Alianza De SueÑos

EL CONTRATO QUE INICIA LA GUERRA

CAPÍTULO 1

ESCENA 1 – SALÓN DE CONGRESO NACIONAL, LIMA – 08:00 HRS

El sol de Lima bañaba los techos de cristal del salón principal, donde el gobierno presentaba el contrato más grande de la década: la modernización integral del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, con un presupuesto de 5 mil millones de dólares. Dos mesas frente a frente dominaban el escenario – una con el equipo de AURA Global, liderada por Carol Montesinos, y la otra con Nexus Corporation, al mando de Franco Valdez.
Carol llevaba un traje azul marino impecable, su cabello castaño recogido en un moño estricto. Sus ojos color ámbar analizaban cada detalle del documento proyectado en la pantalla gigante, mientras su mano derecha dibujaba anotaciones en un cuaderno de cuero. A su lado, Mafe Rojas ajustaba los datos en su tableta.
"No dejes que la ira te ciegue, Carol – Nexus no juega limpio, pero nosotros sí. Ese es nuestro poder," susurró Mafe, notando cómo los dedos de Carol apretaban el bolígrafo hasta que casi se rompía.
Carol solo asintió con la cabeza. Había esperado este momento durante dos años. Su equipo había desarrollado un sistema de bioseguridad y energía solar que reduciría los costos operativos del aeropuerto en un 40% – una propuesta única en el mercado. Pero cuando levantó la vista, encontró la mirada de Franco Valdez, quien la observaba con una sonrisa sarcástica en sus labios gruesos. Él llevaba un traje negro de seda italiana, su cabello canoso en las sienes le daba un aire de madurez calculadora.
Franco se inclinó hacia Ricardo Moreno, su director de estrategia, y murmuró algo que hizo que este sonriera. Luego levantó la voz para dirigirse al panel evaluador:
"Señores del gobierno, Nexus Corporation presenta una propuesta que no solo cubre la modernización del aeropuerto, sino que incluye la construcción de un centro comercial adjunto y una línea de tren rápido que conectará el aeropuerto con el centro de Lima. Todo ello con un plazo de entrega seis meses menor al de nuestra competencia."
El murmullo del público llenó el salón. Carol sintió cómo la sangre subía a su rostro. Ese proyecto de tren era algo que AURA había presentado al gobierno hace un año, pero se le había negado el financiamiento.
"Esa propuesta de tren no tiene estudios de viabilidad ambiental aprobados," interrumpió Carol, levantándose de su asiento. Su voz resonó con claridad y autoridad. "Además, sus cifras de costo son imposibles – estarían subvencionando el proyecto con dinero de otras divisiones, lo cual es una práctica anticompetitiva."
Franco se levantó también, acercándose un paso hacia ella. La distancia entre ellos no era más que un metro, y Carol pudo oler el aroma de su perfume de madera y bergamota – un olor que recordaba a sus días de universidad, cuando eran compañeros de clase antes de que la rivalidad entre sus familias explotara.
"La viabilidad la demostraremos con hechos, no con acusaciones," respondió Franco, sus ojos marrones clavados en los de Carol. "A diferencia de algunas empresas que se aferran a tecnologías obsoletas y promesas vacías."
"Obsoletas? Nuestra tecnología de bioseguridad fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud," replicó Carol, acercándose aún más. El calor de su cuerpo se sentía incluso a través de los trajes. "Mientras que ustedes siguen vendiendo sistemas copiados que han fallado en tres países de Latinoamérica."
El presidente del panel intervino antes de que la discusión escalara más: "Señores, por favor. Ambas propuestas serán evaluadas con rigor. Tendremos la decisión en dos semanas."
Al salir del salón, Alejandro Cruz se acercó a Carol con una expresión preocupada: "Los números no mienten – si seguimos en esta guerra, ambas empresas colapsaremos antes de que alguna gane. Nexus tiene más capital circulante, pueden aguantar más tiempo."
"No nos rendiremos, Alex," dijo Carol, mientras caminaba hacia su auto. "Mi padre fundó AURA para hacer las cosas bien. Franco está dispuesto a destruir todo por el poder – y yo no permitiré que arruine el legado de mi familia."
En el estacionamiento, Franco la esperaba junto a su limusina negra. Rick Moreno y Verónica Castillo estaban a su lado, pero él los mandó a seguir adelante.
"Carol," dijo Franco, cuando ella se acercó a su vehículo blanco. "Deberías retirarte de esta competencia. No tienes la fuerza para ganar contra nosotros."
"La fuerza no se mide en dinero, Franco," respondió ella, abriendo la puerta de su auto. "Se mide en principios. Y en eso, ustedes nunca podrán igualarnos."
"Los principios no pagan las nóminas ni mantienen a las empresas vivas," replicó él, acercándose hasta que su brazo casi tocaba la puerta que ella sostenía. "Recuerda que tu padre fue desacreditado porque creyó en esos mismos principios – y el mercado lo devoró."
Carol sintió cómo el rencor la recorría por dentro. Ese era el punto débil – su padre había sido acusado de malversación de fondos hace quince años, acusaciones que nunca fueron demostradas pero que arruinaron su reputación. Y todos sabían que la familia Valdez había estado detrás de la campaña de desacreditación.
"No vuelvas a mencionar a mi padre," dijo Carol, con la voz baja pero llena de furia. "Si sigues atacando nuestro legado, te aseguro que la guerra que iniciaste será la peor decisión de tu vida."
Franco sonrió de nuevo, pero esta vez no había sarcasmo en su mirada – solo una sombra de tristeza que duró un instante antes de desaparecer.
"La guerra ya comenzó, Carol. Y esta vez, no habrá ganadores sin perder."

ESCENA 2 – OFICINAS DE AURA GLOBAL, SAN ISIDRO – 10:30 HRS

El piso 45 de la Torre AURA ofrecía una vista impresionante de la ciudad de Lima. Las oficinas eran modernas, con paredes de cristal y plantas que aportaban vida al espacio. Carol se encontraba en su despacho, reunida con su equipo directivo.
Sofía Mendoza, jefa de comunicaciones, mostraba imágenes en la pantalla grande: "La prensa ya se está haciendo eco de la pelea por el contrato del aeropuerto – necesitamos darles una narrativa que nos ponga por encima. Nexus ya está difundiendo rumores de que nuestro sistema tiene fallos de seguridad."
"Eso es una mentira," interrumpió Diego Sánchez, director de I+D. "Mi equipo ha trabajado tres años en este sistema – no permitiré que Nexus se lleve el crédito con copias baratas. Hemos hecho más de mil pruebas, todos los resultados son positivos."
Carlos Montesinos Jr., el hermano menor de Carol, se inclinó hacia adelante en su silla: "Déjame manejar la negociación con el gobierno – sé cómo hablarles en su lenguaje, Carol. Conozco a algunos de los miembros del panel de evaluación desde la universidad."
Carol negó con la cabeza. "No quiero que uses tus contactos de esa manera, Carlos. Queremos ganar con mérito, no con influencias."
"Pero ellos ya están usando influencias," replicó Carlos, un poco molesto. "Rick Moreno fue compañero de trabajo del secretario de transporte hace cinco años. Todos sabemos que están haciendo tratos bajo la mesa."
José Luis Ramírez, el asesor legal, ajustó sus gafas y habló con calma: "Si procedemos con la demanda por difamación por los rumores de fallos de seguridad, la batalla judicial durará años y nos drenará recursos – hay caminos alternativos. Podemos presentar una demostración pública de nuestro sistema."
"Esa es una buena idea," dijo Lucía Torres, ejecutiva de ventas. "En Asia ya están eligiendo entre nosotros y Nexus – la rivalidad local está dañando nuestra imagen global. Una demostración pública nos daría ventaja en el mercado internacional también."
Justo en ese momento, la puerta del despacho se abrió sin llamar. Elisa González, presidenta del consejo de administración, entró con paso firme. Sus cabellos blancos estaban recogidos en un moño perfecto, y su mirada severa hizo que todos se callaran.
"Tu padre nunca luchó con odio, niña," dijo Elisa, dirigiéndose directamente a Carol. "El poder sin ética no es poder – es ruina. He recibido llamadas de inversionistas que están preocupados por la escalada de hostilidades con Nexus. Si no encuentras una manera de resolver esto sin dañar a la empresa, tendré que tomar medidas."
Carol se levantó de su silla, respetando a la mujer que había ayudado a su padre a fundar AURA: "Entiendo tus preocupaciones, Elisa. Pero Franco no quiere negociar – solo quiere destruirnos. Haré lo que sea necesario para proteger a la empresa y al legado de mi familia."
Elisa asintió lentamente. "Espero que sepas lo que estás haciendo. La historia recuerda a los ganadores, pero también a los que perdieron su alma en el camino."



#3133 en Novela romántica

En el texto hay: amor, felicidad, rivalidad

Editado: 28.01.2026

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