Algún día te besaré

Un año atrás

Siete y media de la mañana, el despertador suena. Otro día más que me toca levantarme para ir a clase, que pereza. ¿Porque los sábados y los domingos pasan tan rápido y los días entre semana no? Lo único que me motiva es poder verle durante el descanso, aunque sea de lejos. Sí, de lejos. Soy demasiado tímida para lanzarme a hablarle, además siempre está solo y cabizbajo como si el mundo no le importara.

 

Por cierto, no me he presentado. Me llamo Sara, tengo diecisiete años y estoy cursando cuarto de la eso. Soy una chica normal o eso creo yo, normalmente tengo los ojos marrones con un poco de verde que van cambiando según mi estado de ánimo, una melena castaña oscura y un metro setenta de altura.

 

Decido levantarme después de estar veinte minutos mirando a la nada. Busco la ropa y me meto en el baño para poder asearme. Cuando salgo (más dormida que despierta) me preparo mi desayuno y al mirar la hora casi me da un infarto. Tengo cuatro minutos para terminarme el desayuno, lavarme los dientes y meter los libros en la mochila, así que, que empiece la carrera matutina.

 

Al tener el instituto cerca no tardo nada en llegar y tengo unos minutos para poder hablar con mis amigas antes de entrar a clase. Me quedan dos horas de clase antes de que llegue el descanso e intentar decidirme si hablarle o seguir en el mismo sitio dónde mis amigas y yo pasamos el rato poniéndonos al día.

 

Las dos horas pasan rápido y al fin llega el momento decisivo. Bajamos las dos plantas que nos separan del patio y nos dirigimos a nuestro sitio habitual de descanso. Es el sitio más privilegiado del patio y para los que os preguntaréis por que, yo os resuelvo la duda, está en mitad de las tres zonas del patio. Se ve el lado izquierdo, central y derecho a la perfección y encima hace solecito (aunque donde vivimos haga sol todos los días del año, el mejor clima de Europa lo llaman).

 

Mientras hablo con mis amigas, vigilo si pasa. María, una de mis amigas, se da cuenta de que estoy más pendiente de la gente que de la conversación y disimuladamente me pregunta que me pasa. Decido contarle lo que hago, ya que tarde o temprano lo va a saber.

 

-No me pasa nada. Es que estoy esperando que pase un chico.

 

-¿Que dices loca? ¿Te gusta alguien y no me he enterado? A ver dame datos y me dices quien es.- Dice asombrada

 

- Pelo oscuro, ojos marrones, alto, fuerte, estudia primero de bachillerato y ¡Mira! Ahí está.- Le indico quien es de una manera discreta pero ella no conoce el significado de la palabra discreción.

 

-Sarita, ese chico está en mi clase, ¿como no me has dicho nada antes?¿quieres que investigue y luego te cuento? -Se me iluminan los ojos y de la emoción la abrazo.

 

-Gracias tía no se que haría sin ti.

 

 



Iria Sokolov

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En el texto hay: amor, pareja, amistad

Editado: 06.05.2019

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