Estúpido y desagradable día lunes, detestable alarma que suena tan fuerte, que provoca que mis oídos exploten y mi cabeza grite. Con desgana me levante de la cama apagando el molesto sonido que me daba los buenos días, hice mi rutina como cualquier otro día, baño, armario, cocina, desayuno y al auto para ir a la universidad.
En el camino puse música fuerte para tapar los pensamientos que me invadían, estaba mil porciento seguro de que Julie me buscaría para patearme el trasero. Tenía que encontrar una forma en que me perdonara y hacerle saber que ni siquiera recordaba mi propio nombre en ese momento, pero por más que pensara en alguna salida, nada venía a mi mente, como si tuviera un bloqueo permanente.
Ya dentro del establecimiento estacioné mi auto y baje con mi mochila al hombro, dispuesto a evitar a toda costa a mi adorable pero siniestra amiga. Las primeras tres horas lo logré con éxito, cada vez que veía su cabellera rubia, yo corría en una dirección totalmente opuesta. En un momento mientras corría de Julie, dejando solo a Nathan el cual me gritaba un fuerte “cobarde” choqué con alguien al no fijarme por donde iba.
−Disculpa, no prestaba atención a donde iba− alce la mirada para ver unos ojos sorprendidos mirarme− genial.
−No importa, yo igual iba distraído, es más estaba buscándote− mis ojos se ampliaron con asombro.
−¿A mí? ¿Por qué me buscarías a mí?
−Quería hablar lo de la otra noche, no quiero que haya malentendidos… ya sabes estábamos con alcohol encima y bueno lo que haya pasado entre ambos fue solo debido a eso.
−Estoy totalmente de acuerdo…− esperé a que me recordara su nombre.
−Lucas.
−Cierto Lucas, no hay problema, pienso igual que tú todo fue un error divertido del momento.
−Qué bueno que pensemos igual −me quedó mirando un segundo sin saber que más decir.
−Sí, estamos bien, no pasa nada, si me preguntan diré que todo fue solo un error −le sonreí con tranquilidad.
−Muchas gracias en serio, porque bueno hay alguien con quien quiero salir, y no quiero que esto arruine mi oportunidad con ella.
−No te preocupes Lucas, todo bien… mierda −miré detrás de Lucas, encontrándome con la mirada furiosa de Julie−Julie amiga, ¿Cómo estás? −me reí con total nerviosismo.
−Tú −me apuntó con el dedo ignorando la presencia del chico a mi lado −eres un…
−Julie, ¿conoces a Lucas?− di vuelta al alto chico para que quedara frente a mi furiosa amiga, logrando que esta se callara en un segundo y que el color subiera a sus mejillas.
−Yo… si yo... soy Lucas −miré extrañado al gigante dándome cuenta de que su cara también tenía un tono rojizo.
−Ho-hola, yo soy Julie…
−Si lo sé… digo mucho gusto – Lucas se reía muy falsamente, mientras miraba en cualquier dirección menos el rostro de la rubia. Viendo mi oportunidad de evitar a la muerte pensé en un plan ideal.
−Julie, sé que te dije que hoy iríamos a esa pastelería que tanto te apetecía ir, pero −me quedé en silencio sin saber que más decir− pero mi perro enfermó y lo debo llevar al veterinario.
−¿Tu perro? −Julie me veía sin saber a qué me refería.
−Si, mi perro, pero Lucas no tiene nada que hacer hoy… ¿no tienes nada que hacer hoy verdad? −el alto solo negó con la cabeza −Bien, Lucas puede acompañarte ¿Verdad? −el nombrado asintió con la cabeza.
−Pero… −sin más que decir abracé a la rubia.
−Perdón por lo que te dijeron, fue todo un mal entendido, ahora tienes la oportunidad de salir con tu chico y no asesinarme por favor tómala y no me mates− le susurré al oído para alejarme −De verdad lo siento, pero sé que Lucas será una buena compañía, ya debo irme los dejo para que se organicen y esas cosas –me despedí de ambos y luego me fui rápido en dirección al exterior del lugar en donde dejé a Nathan esperando al resto.
−¿Por qué volviste?− Mi peli rosa amigo me miraba extrañado.
−Porque arreglé el problema y mi vida ya no peligra −sonreí feliz.
−¿Qué hiciste Aaron?
−Julie tiene una cita con Lucas− me reí fuerte al recordar la cara de incredulidad de ambos, viendo la misma expresión en mi mejor amigo.
−¿Cómo lograste que…
−Tengo mucha suerte Nana, demasiada suerte.
−Eso lo veo, siempre la has tenido− Nathan me revolvió el cabello.
−No hagas eso− miré sobre su hombro viendo a Mark pasar− ya debo irme, nos vemos a la hora de almuerzo− le lancé un beso para correr alcanzando al castaño− Hola Mark.
−Aaron −el chico sonrió leve− ¿Cómo estás?
−Genial, ¿A dónde ibas tan deprisa? Tuve que correr para poder saludarte.
−Iba a la biblioteca a dejar unos libros y para pedir el que vamos a necesitar hoy en la clase.
−¿El de fundamentos de composición?
−Ese, no he tenido tiempo de ir a comprar una copia, así que lo pediré esta vez.
−¿Tienes algo que hacer hoy?
−Estudiar supongo…