su recogido, sonríe, todavía recuerda cuando sus hermanos aprendieron, lo hicieron mejor que ella, fue toda una aventura.

Durante la semana Federico la ha recogido y llevado cada día hasta el trabajo, en las noches la acompaña de vuelta y se queda hasta bien entrada la noche. Hablan de todo, se dan la oportunidad de conocerse. Federico le ofrece algunas cosas para la fiesta de despedida de Juan Daniel y ella niega, pero él insiste y nada va hacerlo cambiar de opinión, así que el llevará el plato fuerte para la fiesta.

Volker ha continuado con los trámites de solicitud de custodia de Lía. El abogado de Jacquie se entrevistó con él y su abogado y tuvo que aceptar los términos del divorcio, en cuanto a las visitas se refiere. La primera audiencia se realizará en la siguiente semana. Jacquie tuvo que entregar muchos documentos como pruebas para la batalla legal. Todo lo relacionado con su pequeña hija como carnet de vacunas, libreta de crecimiento y desarrollo, carnet afiliación a la entidad de salud, certificados de escolaridad y carta de la profesora de su hija. Tuvo que mostrar también que hay una persona que puede cuidar a su hija mientras ella trabaja, incluso le tocó aportar documentos de propiedad de la vivienda y su certificado laboral para señalar que ella le aporta estabilidad a la niña. Tantos documentos la han tenido bastante ocupada. Esta semana tuvo más dificultades porque Lina estuvo de permiso, por lo del trámite de su visa, así que sus ires y venires la tienen exhausta.

El viernes por la tarde Jacquie recibe la llamada de Volker, le dice que necesitan hablar, ella se niega, le dice que lo trate con su abogado, pero él insiste en que la propuesta le podría interesar. Así que una hora más tarde, a la hora de salida de su trabajo, se reúne con él. Le avisa a Federico para que la recoja después.

─ No tengo mucho tiempo, así que dime tu propuesta. ─dice Jacquie tratando de ser lo directa posible. Su corazón esta muy acelerado, pero trata de no mostrarse alterada.

─ Calma, calma. Solo será un corto tiempo. ─ con las dos manos hace el ademan de que se calme, cosa que molesta mas, pues en su cara es de burla y toda la expresión de su cuerpo muestra que solo hay mofa en sus palabras.

─ Entre mas corto mejor. ─ Jacquie mira directo a los ojos a Volker, dejando claro su determinación ─ Habla pronto.

─ ¿Quieres tomar algo? ─ Su pregunta la desespera, lo que mas quiere es irse de allí, no tolera su presencia, puede recordar cada palabra dicha con maldad y la mera intención de herir.

─ No quiero nada, solo deseo irme de aquí. ─ ella es directa, pero el parece querer retenerla, intenta agarrar una de sus manos y ella la retira de inmediato, su contacto le repugna.

─ Está bien, calma. ¿Quieres que quite la demanda de custodia? ─ Esa pregunta no se la esperaba, pero su tono burlesco le deja claro que algo más detrás de esas palabras.

─ No entiendo por qué preguntas eso. ─ Ella sabe, algo se trae entre manos.

─ Solo debes decir que sí a mi propuesta. ─ Todo él expira arrogancia y esas cinco palabras son la arrogancia en su máximo esplendor.

─ Sigo sin entender, ¿decir sí a qué? ¿Cuál es la propuesta? ─ Jacquie está perdiendo la paciencia que nunca ha tenido desde que llegó y esta que le borra la sonrisa de la cara con un vaso de jugo que él tiene en frente ─ ¿Acaso tienes miedo que no salga como tú quieres? ─ Sonríe imitando su gesto.

─ No, sé que voy a ganar, pero no quiero verte sufrir, ─ Mientras dice esas palabras simula un llanto femenino que sigue copando el límite de Jacqueline ─ sé que amas a Lía y eres capaz de hacer cualquier cosa por estar con ella.

─ ¿Qué quieres? ─ Ella quiere terminar esa absurda conversación, sabe que él le va a pedir algo, solo que no tiene idea de que puede ser.

─ Vámonos los tres a Alemania, podremos vivir juntos como la familia que somos y así no tendrás que separarte de ella. ─ Eso si no lo esperaba, realmente nunca pensó que fuera a salir con algo así. Ni siquiera en la época en la que estaban juntos él dio indicios de querer llevarla a Alemania, casi daba la impresión de que aborrecía su propia tierra.

─ Así que es eso. Mi respuesta es no. Voy a pelear por mi hija. Si alguna vez sentí algo de amor por ti, eso murió hace mucho y ahora solo me das asco y lástima. Tienes que usar estas artimañas para poder tener a una mujer. Es que acaso no has podido conseguir una mujer que te aguante y por eso tienes que presionarme a mí para que vuelva contigo. ─ Por fin dice lo que quería decirle desde hace mucho, no necesita ser sutil en estos momentos y valiéndose de que están en un lugar público, donde él no la puede agredir se desprende de sus sentimientos y los convierte en las palabras que debía haber dicho hace mucho tiempo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.