CAPÍTULO 2: ¿Por qué a mí?
PARTE 1 de 3
Tantos años evitando que Diana le viera la cara y después de todo lo sucedido en la fiesta, dos días después, por una sucesión de incidencias finalmente descubrió su rostro.
El corazón de Mike se encontraba acelerado, las manos y las piernas le temblaban, cada vez tenía la vista más nublosa, sin embargo, no sabía si esas sensaciones eran por el golpe recibido o porque la chica de la que llevaba cinco años enamorado le había reconocido. Respuesta que fue revelada, segundos después, cuando perdió la consciencia cayendo sobre Diana.
— Diana…—masculló Mike abriendo, poco a poco, los ojos y vislumbrando una figura negra irreconocible.
— Aunque me gustaría tener su misma edad, no soy ella. Con lo pequeña que es, tiene mucha fuerza para cargar a una persona como tú. —Le respondió la figura negra alejándose de la cama en la que Mike permanecía tumbado—. Parecía bastante preocupada por ti. Solo ha sido un golpe superficial, pero deberías de pasar por el hospital para que te lo revisen de forma más minuciosa.
Cuando finalmente Mike se percató de la situación, éste intentó recolocarse sentándose sobre el borde de la cama.
Por lo que parecía, después de perder la consciencia, Diana lo llevó, sola, hasta la enfermería de la universidad. Y lo más importante, para él, era que desgraciadamente le había visto el rostro. Ese rostro que tanta inseguridad le producía.
«Ha visto mi cara. ¿Ahora qué pensará de mí? ¿Cómo se lo explico?» pensó Mike sentado sobre la cama.
Por un momento, todo el peso del mundo se le vino encima, aun con todo, no permitiría que ese sentimiento tan negativo le ganara. Por ello, tomó la determinación que, fuera como sonara, le contaría toda la verdad al terminar las clases.
No obstante, pese a que a veces tomamos decisiones que pueden transformar nuestras vidas, parece que el destino está en contra de nosotros. Por ello, cuando Mike llegó a clase, Diana ya no estaba y no volvió a aparecer en todo el día dando por finalizada la jornada escolar con el sonido de la campana de la universidad.
— Nos han contado tu heroicidad con Diana. —Le comentó Johnny girándose a Mike.
—¿Estás bien, tío? —le preguntó Andrés.
— Estoy bien. —Respondió Mike dejando caer la cabeza sobre la mesa y tapándosela con los brazos.
— Con esa acción habrás subido un par de puestos en su lista de pretendientes. —Añadió Oscar colocándose detrás de su amigo.
— No ha servido de nada, ya que me ha visto la cara, a saber, lo que pensará de mí. Tenía intención de hablar con ella ahora, pero…—contestó Mike mirando el pupitre vacío de Diana.
— No tienes que darle muchas vueltas, el mundo ya no es lo que era antes. Como mucho pensará que eres un chico que le gusta travestirse. —Con unos pequeños golpes intentó calmar Oscar a un Mike superado por la situación—. Aunque con lo de la fiesta puede llegar a pensar que eres gay, que sales con tu mejor amigo y que te gusta travestirte.
Añadió sin ninguna maldad Oscar moviéndose de un lado a otro justo antes de recibir un codazo de Johnny que le indicaba que no estaba arreglando las cosas.
— No tienes que preocuparte mucho por ello. Con que se lo expliques, creo que ella lo llegará a entender. —Intentó consolarlo Johnny con una sonrisa traviesa que intentaba ocultar a toda costa.
Cuando desde sus asientos, Emily y Anna se aproximaron al grupo.
— Diana nos ha dicho que estabas en la enfermería ¿estás mejor? —se preocupó Anna con la característica timidez que mostraba ella cada vez que estaba cerca del chico que le gustaba.
— Sí, no hay de qué preocuparse. —Afirmó Mike con una sonrisa un poco forzada ya que en ese momento no se veía con ganas de reír.
— Chicos, este miércoles nos vamos a las recreativas a pasar la tarde. A ver si os apuntáis, además…—les comentó Emily justo antes de dirigirse a Andrés—. …si deseas traer a tú supuesta novia, yo estaría más que encantada.
Le comunicó con una sonrisa pérfida y una actitud de superioridad a la espera de la respuesta de Andrés mientras Mike hacía los mejores gestos posibles intentando hacer que su amigo no cayera en su provocación.
— Ella y yo estaremos encantados de ir. —Certificó Andrés siguiendo el juego de la sensual pelirroja.
— De acuerdo. Nos lo pasaremos muy bien todos. Por si no ha llegado a quedar claro, vosotros dos—señalando a Mike y Oscar—. también estáis invitados. Así Diana y Anna no estarán solas.
— Yo, parece que no voy a poder ir, ya que me ha surgido un imprevisto de última hora. —Comentó Mike mirando con rabia a Andrés, mientras este se hacía el loco.
— Pues después de clase, iremos directamente si os va bien. —Confirmó Emily haciendo caso omiso al comentario de Mike.
— Claro que sí. —Dijo Johnny con una sonrisa.
—¿Claro que sí? —preguntó con sarcasmo Mike, elevando una ceja.
— Calla…—musitó Oscar tapándole la boca a Mike con la mano, sin dejarle continuar.
— Mike ¿cierto? —consultó Emily dirigiéndose a su pupitre para coger unas hojas y volver con ellas—. El profesor me ha dado el trabajo que debe hacer Diana. El problema es que hoy tengo una reunión con mi padre y Anna tiene clases de refuerzo. Y si no recuerdo mal, Diana nos dijo que vivías cerca de su casa.