−Hola chicos −Saludé a los presentes al momento de subir.
−¿Cómo estás?− miré a Adrian con una sonrisa.
−Muy bien, gracias −miré a mi lado encontrándome al chico mirando por la ventana− Hola Mark, es bueno verte.
−Hola, igual −susurró.
−No esperaba verte aquí ¿te gustan las fiestas?
−Para nada, Mark es un chico de casa, lo tuve que obligar a venir.
−No me gustan mucho las fiestas −fue lo único que dijo para volver a mirar por la ventana.
−Alex dijo que si no lo traía iba a golpearme −Adrian aclaró haciendo un puchero, instintivamente miré a Nathan el cual había bajado un poco la velocidad del auto por distraerse con su copiloto.
−Nana ¿Cuánto falta? −le pregunté para que volviera su vista al frente y evitarnos un gran accidente.
−¿Qué? −Lo vi retomar la normalidad− no demasiado, son unos 10 minutos desde aquí.
−Genial – Y así pasó el tiempo que nos quedaba de recorrido en silencio, de vez en cuando miraba a Mark, su vista siempre fija en la ventana, admirando las calles que dejábamos atrás a medida que avanzábamos. Nathan no volvió a desconcentrarse y Adrian me hablaba de vez en cuando para eliminar el silencio.
−Ya llegamos −frente a nosotros estaba una gran casa de color marrón, por la puerta de entrada muchas personas entraban y salían, algunas con notable estado de ebriedad, otras por el contrario en buena condición.
−Se ve bien −hablé cuando ya estábamos fuera del vehículo.
−Nosotros entraremos primero, debemos encontrar a Alex −Adrian se alejó de nosotros tirando la mano de Mark.
−Vamos a divertirnos, los chicos ya deben estar dentro− seguí a Nana por el jardín de la casa hasta poder entrar. En el interior mucha gente se repartía por todas partes, en la sala un gran grupo de personas bailaban al ritmo de la música que alguien colocaba, caminé hasta el comedor en donde al parecer una batalla de beer-pong se llevaba a cabo, me quedé observando a un chico muy alto lanzar la pelotita directo a uno de los vasos rojos de sus contrincantes, el alegre muchacho saltó de felicidad chocando el puño con otro un poco más bajo que él, sus caras se me hacían familiares, pero no sabía bien de donde, supuse que en algún momento lo habría visto caminar por la universidad. A mi derecha sentí un ligero tirón, junto a mi Nathan me hizo una señal para que lo siguiera, así que dejando el juego de lado lo seguí por toda la casa hasta el patio trasero, que era donde nuestros amigos esperaban nuestra llegada junto a varios vasos con líquidos desconocidos.
−Al fin llegan −Eliot hablaba muy fuerte para poder ser escuchado por sobre la música.
−Esto se llenó rápido− Chen a mi lado habló entregándome un vaso que por el aroma pude notar era una mezcla algún jugo frutal con algún destilado fuerte.
−¿Ya encontraste a tu amor? −Nana le preguntó a Stefan luego de dar un trago a su bebida.
−Aún no sé dónde está, no lo he visto desde que llegamos −puso un puchero en sus labios.
−Ya pronto lo verás, debe estar junto al dueño de la casa −hablé disfrutando del líquido que lograba hacer a mi garganta arder.
El tiempo pasó rápido, y sin darme cuenta ya eran las 2 de la mañana, aun bastante temprano para que la fiesta acabara, miré a mi alrededor, estaba justo en medio de la pista bailando, a mi derecha Chen y Eliot tenían al parecer una batalla de baile con otros dos tipos. Stefan estaba fuera de mi campo de visión, al parecer había ido a buscar al chico que no le prestaba atención. Nana por el contrario de Stefan, estaba disfrutando de la compañía de Adrian, se les veía muy cómodos hablando sobre uno de los sillones que se encontraban a un lado de un gran grupo de chicos jugando a la botella.
Sin dejar de bailar caminé hasta el exterior de la casa, cansado de la sensación de encierro en la que antes me encontraba, en el patio trasero muchos chicos bailaban y hablaban, alguno incluso se divertían dentro de la piscina. Caminé hasta una terraza en la que no había tantas personas y al llegar vi un figura sola sentada en una silla de jardín.
−¿Mark?
−Hola…
−¿Qué haces aquí solo? Ve adentro a divertirte −Me senté en el suelo junto a la silla del chico.
−No me gustan los lugares con mucha gente.
−Entiendo ¿te molesta si te hago compañía un rato? Adentro hace mucho calor.
−No me molesta.
−¿Estás aburrido verdad?
−La verdad sí, me gustaría ir a mi casa, pero no quiero arruinar la noche de Adrian.
−¿Tu casa queda muy lejos de aquí?
−Un poco, caminando son quizás unos 30 minutos.
−Puedo acompañarte hasta tu casa si quieres.
−Oh no te preocupes, no lo dije para que te ofrecieras a llevarme además debes estar feliz aquí y no quiero que tu noche se acabe por mí.
−Ay Mark, eres muy tierno −me reí por la forma en que su boca se abrió −yo me estoy ofreciendo.
−Pero…
−Está bien, de esta forma tu podrás ir a tu casa, y yo podré conocerte mejor.