Cuando llegamos a la fiesta llamamos bastante la atención. Un grupo de siete personas atractivas y elegantes, caminando juntos hasta la entrada del lugar, cualquiera diría que la escena era exactamente igual a una película, una caminata en cámara lenta con el viento moviendo nuestros cabellos y las miradas asombradas del resto de los invitados.
−¿Es normal que los miren de esta forma? −Ryu preguntó, y aunque estaba extrañado nunca dejó su carismática sonrisa.
−Usualmente si, que te podemos decir, somos unas estrellas −le contestó Nathan mientras se colocaba unos lentes de sol para tener más estilo.
−Esperen −Ryu se detuvo un segundo por lo que nosotros copiamos su acción −Me están diciendo que ¿mi novia tiene siempre esta atención?
−No siempre −habló Sophie riendo por la pregunta del japones.
−¿No tienes siempre esta atención? Pero ¿Por qué? Si eres la chica más guapa, increíble, preciosa, divina, espectacular del mundo −miré enternecido a Ryu por las lindas palabras que le dio a su novia.
−No digas esas cosas −Winnie ocultaba su rostro en el hombro de su novio −Ya vamos que tenemos que registrar nuestra llegada −y sin más comenzó a tirar el brazo del risueño muchacho.
−Tiene razón, vamos− seguimos a Eliot por los pasillos del lugar hasta que nos detuvimos frente a una puerta con la inscripción de “camerino asistentes”.
−Hasta aquí llegamos nosotros, si les hace falta algo no duden en llamarnos− Stefan despidió a la chica y al tailandés, que cruzaron la puerta mientras se despedían con un gesto de nerviosismo y cuando ya estuvieron dentro nos fuimos hasta el centro de la fiesta.
−¿Quieren algo para beber? −Nathan nos miraba esperando una respuesta.
−Claro, vamos.
−¿Alguno sabe cuándo saldrán los chicos? −Ryu hablaba en tanto se servía un poco de ponche de un color rojizo.
−Iré a buscar un folleto, ya regreso −caminé entre los estudiantes que conversaban mientras bailaban al ritmo de la música, me acerqué al mesón de informaciones, donde el presidente de la junta de estudiantes se encontraba hablando con los que recién llegaban al lugar.
−Fue un gusto saludarlos chicos, espero disfruten la noche −el castaño tenía una brillante sonrisa en su rostro −Aaron, ¿Cómo estás?
−Muy bien Kaleb, ¿Disfrutas la noche? – le salió una gran carcajada.
−Mi noche aun no empieza, tengo que dar la bienvenida a todos los que llegan y luego presentar el evento.
−¿No tomas descansos?
−Es mi deber como presidente, tú sabes… pero cuando las presentaciones acaben podré disfrutar de la fiesta.
−Si necesitas algo solo llámame – Kaleb me sonrió asintiendo con la cabeza – me llevaré esto −levanté un folleto con el horario del evento.
−Claro, más tarde iré con ustedes.
−Espero verte divirtiéndote, o te obligare a hacerlo ¿Quedó claro?
−Fuerte y claro, capitán Aaron −puso su mano en la cabeza pareciendo un saludo militar.
−Así me gusta, ahora me voy, nos vemos señor presidente −Dejé que Kaleb siguiera en sus asuntos y volví con mis amigos, según el cronograma, las presentaciones darían inicio en unos 20 minutos, por lo que tenía el tiempo suficiente para comer y beber varios de los aperitivos que el gran banquete nos ofrecía.
−Eliot y Winnie son los quintos en presentarse −miré a mis amigos los cuales tenían la boca llena de algún tipo de dulce con chocolate.
−Estoy emocionado de ver a mi chica, no le gusta mostrarme sus bailes −Ryu puso un puchero en sus labios.
−¿Por qué no?− pregunté para tomar uno de los bocadillos de la mesa central, una pequeña tarta de fresa con chispas de chocolate.
−Dice que la pongo nerviosa −Elevó sus hombros en signo de incomprensión.
−Quizás de qué forma lo miras…− Reímos por el comentario de Stefan.
−Amo cuando baila, es como ver una obra de arte −Ryu hablaba con cara de emoción, en sus ojos se podía ver lo enamorado que estaba.
−Si que te tiene loco nuestra pequeña amiga −Chen tomó por los hombros a Ryu.
−No puedo negarlo.
−Miren, Adrian y Mark −miré a Nathan, el cual apuntaba a la entrada del lugar.
Al girar mi rostro no pude evitar abrir sutilmente mi boca por la sorpresa, a la lejanía podía ver como Mark miraba a su alrededor, vestía un traje negro ajustado al cuerpo, su camisa tenía los primeros botones abiertos y era impresionante lo guapo que lucía. Su porte le daba una elegancia magnetica. En un segundo su mirada se topó con la mía y sonrió, habló algo con Adrian y comenzaron a avanzar hacia nosotros.
−Chicos cuanta elegancia −Adrian habló al llegar junto a nosotros.
−Ustedes igual, miren nada más al callado Mark, pareces una estrella de cine luciendo así −Stefan sonreía divertido debido al color carmín que se acumuló en las mejillas del castaños por el comentario recién dicho.
−Gracias… −Mark rascó su cuello nervioso, aunque en este tiempo hemos tomado gran confianza entre todos, los halagos aun lo avergüenzan y esto provoca que más comentarios alabándolo aparezcan para ver su rostro rojo.