−¿Celoso? ¿Yo celoso? No me hagas reír…
−Entonces que te pasa, Patrick no te ha hecho nada y tu solo lo tratas mal.
Fue en ese fragmento de segundo, cuando recordé una de las tantas conversaciones que he tenido a lo largo de los años con Nathan. Puedo escuchar con perfección su voz dentro de mi cabeza mientras me mostraba con tanto esfuerzo su punto de vista sobre la vida, ese día estábamos discutiendo sobre una película que acabábamos de ver.
−¿Cómo es posible que el tipo nunca le haya contado sobre sus sentimientos?− mi mirada fue al chico junto a mí, que tenía su entrecejo fruncido en signo de frustración.
−Quizás tenía miedo, no lo sé, no es algo que me importe de todas formas Nana.
−Pero…
−Estoy seguro de que no quería poner en riesgo su corazón− dije tratando de evitar que Nathan se enfrascara en un debate mental. Cosa que no conseguí.
−Entiendo eso, no querer dañar tu corazón, aunque es la vida, nadie está a salvo de un corazón roto, digo, en algún punto de tu vida te tocará sufrir por amor… pero lo que no entiendo es porque prefieren sufrir una peor agonía que un corazón roto.
−¿Qué puede ser peor que te rompan el corazón, Nana?
−Vivir con incertidumbre…− la mirada que le otorgue fue de incomprensión.
−¿De qué hablas?
−A lo que me refiero es que…− el chico se acomodó en el sofá de forma en que sus piernas quedaron cruzadas y todo su cuerpo quedó frente a mi−… cuando alguien te gusta tienes dos destinos claros al declararte, o rompen tu corazón o eres feliz con el contrario ¿cierto? −sus manos acompañaban su explicación.
−Si.
−Entonces ya sabes cuáles son tus dos opciones, no hay nada más fuera de eso… pero al no arriesgarte es cuando llega la incertidumbre… tu cabeza se llena de preguntas y la agonía comienza… ¿Qué hubiera pasado si…? ¿Y si lo hubiera hecho de una forma diferente? ¿Por qué no le dije lo que sentía? quizás las cosas habrían salido bien, y no solo te llenas de preguntas, sino, que se mezcla con el dolor que sientes al ver a esa persona y tener que ocultar todos esos sentimientos que te corroen desde lo más profundo de tu ser.
−Es un pensamiento… muy intenso Nana.
−Es lo que yo creo… ya sabes lo que siempre digo, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.
Y con ese extraño flashback en mi cabeza, fue que dejé salir las siguientes palabras de mi boca sin dudar.
−Mark…− Lo miré a los ojos sin hablar por largos segundos −Me gustas mucho.
−¿Qué? −
−Eso… me gustas y ya no soporto ver como Patrick acapara todo tu tiempo.
Mark no decía nada, estaba en silencio mirándome con la boca abierta y los ojos saltones. Yo no sabía qué hacer, nunca me había declarado a una persona, usualmente son ellos los que se me declaran y yo soy quien amablemente responde con una negativa, por lo que me siento bastante confundido y perdido con respecto a lo que proseguía en esta situación. ¿Debería huir? ¿Debería besarlo simplemente? ¿Debería ponerme a llorar? No lo sabía, solo tenía claro que los nervios estaban adueñándose de mi ser. Me quedé mirando el rostro de Mark, sus bonitas mejillas estaban de un color carmín y sus pestañas no se juntaban de hace unos segundos.
−¿Hablas en serio?
−Por supuesto que te hablo en serio Mark −miré mis manos sin saber que más hacer.
−Pero… ¿Cómo…?
−Solo me preguntaras… ¿Cómo? No lo sé Mark, no sé cómo entraste en mi corazón la verdad, puede que haya sido por tu forma de ser, por tu atractivo rostro, por tu timidez, tu forma de hablarme, que sé yo− rasqué con incomodidad mi cuello mientras hablaba de forma rápida.
−Es que esto es extraño para mi… tu eres tan, no sé y yo soy tan todo lo contrario.
−Soy ¿no sé?
−Me refiero a que eres muy extrovertido, todos hablan contigo, puedo apostar que varios gustan de ti y…
−Pero lo que me importa es saber lo que tu piensas sobre mí… si sientes algo por mí, los otros no me interesan en lo más mínimo.
−Yo… − varios segundos pasaron sin que dijera nada, en un momento tragó saliva sonoramente, lo que no me daba buena espina.
−Siento que vas a rechazarme.
−NO −gritó asustándome un poco− digo… no es eso, solo que me tomaste desprevenido y me cuesta creerlo, porque no suelen pasarme estas cosas ¿entiendes?
−¿Hablas de mi declaración?
−Exacto, sobre todo cuando la persona que se me declara también me gusta… −me tomó un momento entender a lo que se refería, debo decir que mi comprensión justo ahora no estaba en su cien por ciento de capacidad.
−¿También te gusto? −pregunté un tanto atónito. Y sin entender cómo era posible, el rostro de Mark se volvió más rojo de lo que ya estaba.
−Eso dije −susurró tan bajo que por poco no puedo entender sus palabras.
−Eso es genial… bueno yo nunca había pasado por esto, es muy extraño para mí, y... qué demonios estoy nervioso, ahora es cuando comenzaré a decir estupideces y a hablar de más porque no sé qué más hacer y te juro que no suelo ser así, bueno deberías saberlo, nos conocemos hace varios meses y esta es la primera vez que me pasa frente a ti, hace varios años que no me pasaba y la verdad…