Amanda
Ahh! No No No Déjame no es cierto….no me lastimes…
Y así empieza un nuevo día con una de mis recurrentes pesadillas, incluso me habían sorprendido al no aparecer durante esta semana, la verdad ya me he acostumbrado a su presencia y mi falta de sueño durante algunas noches, de hecho creo que mis ojeras son algo constante en mi vida, o al menos eso pienso, aunque no lo sé, pienso que solo divago por el sueño que aún está corriendo por mis venas y que amenaza con volver a poseerme, sin embargo de pronto empieza a sonar mi alarma, había olvidado que hoy tengo clases más temprano.
Me duche y vestí lo más rápido posible, guardé mis cosas y antes de salir de mi habitación me coloco la cadena de Mark que deje en mi velador la noche anterior, bajo las escaleras para encontrarme con la misma escena de todas las mañanas; papá está de pie con una sonrisa burlona mientras que mamá mantiene una mano en la muñeca levantada de papá y lo mira con tristeza, ambos al ver que bajo las escaleras se separan y toman asiento en la mesa para desayunar, aunque desde las gradas claramente puedo notar que mi papá aún está soltando algunas amenazas y de pronto siento unas ganas insuperables de salir de esta casa así que me dirijo a el comedor tan solo para saludar e irme a la universidad.
—Buenos días—digo con un tono falsamente alegre.
—Buenos días princesa —dice mi padre.
—Buenos días—apenas contesta mi madre con una sonrisa que apenas logra ocultar sus emociones.
—Como te fue ayer en tu primer día de clases —dice mi padre con falsa empatía.
—Bien fue increíble, pero no voy en el mismo salón que Diana.
—O qué pena, esperemos que en el próximo ciclo logren ir juntas —Si ojalá, pero me debo ir ya o llego tarde—digo y camino hacia la puerta —adiós —digo antes de salir y los escucho despedirse.
Reviso mi reloj al salir y noto que aún son las 7:30 “genial y ahora que harás en la próxima hora” estudiaras pienso y cabe decir que no soy una fanática al estudio, y si lo fuera ¿acaso hay algo que estudiar ya? Apenas empezamos ayer, ¡por dios!
Camino a la universidad y decido pasar por un café.
Al llegar al café me pregunto qué fue lo que compro Mark ayer, estaba muy bueno y quisiera comprarlo, cabe decir que mi experiencia en cafés se limita a agua mezclada con tantito café y azúcar, ni hablar de nombres o tipos de café, por eso decido llamarlo.
Me contesta al cuarto sonido.
—Hola— dice y parece que está medio dormido aun.
—Hola Mark no te quería despertar pero, ¿qué café compraste ayer para mí?
—ah era un espresso con leche y caramelo
—Okey gracias, te veo luego.
—De acuerdo—dice y sin colgar aun noto que ya se ha vuelto a dormir por los ronquidos que se escuchan a través de la línea, no me extraña que ayer haya llegado atrasado.
Pido mi café junto a un pastelillo y espero en la mesa a que me lo entreguen mientras reviso mi celular pero alguien se dirige hacia mí mientras estoy concentrada en el móvil.
—Eh hola, disculpa— levanto la vista y veo a un muchacho que parece aún de secundaria.
— ¿si?
— ¿Te podría pedir un favor?—me dice y se le colorean las mejillas, parece muy apenado.
—Creo que sí, ¿cuál es? —digo divertida por la situación
—¿Podrías elegir otro pastelito? —me dice y me deja desconcertada, creo que el chico lo nota y se apresura a explicarme— es que veras, mi hermanita que está allá— dice y señala la mesa a mi derecha en la que una niña de unos 5 años está sentada — ella no puede comenzar un día sin un pastelito de carita feliz, que es casualmente, el que tu elegiste y el ultimo de esos— dice y ahí lo comprendo.
—Oh —digo —de acuerdo cambiemos el pedido—le digo y me pongo de pie.
—Gracias—dice— la verdad no quería problemas con mamá y si no compro ese pastelito de seguro los tengo—dice aun con un tono reservado y las mejillas rojas.
—No te preocupes—digo y cambio el pedido.
Cuando le entregan el pastelito el muchacho me agradece una vez más y sale con su hermana que parece asistir a la guardería de enfrente, luego lo veo irse por la siguiente intersección. Cuando termino el café miro el reloj y veo que aún tengo 20 minutos para llegar, así que camino con toda la tranquilidad del mundo hasta la universidad e ingreso al salón de clases casi primera, le dejo un mensaje a Diana y veo al profesor entrar así que me percato de que Mark aún no ha llegado, y hablando de él aparece sudando en la puerta, se disculpa con el profesor e ingresa al salón, y en esta ocasión se sienta en una silla que está a mi lado.
—Hola — susurra después de un rato.
—Hola, siempre tarde ¿no? —le digo con burla.
—Claro si no llego tarde, pierdo mi toque—dice y reímos bajo.
La clase transcurre con tranquilidad y así llegamos al medio día, Mark sale primero del salón con un compañero que aún no conozco y yo me dirijo a la biblioteca ya que ayer quede con los chicos del grupo de trabajo para repartir temas ya que nos dieron el índice de la materia.
Al llegar a la biblioteca me dirijo a la mesa número 5 y al acercarme veo que solo está una chica muy linda de cabello claro y ojos aceituna, además de tener la apariencia de alguien amable, supongo debe asistir al curso B, así que decido presentarme en lo que llegan los demás.
—Hola —me saluda al llegar.
—Hola, al parecer somos las únicas en llegar temprano.
—Eso parece —dice con una sonrisa amable —Y ¿cómo te llamas? —pregunto.
—Emily del curso B un gusto ¿y tú?
—Amanda del curso A—contesto y una voz interrumpe nuestra plática.
—Hola Amy querida, te he extrañado —dice Diana al llegar y me abraza por la espalda.
— ¿Se conocen? —pregunta Emily.
—Si —contestamos al unísono Diana y yo.
—Pero que bien así podremos ser tri amigas —dice Diana animada
— ¿Ustedes también se conocen? —pregunto confundida.
—Claro somos compañeras de curso—dice Diana y tomo asiento a mi lado, de modo que quedamos ambas en frente de Emily